Gobierno evalúa aplazar elecciones de abril, mientras actores locales plantean sus dudas frente a las decisiones del ejecutivo

“Me hace mucho ruido de que se nos llame a postergar las elecciones en un fin de semana, y no se den anuncios respecto a los centros comerciales que están repletos. Empresas siguen funcionando, locomoción colectiva llenos, que van a sus trabajos, sin que se suspendan por los altos contagios. Esta contradicción también tiene que […]

No es quitarle el poto a la jeringa

Columna de Opinión del Periodista Daniel Carrasco Las cosas están complicadas en un sentido y en otro, y en otro. Bueno, en realidad está la “escoba”, y no sólo en nuestro país, sino que en el globo en general – o bien, es lo que se puede vislumbrar a través de la prensa “oficial”, y […]

La vida es fácil; sobrellevarla es complejo

Columna del Periodista Daniel Carrasco Desde que nacemos, se nos acostumbra a llenar espacios vacíos, con el afán de no sentirnos solos. Cuando niños, por lo general sentimos ese miedo al vernos enfrentados al distanciamiento de los padres, su ausencia; ya que nuestro nivel de apego no nos permite diferenciar que somos un mundo aparte. […]

Hay verdad en la mentira y hay mentiras dentro de la verdad

Columna de Opinión de Daniel Carrasco Cuando te ves enfrentado a resquemores o entredichos que tienen que ver con tu profesión, por lo general siempre se opta por dar a conocer los hechos, desvinculándote de estos. Buscas relatar de forma honesta en cuanto a la verdad se refiere. Muchas veces, por otra parte, nos dejamos […]

“A río revuelto: ganancia de pescadores”

Columna de Opinión del Periodista Daniel Carrasco Vivimos tiempos tan complicados, que la radicalización de las posturas se han tomado el escenario de cada discusión, sin permitir entender otros puntos de vista. Desde que apareció en escena esta nueva enfermedad, se ha teorizado y elaborado muchas ideas que confirman -desde cierto punto de vista- “teorías […]

Un sombrero sin cabeza

Columna de Opinión del Periodista Daniel Carrasco Resulta un tanto complicado, contradictorio y sin un inicio o fin, el poder enumerar las cosas que creo, están mal dentro de nuestra sociedad. Vemos día a día, injusticias, abusos, impunidad, ilegalidad, y por encima de todo eso, el aprovechamiento del poder. Una cúspide social, se pelea con […]

No todo lo que brilla es oro

Columna de Opinión del periodista Daniel Carrasco

Hay días que uno amanece un tanto contrariado por la realidad en que se está inmerso. La constante presión que conllevan las responsabilidades que tiene uno como adulto. Tanto si se trabaja remuneradamente o, bajo las actuales circunstancias, busca la manera de llevar lo que requiere al hogar.

En este vertiginoso escenario, siempre quedan un par de minutos donde nuestra mente vuela; buscando instantes, experiencias y recuerdos, que lejos de añorarlos con nostalgia, nos sirven como un pequeño refugio dentro de nuestra mente, para arrancarnos de todo lo que está pasando.

Espacio para cargar energías

La última que vez que fui a la playa, a Hua-Huar -un sector costero que está a la altura de Los Muermos- no se me pasó por la cabeza que quizás no vería en mucho tiempo esa postal, en pleno pacífico. Ahora, sólo queda cerrar los ojos y centrarnos en esos momentos, y así desenchufarnos un breve instante para tomar aliento.

Hoy, en medio de esta cuarentena -donde surgen muchas interrogantes- creo que cada uno de nosotros, intenta visualizar el lugar donde carga energías, donde te llenas con la naturaleza, y que te invita a desconectarte del vaivén del sistema, que no nos da respiro, a menos que escapemos de la vorágine.

En las noticias, ya no distingues si la información entregada es la misma o no de ayer; por lo general, se transforma con el paso de los días, en un dato estadístico que se va acumulando y que nadie percibe, ya que el miedo se ha apoderado de un número importante de personas. Y se repiten, día a día, inflando la incertidumbre; y ya no quizás por que pueda haber un riesgo de contagio, si no porque no se sabe que irá a ocurrir con quienes están desempleados, quienes han tenido que doblegar esfuerzos y reinventarse para ponerle el pecho a las balas.

La verdad es que no se si todos están conscientes de lo que sucede, y no porque no quieran; si no, porque desde marzo de este año han estado operando en modo sobrevivencia, donde su cerebro reptiliano (primigenio-instintivo), ha tomado el control de la situación, manteniéndonos en estado de alerta, por los riesgos que nos han dicho -a través de todos los medios que se conocen- que puede producir el contagio por COVID 19, además de su alto nivel de infección.

En consecuencia, pese a que las cifras están ahí – al alcance de la mano-, no nos tomamos el tiempo de escuchar o ver que es lo que sucede, ya que el miedo se ha apoderado de todo nuestro raciocinio.

Por lo que he logrado ver y leer a través de redes sociales, poco a poco la gente que conozco ha ido cuestionando algunas decisiones, que son aplicadas por las autoridades de nuestro país. Estas han hecho palpar que quienes han sido más perjudicados con esta pandemia, son los sectores productivos más pequeños; emprendedores, dueños de locales comerciales tradicionales del centro de Puerto Montt, restoranes, pubs, centros de estética, y un sinfín de otros pequeños trabajos independientes, que subsisten y coexisten gracias a los primeros. No olvidemos también al comercio ambulante, que, aunque les guste o no a muchos, son gente de esfuerzo y empeño, que invierten y se arriesgan, ya que hay una familia que alimentar.

Algunas cifras y reflexiones

Hace poquito, en nuestra capital regional, que ya lleva 4 meses de cuarentena -que, siendo reiterativo, está finiquitando la economía local-, se ha adelantado el toque de queda a las 20 horas, pensando de esta forma, creo yo, se va a evitar el riesgo de contagio de coronavirus en la ciudad.

Vamos a lo concreto, la idea es poder establecer desde los propios datos que maneja y entrega el MINSAL, una idea aterrizada de la actual crisis sanitaria que vive el país, y así poder concluir – cosa que hará Ud.- si efectivamente, todas las medidas aplicadas durante estos meses, son correlacionales a la real afectación que tiene el SARS COV 2.

Desde que fuera decretada la pandemia por corona virus y, en consecuencia, estado de excepción constitucional de catástrofe por calamidad pública, que rige desde el 18 de marzo de este año, a través del decreto supremo 104, y que fuera extendido el 12 de junio, para ser nuevamente prorrogado el 10 de septiembre, se han contagiado un total de 513.118 personas (datos sacados del MINSAL, con fecha de actualización del 2 de noviembre).

Del total entregado líneas arriba, se han sanado 489.525 personas, quedando hasta la fecha señalada, 9.074 casos activos a lo largo de todo el país. De este desglose, se puede indicar también que esto da un promedio de 1.314 contagios diarios, de los cuales, 477 son asintomáticos.

Las cifras de las dudas

En este primer recuento, hagamos el siguiente análisis: En Chile, según el último censo realizado en el 2017, vivían 17 millones y medio de personas -dato actualizado en el 2018 con una cifra de 18, 7 millones de habitantes- lo que podemos redondear (haciendo un estimativo en el que se suman los nuevos nacimientos, además de un número importante de extranjeros que ingresaron al país durante los años 2018 y 2019) de un aproximado de 19 millones.

Haciendo la regla de 3, procedamos a establecer los porcentajes equivalentes de esos números aportados por las autoridades en relación al total de habitantes de nuestro país. En primer lugar, el total de contagiados en estos casi 8 meses de pandemia, representan al 2,7% de la población, de los cuales el 95% de esos casos se recuperaron. Quedando activos sólo el 0,04% de los chilenos en estos últimos días. Hay que hacer mención que, en nuestro país, han fallecido un total de 14.302, que viene a representar un 0,07% del total.

Vámonos un poco más cerca, y veamos las cifras que existen actualmente en nuestra ciudad. En todo este tiempo, en la comuna de Puerto Montt se han contagiado 5.853 personas, que representan, en una ciudad de poco más de 250 mil – según el índice de tasa de crecimiento, ya que para el censo del 2017 habitaban esta ciudad 213 mil y fracción- el 2,3% (de marzo a la fecha). Siguiendo el anterior análisis, de todos estos contagios se ha recuperado el 93,1%, quedando a la fecha un total de 403 casos activos, que equivalen al 0,16% de los habitantes que viven en esta ciudad porteña. Sin dejar de lado a que, en todo este periodo de medidas sanitarias, han perdido la vida 32 personas, que son el 0,01%.

En el año 2017, según estadísticas del INE se murieron más de 27 mil personas por cáncer. Otro dato que se puede agregar es que durante los años 2017-18 el virus de la influenza alcanzo un 7,5% de la población, llegando a una tasa de mortalidad del 10,5%, en su pico en el 2018 a nivel mundial.

En chile, la tasa de letalidad de la actual pandemia por COVID 19 alcanza el 0,07%, lo cual nos lleva a hacernos una serie de cuestionamientos con respecto a estas medidas de protocolos sanitarios que se han impuesto, donde los controles y fiscalizaciones han ido en disminución, mientras que las restricciones horarias y comerciales han aumentado, culpando a la comunidad por su falta de responsabilidad, ya que eso es lo que indican las autoridades.

Las necesidades urgentes

Pongámonos serios; asumamos que la actual alerta sanitaria es devastadora y mortal como se ha venido diciendo desde el principio. Esto es una situación de carácter global, exentando a la comunidad de responsabilidad o culpabilidad, por lo que – en el caso hipotético- yo como estado, tengo la misión (puesto que recibo la contribución de todos los habitantes) de determinar una serie de medidas de contención, para proteger a la población de una epidemia. En este paso, estoy obligado a subsidiar a la comunidad, ya que la gente no vive del aire, y yo como autoridad estatal no puedo pretender cortarle las manos a la gente y esperar que puedan hacer pan con los codos. El ejecutivo no lo hizo, y estamos en medio de este escenario, donde no podemos buscar la manera de subsistir y donde el gobierno no se hace presente para contener una situación que no depende de la ciudadanía.

Pero, en fin, eso no sucedió, y ahora estamos con el agua hasta el cuello; muchos comerciantes y emprendedores sin saber cómo poder pagar los sueldos de sus empleados, ya que los créditos FOGAPE “nunca fueron”. Vemos a ambulantes que han salido a las calles a protestar para poder trabajar. Y eso sumado a muchas familias que previo a la pandemia, ya lo estaban pasando mal.

En contrapartida, una elite empresarial que se ha llenado los bolsillos en estos últimos meses, a través de sus ventas online, ya que un comerciante local no tiene dicha opción. Supermercados pertenecientes a grandes conglomerados, y que decir de los transportes de carga y encomienda, donde ya muchos saben, son los mismos del retail. Esto, sumado a que los precios cada día suben más y más, y nadie tiene el reparo de ocuparse de este tema. Les comento que para el próximo año el sueldo se reajustó en 6 mil pesos, ósea, para comprarme un kilo de pan, una bandeja de huevos y media palta para la “once” más al mes.

Ahora, ¿en qué quedamos? Tenemos una pandemia que lejos de las cifras mortales que se auspiciaban al inicio de esta crisis sanitaria, son el relleno de una estadística más, con una afectación real bastante baja. Por otra parte, un comercio local ad portas de fenecer; con sueños e ilusiones rotas, por una crisis económica que ha sido eventualmente afectada por el manejo político de las autoridades.

Yo no sé, pero al final, cuando pasen un par de años de haber salido de esta -si es que salimos-, podremos ver lo que realmente sucedió. Ahora solo queda tratar de estar tranquilos y ver un poco más allá de los evidente, porque en el juego de la política, siempre hay un vencedor, y esto ha sido una contingencia abarcada desde ese aspecto, y no desde la propia salubridad.

Ahora es tiempo

Patricia González Sáez, Periodista, profesora de lenguaje, directora Editorial Santa Inés, www.editorialsantaines.cl

Hubo personas que no creyeron en el “Chile, la alegría ya viene” porque sabían que ese plebiscito se pactó para que las elecciones aseguraran la constitución de 1980 y el sistema neoliberal que, durante los primeros años de la década del ’90, convirtió al país en un tigre en cuanto a los resultados macroeconómicos. La gente dejó de ser y comenzó a parecer algo distinto, al igual que el país.

La esencia solidaria del chileno quedó sepultada por el maquillaje de la post modernidad.  Lo importante era tener, ¿cómo? Daba lo mismo, pero había que aparentar una pertenencia social distinta a la verdadera. El sistema inculcó el sueño de pertenecer al ABC1. A la par, se comenzó a hablar del endeudamiento y, muy pronto, del sobreendeudamiento de los chilenos. El arribo a la clase social soñada siempre pendió de un hilo, de quedar cesante y de perderlo “todo”, es decir, nada porque solo se tenía un sueño vestido de deudas.

Individualismo y competitividad

Los trabajadores se convirtieron en esclavos frente al temor de quedar cesantes y no poder pagar sus deudas. Esto consolidó los pilares de relaciones del neoliberalismo como el individualismo y la competitividad.

Sin embargo, las crisis propias del sistema a nivel global y sus imperfecciones internas hicieron que fueran saliendo a la luz problemas que no era de su interés resolver, problemas que el pueblo vive en carne propia. Mientras, se fueron sucediendo los distintos administradores del neoliberalismo en Chile que, poco a poco, se fueron distanciando del pueblo, lo que se evidenció en la participación en las distintas votaciones. Se habló mucho de la apatía de la gente por participar.

Sin embargo, no era apatía. Era darse cuenta que la alegría solo había llegado para la élite. Así se fue incubando el estallido del pueblo con manifestaciones sectoriales, algunas incluso multitudinarias como las de los estudiantes y de los trabajadores en el movimiento No+AFP.  No ocurrió de la noche a la mañana, pero se fue acumulando bronca que, finalmente, desencadenó en el 18 de octubre.

Este movimiento social no nació de los partidos políticos, sino de la gente misma que se expresa como cada quien lo sienta. Los partidos políticos fueron superados por el estallido social que, en muchos ribetes, alcanza una expresión de bronca suprema. Los partidos políticos no fueron los artífices del estallido, de la explosión de la olla de presión en Chile, pero sí fueron los artífices para generar un pacto que garantizara la convocatoria a un plebiscito para cambiar la constitución de 1980. Tras esa madrugada de noviembre, algunos creyeron que el acuerdo alcanzado terminaba con las movilizaciones porque se había realizado una correcta lectura de lo que clamaba el pueblo en las calles. Sin embargo, no fue así. Las manifestaciones de todo tipo continuaron. Solo la pandemia del Coronavirus sacó a la gente de las calles y plazas y, también, postergó para octubre la realización del plebiscito.

Neoliberalismo al desnudo

Sin embargo, el manejo de la pandemia por parte de las autoridades, tanto en lo sanitario como en las ayudas sociales, estuvo lejos de lo necesitado por lo que favoreció la organización solidaria de los más pobres mediante las ollas comunes. Nuevamente, los partidos políticos, en su gran mayoría, no estuvieron a la altura de las exigencias. Pero sí votaron para que pudiéramos retirar de las AFP el 10% de nuestros ahorros previsionales.

Los altos índices de cesantía que no se registraban desde la década del ’80, el confinamiento que impidió a los trabajadores informales salir a ganarse el sustento diario, las muertes por el Coronavirus (Chile ocupa el quinto lugar al vincular número de fallecidos con número de habitantes), entre otros factores; no hicieron otra cosa que terminar de desnudar al neoliberalismo, es decir, el país y sus habitantes quedaron sin el maquillaje del parecer una cosa distinta a lo que se es realmente.

La suma de todo explica la paliza del apruebo y de la convención constitucional que todo un país celebra con la convicción de que esto sí prendió y que la nueva constitución debe reflejar el sentir del pueblo. Este es un triunfo de la gente común y corriente; no es un triunfo de los partidos políticos ni de sus dirigentes que se andan subiendo al carro de la victoria presentándose como presidenciables.

Ahora es tiempo de trabajar esta nueva constitución participando en las instancias de consultas locales que propicien los constituyentes (incluso postúlese a constituyente), pero sin dejar la calle porque la calle es nuestro pasaporte a la dignidad.

Nuestro Homenaje a un año de la Revuelta…esto aún no acaba…sólo comienza

Ha transcurrido un año desde el comienzo de la revuelta chilena. Le llaman estallido algunos…a nosotros nos gusta decirle Revuelta o revolución. Como equipo del diario El Ajitador no podemos sino sentir que cada día que trascurre nos empeñamos en aportar, desde las comunicaciones, a la tarea de recobrar la voz a quienes nunca debieron arrebatársela. Ser impulsores de nuestro grito como pueblo.

Nunca planeado

Nuestro nacimiento no estaba planeado, como tampoco estaba prescrito lo que sucedería un 18 de octubre del año 2019. Fue producto del hastío, de la movilización ascendente, del perder los miedos, de sentir que ya nada se perdía…más bien se ganaba. Y vaya que ganamos. Cada salida a las calles en masa. El compartir. En cada vitoreo “Chile despertó” nuestros corazones saltaban de alegría. Nuestras voces retumbaban fuerte por calle Varas, costanera o en nuestra Plaza Melipulli. Nuestros ojos se humedecían de alegría.

Así se fue forjando desde nuestros grises la fuerza necesaria para hacer traspasar nuestros temores a quienes sienten remecer sus hilos de los que cuelgan sus privilegios. Cuantos políticos hoy no se atreven a hablar de la hazaña…no se atreven pues el triunfo fue del pueblo. No de ellos. De ninguno de ellos. Que más bien miraban nuestra proeza desde la comodidad de sus sillones.

Nosotros si supimos y sabemos

No supieron lo que significaba tratar de explicar a tus hijes que no se preocuparan. Que te cuidarías. Que te esperaran porque nada te sucedería. No supieron lo que significaba sentir la mano tembloroza de tu hija mientras te acompañaba por la marcha. Nunca podrán explicar asi lo que significa luchar por ellas y ellos. Por los demás. Nunca podrán entregar ese mensaje vivido y aprendido allí. En la calle. Con la diversidad e inequidad de nuestro pueblo.

Nosotros si lo sentimos. Si bailamos y corrimos juntos a nuestros hijes. Si avanzamos junto a las compañeras a realizar la intervención en calle Guillermo Gallardo. Si sentimos la emoción del silencio cuando enlazadas de las manos caminamos juntas hasta llegar frente a la comisaría.

La dignidad y la lucha por su respeto no tiene veredas de privilegios. No es capital de nadie. No pide requisitos de entrada, más que sentir que los privilegios son de todas y todos. Que lo que yo obtuve debe ser igual para todo aquel que lo desee. Por eso la lucha no tiene cercos. Por esos es de todos y todas los que puedan caminar por las calles. Puedan gritar desde su historia por quienes no pueden hacerlo. Por quienes ya no están.

Por que el Acuerdo por la Paz nos duele. Porque sentimos que fue el acuerdo por la impunidad. Porque sentimos que los Derechos Humanos fueron burlados. Por que lucharemos hasta que se liberen a nuestros encarcelados y paguen su culpa los responsables así como los traidores.

Por ello este 25 de Octubre el triunfo es nuestro. Es del pueblo. Esperemos que ninguna tienda política se lo apropie. Sería demasiado el descaro ¿No lo creen así?

Equipo Diario El Ajitador

Los del Sur hablamos cantaito

Columna de Opinión de Daniel Carrasco

Tenía 5 años cuando viajé por primera vez a Santiago, pero en honor a la verdad y debido a mis cortos años, no le tomé mucho sentido al hecho de tener la oportunidad de conocer “la capital”. Recuerdo a mi madre, viéndola desde la ventana, mientras se despedía de mí, ya que en esa oportunidad era con mi papá con quien iba a la zona central.

Luego de esa vez, y ya siendo más adulto, me tocó viajar en muchas otras oportunidades, y por diferentes motivos a la capital. Esas visitas me brindaban la posibilidad de caminar por la Alameda, viendo cada edificio, cada lugar. Entre ellos, La Moneda. Todo eso que viste cuando chico por las teleseries y que ahora la podía tener en frente. Palparla en la realidad.

La diferencia sureña

Cada vez que voy a Santiago repito el mismo recorrido. Desde el Terminal Sur, ubicada en metro Universidad de Santiago, hasta el Paseo Ahumada, cuando no me apura el tiempo. Llego hasta Santa Lucía. Por lo general esa caminata, se debe a la sensación de libertad, de sentirme muy pequeño, en una ciudad enorme, donde nadie me conoce, donde nadie puede verme.

Pero pese a ese sentir, no soporto más de un par de días, ya que el ruido, la poca conexión que existe allá, por lo menos eso es lo que percibo, no cuadra con la idiosincrasia de nuestra zona. Acá sabes que existe una alta probabilidad de que si caminas o “bajas al centro” – término completa y absolutamente de nuestro querido “Muerto Montt”- puedas encontrarte con algún familiar, conocido o viejo amigo, que por diversas circunstancias no has podido ver.

Es usual, aunque debo reconocer que esa costumbre se ha perdido un poco, ver ese tipo de situaciones en nuestra ciudad. Algo que difícilmente logra suceder en la capital. Acá aun huele a población. Donde la señora de la esquina que se lo pasa mirando lo que sucede en las otras casas, es una figura repetitiva por estos lares.

Puerto Montt crece… y crece

Si bien, Santiago ha representado siempre un estatus de aunar las mejores universidades, los mejores profesionales, el éxito. El epílogo de los sueños neoliberales a seguir. Las regiones, y en este caso, la región de Los Lagos, ha crecido ostensiblemente en los últimos años. Transformando a algunas de sus ciudades en vectores importantes de desarrollo, lo que ha permitido diferenciarnos aún más de la zona Metropolitana.

Estaba en la universidad cuando comencé a ver el acelerado crecimiento de Puerto Rock. La mayor representación de este cambio, fue la triste partida de la mítica Estación “Más Austral del Mundo”, que fue cambiado por el ícono del capitalismo, el Mall.

No tengo nada contra eso, al igual que todos, también compro cosas, porque me hacen falta, o por que las deseo. Pero hay personas, lugares, cosas que son representativas y distintivas, que debieran ser preservadas.

El punto es que, la región y sobre todo Puerto Montt, ha visto un incremento en la diversificación de sus mercados. La industria salmonera irrumpió fuerte; incrementándose la migración de personas de otras ciudades, aumentando la oferta laboral. Hay que dejar en claro, que aquí se ha permitido a este sector económico barrer con el ecosistema. Porque la idea era crecer de manera exponencial y entrometerse en el mercado internacional a cualquier coste. En noruega, los salmones se crían con la ovejita al lado, en una laguna artificial, y respetando todas las medidas ambientales, que sabemos, son muy exigentes en los países Bajos.

Pero es lo que hay, y eso fue lo que sucedió. Pero no sólo estaba la industria salmonera. Con la llegada de inversores internacionales, que fueron dando cuenta de las características naturales de la zona, comenzó a potenciarse un sector que había estado estancado por años, ya que los rockstars del turismo era la quinta región y sus sectores aledaños.

Los entornos naturales, ligados a bosques milenarios, donde comenzó a apreciarse la belleza de la zona, comunas como Futaleufú, y sectores como Chiloé, fueron tomando el interés del mercado turístico internacional.

Nuestras riquezas

A esto sumamos la producción agrícola que tiene esta zona del país, donde se concentra más del 50% de la producción lechera, además de la producción cárnica, donde Osorno ha sido el principal foco de referencia. No hay que olvidar que Chiloé está picando bastante fuerte en la producción de carne ovina, la cual contiene proteínas de un alto valor nutricional.

Con estos elementos, y entendiendo que los del sur ya no sonamos tan “cantaito” al hablar, y que donde aún se mantienen valores fundamentales, además de vinculaciones culturales, que nos enraízan en esta tierra, podemos ver el potencial que tienen estas tierras.

El Gobernador/a Regional

Es aquí donde sale a relucir esta nueva figura política, que a mi entender puede transformarse en un agente localista y salido desde las propias poblaciones. Que entienda lo que es la región, porque la ha vivido.

Volviendo al punto, este cargo político-administrativo denominado gobernador regional, viene a llenar un espacio que nunca estuvo definido, ni por el intendente, que sólo es un representante del ejecutivo en la región, ni la del gobernador provincial, que tiene muchas limitaciones. Aquí, la figura del gobernador regional viene a configurar lo que faltaba en cada cargo nombrado anteriormente.

Creo que es tiempo de mirar hacia nosotros mismos. De privilegiar la industria local. De comenzar a dejar de depender de Santiago, en todo tipo de cosas. Imagínense que los grandes conglomerados no tributan acá, lo hacen en Santiago a través de su Sede Central, o Casa Matriz.

No sé yo, pero tal como muchos lo han dicho ya, Chile se merece una administración un enfoque económico cultural que sea más vinculante y que comprometa esfuerzos que sean retornados a la comunidad que reside en estas tierras, desde perspectivas que reseñen una clara conexión con la naturaleza.