Bolivia: un escenario abierto e imprevisible

Bolivia atraviesa nuevamente un escenario de fuerte conflictividad política y social, en un contexto que remite a las etapas previas a la llegada al gobierno de Evo Morales en 2006.

Durante las décadas de 1980, 1990 y comienzos de los 2000, el país estuvo marcado por una elevada inestabilidad institucional, permanentes movilizaciones populares y una profunda confrontación entre organizaciones sociales y gobiernos alineados con políticas neoliberales impulsadas por el FMI y los Estados Unidos.

La llegada de Evo Morales significó una etapa de relativa estabilidad política y control de la conflictividad callejera mediante la articulación con organizaciones sindicales, campesinas, indígenas y movimientos sociales nucleados en el denominado “Pacto de Unidad”. Incluso tras la crisis derivada del golpe cívico-policial-militar-eclesiástico de 2019, Bolivia no había vuelto a experimentar niveles de tensión comparables a los actuales.

Sin embargo, apenas seis meses de la llegada de Rodrigo Paz Pereira a la presidencia, el país enfrenta una combinación de crisis económica, pérdida acelerada de legitimidad y debilidad institucional que vuelve a colocar a Bolivia en un escenario de alta inestabilidad política y social.

Un gobierno sin capacidad de articulación

Desde su llegada al poder, Rodrigo Paz no logró estabilizar la economía ni construir mecanismos sólidos de diálogo con los principales actores políticos, sindicales, empresariales y sociales del país. El gobierno tampoco presentó un plan nacional consistente para resolver la crisis cambiaria, el desabastecimiento de combustibles y el deterioro de las expectativas económicas.

 

Colombia: sindicatos de la ISP construyen agenda sindical frente a la inteligencia artificial en la gestión pública

El Foro “Hacia la Gobernanza de la Inteligencia Artificial en la Gestión Pública”, celebrado en Medellín del 17 al 19 de marzo de 2026, fue organizado por la ISP, SUNET y la CUT Antioquia. El foro convocó durante tres días intensivos a representantes de sindicatos del sector público, organizaciones de la sociedad civil y academicxs, con un propósito claro: construir una agenda sindical colectiva frente a la acelerada digitalización y uso de la inteligencia artificial del Estado colombiano.

Más de 100 representantes sindicales participaron y contribuyeron a la construcción del Manifiesto de Medellín: una declaración política para que el movimiento sindical colombiano afronte la digitalización del trabajo y los servicios públicos desde una perspectiva de derechos.

Los sindicatos participantes incluyeron a SUNET, SINTRAESTATALES, SINTRACUAVALLE, ASODEFENSA, FECOTRASERVIPUBLICOS, SINDISTRITALES y SINEDIAN, así como ASDEM, UNITRAE, SINTRAUNE, SINDISERUDEA, ISUR, SINALTRAINAL, SINTRAONGS, UNITRATEL, SINTRAMETROPARQUES y CUT Antioquia. También se sumaron la Asociación de Recicladores de Antioquia —vinculada a la red WIEGO—, la Fundación Karisma y el Observatorio de Plataformas del Ecuador, que participó de forma virtual.Los dos primeros días combinaron paneles de expertas y talleres participativos que abordaron desde la soberanía tecnológica y las brechas regulatorias hasta la gestión algorítmica del trabajo y la violencia digital.

Los talleres permitieron a lxs participantes mapear las relaciones de poder entre los actores de la IA, construir una línea de tiempo crítica sobre su despliegue en el Estado colombiano y redactar cláusulas modelo de negociación colectiva a través de una “clínica de convenios”.El tercer día estuvo enfocado en la construcción de un curso de acción.

Las organizaciones sindicales definieron sus puntos estratégicos en tres niveles —el lugar de trabajo, las políticas nacionales, y la normatividad internacional producida por órganos como la OIT y las Naciones Unidas— y adoptaron por consenso el Manifiesto de Medellín y una hoja de ruta. El texto, redactado colectivamente y refinado por un comité de 30 representantes, compromete a lxs firmantes a construir alianzas intersectoriales, desarrollar una comprensión sindical crítica de la gobernanza de la IA y avanzar en una agenda coordinada a escala local, nacional e internacional, guiada por los principios de derechos humanos, democracia y justicia social.El impulso generado en Medellín ya tiene proyección regional.

La ISP llevará esta agenda a nivel andino, en el SUBRAC con la participación de sus afiliadas de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y Aruba. El foro de Medellín demostró que el movimiento sindical no solo es capaz de enfrentar las complejidades de la inteligencia artificial: está en una posición única para hacerlo. Su capacidad de movilización, de negociación colectiva y de incidencia en política pública lo convierte en un actor indispensable para dar forma a una respuesta basada en derechos frente a la digitalización del trabajo en la región.

El complejo desafío de gestionar personas en el trabajo: ¿es la IA la solución?

Gestionar eficazmente a las personas en el trabajo nunca ha sido fácil. En la contratación, la tarea se ha vuelto aún más compleja debido a las solicitudes en línea y, más recientemente, a la IA generativa, que han provocado un aumento masivo en el volumen de candidaturas. Como resultado, filtrar candidatos se ha vuelto más difícil, lo que ha llevado a los empleadores a depender cada vez más de la tecnología para apoyar este proceso. La contratación constituye así un ejemplo claro de la “paradoja de la automatización”[1], según la cual cada problema que la tecnología intenta resolver crea un nuevo problema que también debe resolverse.

Esta necesidad, unida a miles de millones de dólares invertidos en herramientas asistidas por IA, ha transformado la gestión de recursos humanos. Sin embargo, la carrera por automatizar las funciones de RR. HH. está avanzando más rápido que nuestra comprensión de si estos sistemas realmente funcionan.

En un reciente documento de trabajo de la OIT, mi coautora, Hannah Johnston, y yo evaluamos la eficacia de distintas aplicaciones de IA en cuatro funciones centrales de recursos humanos: contratación, remuneración, programación del trabajo y gestión del desempeño. Para evaluar las herramientas de IA utilizadas en estas áreas, aplicamos un marco basado en los siguientes tres parámetros:

  1. el objetivo: qué intenta lograr el sistema;
  2. los datos con los que se entrena y utiliza;
  3. cómo está programado.

La calidad de cada uno de estos parámetros diferencia a los sistemas que funcionan bien de los que no.

Definir el objetivo no es tan sencillo

Aunque definir el objetivo de un sistema puede parecer sencillo, en la práctica no lo es. Para objetivos neutrales y directos —como determinar la ruta más corta entre dos lugares— es fácil apoyarse en variables identificables y relevantes, y los resultados son fáciles de interpretar. Pero la mayoría de las funciones de recursos humanos implican “la materia carnosa, desordenada e indeterminada de la vida cotidiana”[2], lo que genera importantes desafíos prácticos. Claro que queremos contratar al mejor candidato para un puesto, pero ¿cómo definimos a un buen candidato? Sí, queremos empleados trabajadores, comprometidos y competentes, pero ¿cómo identificamos los datos necesarios para que un sistema de IA pueda evaluar eficazmente el desempeño?

Una organización que decidió utilizar IA para la contratación definió su objetivo como seleccionar candidatos con una “mentalidad de crecimiento” (“growth mindset”). Como resultado, el sistema de IA fue programado para identificar y puntuar a los candidatos durante la entrevista según el uso de palabras como “crecimiento”, “desarrollo” y “aprendizaje”. Esta compleja cualidad humana quedó así reducida a un simple conteo de frecuencia de palabras, lo que plantea preguntas fundamentales sobre si el sistema estaba midiendo algo realmente significativo.

La calidad y la pertinencia de los datos son fundamentales

Las limitaciones de los datos están en el centro de muchas de las críticas a la IA, con tres preocupaciones principales. La primera es la calidad de los datos. Los sistemas de IA dependen de datos de entrenamiento para aprender las conexiones y patrones que sirven de base para la toma de decisiones. Cuando esos datos son de mala calidad, los resultados también lo son. Como dice el refrán: “garbage in, garbage out” (“si entran datos basura, salen resultados basura”).

La segunda cuestión se refiere a la pertinencia de los datos. En los sistemas de IA desarrollados internamente, los datos de entrenamiento consisten en operaciones pasadas de la organización. En cambio, los sistemas “listos para usar” desarrollados para venderse a terceros utilizan datos recopilados de distintas fuentes disponibles, a veces incluso comprados en el creciente mercado de datos. A menudo, esos datos no reflejan las características de la organización que adquiere el sistema, lo que genera preocupaciones sobre su representatividad.

Los datos también deben ser significativos. Dado que los sistemas de IA funcionan a partir de datos, existe una búsqueda constante de más información para incorporar a los modelos. En contratación, esto puede implicar incluir información procedente de la actividad de los candidatos en redes sociales, pero también datos de otras evaluaciones, incluidos tests cognitivos, de personalidad o de juicio situacional, a menudo en forma de juegos. Un juego pedía a los candidatos inflar un globo digital a cambio de una recompensa, supuestamente para medir su propensión al riesgo y su tiempo de reacción.[3] Del mismo modo, aplicaciones que miden la actividad en línea de los empleados registrando pulsaciones de teclado, tomando capturas de pantalla aleatorias o supervisando su presencia en línea pueden demostrar si un trabajador está activo frente a la pantalla. Pero el tiempo frente a una pantalla no debería equipararse con la calidad del trabajo realizado.

Es importante recordar que los sistemas de IA no tienen teoría propia: construyen y predicen patrones a partir de los datos. Por ello, es necesario contar con una teoría de recursos humanos que oriente la selección de los datos que se recopilan. De lo contrario, si los datos que alimentan el sistema carecen de sentido, ¿cómo se supone que un responsable de RR. HH. debe interpretar los resultados?

Estos ejemplos también muestran que la crítica frecuente de que los datos no son representativos, aunque válida, no es la única preocupación. Se podrían incorporar datos más representativos sobre las puntuaciones obtenidas en el juego del globo digital, pero eso seguiría sin resolver si esos datos constituyen realmente un indicador fiable del desempeño.

La transparencia en la toma de decisiones es fundamental para comprender los resultados

Los algoritmos son una característica central de toma de decisiones en el núcleo de los sistemas de IA. Pueden definirse como un conjunto de reglas ejecutadas mediante código informático con un objetivo específico. Aunque los algoritmos más básicos simplemente ejecutan una lista de instrucciones prescritas, dichas instrucciones reflejan la visión de quien las programó y, por tanto, los sesgos intencionales o no intencionales que esa persona pueda tener. Los algoritmos de aprendizaje automático, como los utilizados en sistemas de IA, también son desarrollados e implementados por seres humanos, pero añaden una capa adicional de opacidad. A medida que el sistema evoluciona, puede volverse difícil de comprender, incluso para quienes lo construyeron.

En un ejemplo llamativo, investigadores descubrieron que un anuncio de empleo neutral en términos de género para un puesto STEM en una plataforma de redes sociales se mostraba de manera desproporcionada a hombres, no debido a una segmentación explícita, sino porque el algoritmo de la plataforma “aprendió” que era más barato anunciarse a hombres y optimizó la distribución en consecuencia.[4]

¿Qué deben hacer los responsables de RR. HH.?

En muchas aplicaciones de IA para recursos humanos, los sistemas operan con un alto nivel de autonomía y automatización que requiere muy poca intervención de quienes los utilizan. El trabajo de los profesionales de RR. HH. queda esencialmente externalizado a tecnologías preconfiguradas, “fáciles de usar” y listas para implementar. Pero ahí reside precisamente el problema: los sistemas pueden ser “fáciles de usar”, pero sus usuarios tienen una comprensión limitada de lo que están utilizando, de cómo funciona o de qué significan realmente los resultados.

Superar esta limitación requiere que los responsables de RR. HH. participen en el diseño, la implementación y la supervisión de los sistemas de IA. Y en aquellas funciones relacionadas con cómo se organiza y evalúa el trabajo (es decir, programación del trabajo y gestión del desempeño), también es necesario involucrar a los propios trabajadores. Existen ejemplos de cómo esto se ha hecho eficazmente. Una gran multinacional pasó dos años desarrollando y ajustando un sistema de IA para contratación, involucrando a profesionales de RR. HH. durante todo el proceso, y finalmente adoptó un modelo híbrido humano-IA con resultados explicables.[5] En otro ejemplo, una empresa de telecomunicaciones codiseñó un sistema de programación con sus técnicos de campo, logrando una mejora del 10 % en la productividad y una reducción de más de un tercio en las ausencias relacionadas con la salud mental.[6]

Involucrar a todas las partes interesadas en el diseño de sistemas de IA ofrece una forma de abordar los tres pilares de estos sistemas: aclarar el objetivo, garantizar que los datos utilizados sean adecuados para ese propósito y contexto, además de representativos y transparentes, y asegurar que la programación tenga en cuenta las distintas condiciones a las que probablemente se enfrentará el sistema.

Una participación significativa de las partes interesadas prolongará el tiempo de desarrollo e implementación y también requerirá que los profesionales de RR. HH. desarrollen una comprensión más profunda y completa de la IA. Esta inversión es tanto necesaria como valiosa.

El presente es de lucha, el futuro es nuestro.Propuesta para la emergencia de una nueva izquierda latinoamericana y caribeña

El colapso y desaparición de la Unión Soviética marcó el fin de una época caracterizada por un sistema internacional bipolar en el que la ideología establecía la inserción de países, gobiernos y organizaciones en la dinámica internacional. A partir de entonces, el mundo no ha logrado afianzar un sistema que lo estructure y lo ordene.

Han sido más de 35 años de inestabilidad en que se ha pasado de una década de caos al finalizar el siglo pasado, la instauración de la unipolaridad tras los ataques terroristas en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, la incapacidad material de Washington por sostener este sistema tras la crisis financiera de 2008, la emergencia de Rusia y China al pináculo en 2012 para comenzar a colocarse a la par de Estados Unidos, el declive de Europa y la crisis del sistema multilateral que no pudo manejar exitosamente la pandemia de Covid19, así como su incapacidad para evitar los genocidios que Occidente produce en diversos lugares del planeta, uno de los cuales obligó a Rusia a reaccionar a través de una operación militar especial en Ucrania.

De igual manera se debe considerar como elementos centrales de la crisis, el asesinato indiscriminado de niños y mujeres en Gaza, las dos guerras contra Irán en junio de 2025 y febrero de 2026, hasta los intentos contradictorios que emergen de Estados Unidos cuando simultáneamente Trump pretendía reinstaurar un sistema unipolar mientras que Marco Rubio y los neoconservadores estadounidenses en alianza con el lobby cubano-americano se proponen llevar el planeta nuevamente a una confrontación ideológica bipolar, esta vez teniendo al partido comunista de China como contradictor del poder imperial de Washington.

Esa incapacidad de países y gobiernos de ponerse de acuerdo en la búsqueda de mínimos consensos, ni siquiera para enfrentar un enemigo común de la humanidad como lo fue el virus del COVID, es expresión de una crisis sistémica que da cuenta del fracaso del capitalismo por sostener un modelo que ha sido incapaz de dar soluciones a los problemas más acuciantes de la humanidad. Por el contrario, en países como China, Vietnam y otros, el socialismo encuentra recursos para llevar a sus pueblos a existir en condiciones cada vez más favorables para el desarrollo de la vida. Más de 1500 millones de ciudadanos (casi el 20% de la población del planeta) viven en sistemas socialistas que exponen su superioridad en esta confrontación sistémica.
América Latina y el Caribe, después de superar la noche negra de los gobiernos dictatoriales que implementaron tenebrosas políticas neoliberales y la persecución de sus pueblos a través de la subordinación a la doctrina de seguridad nacional elaborada por Estados Unidos en el marco de la guerra fría, se adentraron en la búsqueda de una alternativa a los estrechos límites impuestos por Washington.

Parecía que en 1998, justo 25 años después del derrocamiento del presidente Salvador Allende, emergía una nueva realidad para la región. El triunfo electoral del comandante Hugo Chávez en Venezuela señaló el rumbo de una nueva etapa a la que se fueron incorporando otros países, pueblos y gobiernos de distinta orientación política pero que tenían como norte la democracia, la defensa de la soberanía y el avance hacia espacios de integración que le dieran fuerza y presencia a la región en el escenario internacional. Durante los primeros 15 años de este siglo, esa fue la pauta que señaló el camino.

Tomando nota y ante la emergencia de una situación internacional que comenzaba a serle adversa en diversas latitudes y longitudes del planeta, Estados Unidos decidió refugiarse en América Latina y el Caribe, salvaguardar su control sobre la región y afianzarse en la misma para seguir manteniendo su condición de potencia global.

Todo ello sustentado en el fortalecimiento de un soporte ideológico de extrema derecha nunca antes visto en la política interna de Estados Unidos. La entronización de un gobierno nazi fascista en Washington que intenta emular las peores prácticas de Hitler: el supremacismo, el racismo, los ataques a la democracia, al sistema multilateral y al derecho internacional, la misoginia, el menosprecio de las minorías y su voluntad patente de dominar el mundo, marcan una dinámica que incluso pone en entredicho el propio sistema capitalista emanado en lo económico de la revolución industrial iniciada en Gran Bretaña durante la segunda mitad del siglo XVIII y en lo político de la revolución francesa que estableció como modelo único a la democracia liberal representativa de corte occidental.

Igualmente, las políticas de la administración Trump han dinamitado el sistema internacional germinado al finalizar la segunda guerra mundial que permitió una nueva arquitectura multilateral en lo político, económico y de seguridad, creando las condiciones para el nacimiento de un nuevo sistema internacional que considere las profundas transformaciones acaecidas en el planeta en los últimos 80 años.
Este caos que inunda como un diluvio todo el planeta, ha tenido profundas repercusiones políticas e ideológicas en América Latina. La izquierda pareciera haber perdido el norte que la mantuvo como referente de las ideas más avanzadas de la sociedad, por lo menos en los últimos 150 años.

En algunos casos, la izquierda ha llegado al gobierno por vía electoral para limitarse a establecer alianzas con empresarios y derechas, suponiendo que de esa manera iba a ampliar su base social de apoyo, craso error, han sido esas mismas derechas las que han trabajado por revertir los procesos políticos y sociales que tuvieron a los pueblos como protagonistas. Han olvidado que su verdadera fortaleza está en establecer sólidos vínculos con las organizaciones populares y sociales y que la llegada al gobierno debe servir -sobre todo- para generar mecanismos de ascenso del protagonismo popular haciendo que los pueblos dejen de ser objeto de las políticas gubernamentales para transformarse en sujeto de la transformación de la sociedad.

La confusión es mayúscula, ya ni siquiera se sabe que es ser de izquierda. En la coyuntura actual, sectores de esta orientación política, desde el gobierno hacen alianzas con Estados Unidos para generar gobernabilidad sin tener en cuenta que la misma se utiliza para aumentar las ganancias de las transnacionales y las grandes empresas en detrimento de sus pueblos.

Otros, sobre todo en Europa, apoyan al gobierno nazi de Ucrania en defensa de una supuesta democracia y de un sistema de seguridad regional que solo beneficia a la corrupta burocracia europea incluso al precio del menoscabo de las condiciones de vida de sus propios pueblos. Por ejemplo, en España han reaccionado cuando ven que las derechas se proponen cosechar los resultados de la crisis ante su inmovilidad y una apatía que hace que cada vez sea más difícil determinar el límite que las diferencia de esas propias derechas. Están asustados porque no olvidan que en el siglo pasado, Hitler y Mussolini llegaron al poder por vía electoral en condiciones políticas y económicas similares a las de ahora.

Finalmente, después de observar con total complacencia el genocidio de Estados Unidos y el régimen sionista de Israel en Palestina y apoyar las guerras en contra de Irán, ahora estas “izquierdas” se rebelan cuando la barbarie sionista ha rebasado cualquier práctica exterminadora incluyendo la de los nazis a mediados del siglo pasado. Los indiscriminados ataques a Irán fueron bienvenidos hasta que sus repercusiones comenzaron a afectar los niveles de vida de sus ciudadanos tras la elevación de los costos de los combustibles y los alimentos sin poder esgrimir mecanismo alguno para evitar tal situación, mientras exhiben total cobardía al evitar señalar al verdadero culpable de tal situación que no es otro que Estados Unidos.

La izquierda tradicional se encuentra desarticulada. Ha mostrado total incapacidad para -al menos- explicarle a los pueblos lo que ocurre, mucho menos para señalar una ruta válida para enfrentar y superar esta situación. Los mecanismos existentes hasta ahora han demostrado total inoperancia, paralizados por actitudes pusilánimes, dubitativas y hasta cobardes. Se hace necesario articular una propuesta de largo plazo que establezca pautas, instrumentos, metodologías y formas de actuar en esta situación que no es favorable para los pueblos.

A través de la historia, la izquierda, los revolucionarios han demostrado su capacidad de construir incluso en las peores condiciones adversas, innumerables generaciones de luchadores han entregado sus vidas en más de cien años de combates. La llegada al gobierno de algunas fuerzas de izquierda, lejos de incrementar las capacidades de lucha, parecieron producir ciertos acostumbramientos a la pasividad y la suposición de que la burocracia y la mayor existencia de recursos solucionaría todo.
Lo cierto es que la izquierda en el gobierno, en la mayoría de los casos, generó una nueva burocracia, también corrupta, nepótica y en muchas ocasiones incapaz de generar políticas en beneficio de los pueblos. Ha llegado el momento de revertir esa situación. Como dijo el secretario general Xi Jinping en el acto de conmemoración del centenario de la fundación del partido comunista de China “debemos volver a los orígenes” a fin de enarbolar una ética y una moral que nos distinga de los capitalistas y que nos de la fuerza y la convicción necesaria para derrotar al poderoso imperio estadounidense. Tal vez no nos podremos equiparar con su potencial militar y financiero, pero -como siempre ha sido aunque lo hayamos olvidado- la fuerza de nuestras ideas es invencible.

Depende de nosotros, de nadie más, está en nuestras manos y debemos hacerlo. Como dijo el comandante Ernesto Che Guevara “el presente es de lucha, el futuro es nuestro”.

Perú: campaña nacional de sindicalización suma casi 3mil nuevos afiliados en el sector salud

La experiencia de la afiliada a la Internacional de Servicios Públicos (ISP) en Perú demuestra cómo la formación estratégica de liderazgos sindicales puede traducirse en crecimiento organizativo concreto, fortaleciendo la representación de lxs trabajadores en uno de los sectores más presionados del país.

La Federación de Trabajadores de Salud del Perú (FED-CUT) cuenta con presencia en todo el país a través de 149 bases sindicales. Desde esos espacios se desplegó una estrategia de crecimiento que permitió identificar nuevos liderazgos, organizar equipos locales y acercar el sindicato a trabajadoras y trabajadores que aún no estaban afiliados.

En el país andino, el personal de salud enfrenta desde hace años profundas dificultades marcadas por el subfinanciamiento del sistema público, escasez de personal, sobrecarga laboral y formas de contratación precarias. A ello se suma la inestabilidad política que ha impactado de manera directa la capacidad del Estado para responder a las necesidades de la población y garantizar condiciones dignas para quienes sostienen hospitales, centros de salud y servicios esenciales.

Sin embargo, en 2025, miles de trabajadores públicos han garantizan mejoras en beneficios laborales con Convenio Colectivo Centralizado tras cuatro años de vigencia de la Ley de Negociación Colectiva en el Sector Público en Perú. Entre las medidas aprobadas, se destacan el Beneficio Extraordinario Transitorio al monto único consolidado y la implementación de la compensación por tiempo de servicios para trabajadores del régimen de Contrato Administrativo de Servicios (CAS), que son hoy la mayoría entre lxs trabajadores públicos en el país y casi no cuentan con casi ningún derecho o beneficios de los demás trabajadores públicos en otros regímenes.

Frente a este escenario, en principios de 2024 dirigentes de FECUT participaron en el entrenamiento Organizing for Power, una iniciativa internacional orientada a fortalecer capacidades sindicales para construir poder desde la base, ampliar la afiliación y desarrollar campañas sostenidas de organización en los lugares de trabajo. Tras ese proceso formativo, la federación lanzó en mayo de este año la primera fase de una campaña nacional de sindicalización basada en planificación, liderazgo territorial, comunicación estratégica y participación de las bases.

Estrategias Utilizadas en la Primera Etapa

  • Identificación de líderes y activistas en las 149 bases nacionales
  • Creación de materiales de comunicación (trípticos) explicando quién es FECUT, por qué afiliarse y los beneficios
  • Producción de videos para sensibilizar a compañeros no afiliados
  • Uso intensivo de redes sociales: publicación de fotos de nuevos afiliados con materiales promocionales (vasos con logo)
  • Estrategia de redes: líderes convencen a grupos que a su vez atraen más personas
  • Conversaciones estructuradas con líderes identificados

Antártida, geopolítica y soberanía

En el Hotel Quagliaro de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, se realizó esta actividad con el objetivo de conocer y profundizar sobre un tema de gran interés geopolítico y la presencia regional e internacional en un continente de más 14 millones de kilómetros cuadrados y que concentra cerca del 70 por ciento del agua dulce del planeta.

Los expositores fueron Edgar Fernando Calandín, General de Brigada (R), Licenciado en Organización y Estrategia, y máximo responsable del Conjunto Antártico argentino con más de dos mil especialistas a cargo de las operaciones a lo largo del año y David Pizarro Romero, escritor, analista geopolítico Antártico e investigador del Observatorio Malvinas, Universidad de Lanús (UNLa).

«La Antártida, más allá de que hay una cooperación entre muchos países de todo el planeta, está siempre en un conflicto subyacente, porque como ya lo explicamos, Argentina no es el único país que está presente allí, sino que hay una potencia extranjera como Inglaterra, que ilegalmente ocupa nuestras Islas Malvinas y nuestro mar, explotando los recursos sin permiso y sin cuidado del medio ambiente», reconoció en su exposición Pizzaro Romero.
Por su parte, el general (R) Calandín profundizó esta problemática sobre la soberanía de Argentina en el continente austral y expresó: «Lo visible del continente antártico es la cooperación, una tierra de paz y de cooperación científica, que alienta la investigación de la ciencia en sus distintas ramas, pero la competencia está presente y el tema de la soberanía continúa siendo el gran debate de estos tiempos. Por eso Argentina no debe abandonar su reclamo y debe profundizar una política de Estado para mantener su presencia estratégica allí».

Una visión realista del trabajo decente: la economía informal está en todas partes

Nuestro compromiso internacional de lograr un trabajo decente para todos, plasmado en el Programa de Trabajo Decente de la OIT y en el Objetivo 8 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, está destinado, sin duda, a aplicarse a todos los trabajadores, en todas partes. Esto incluye a la economía informal, donde las carencias en materia de trabajo decente suelen ser las más graves. Para hacer frente a estas carencias se necesitan datos fiables y detallados. De hecho, fue precisamente para apoyar la formulación de políticas que la 21. ª Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (CIET), tras acordar nuevas normas para mejorar la medición de la economía informal, reflexionó sobre un conjunto de indicadores que permitieran arrojar luz sobre la prevalencia de la informalidad, su composición, la exposición de los trabajadores y las empresas a ella, y las condiciones de trabajo.

A día de hoy, con casi el 58 % de los trabajadores de todo el mundo ocupando puestos de trabajo informales, la economía informal sigue siendo generalizada, omnipresente y constituye un obstáculo importante para el trabajo decente. En este contexto, en este blog analizamos en profundidad la economía informal, aprovechando la gran cantidad de datos detallados disponibles gracias a la mejora de las normas y a los esfuerzos de recopilación de datos.

Ningún tipo de trabajo está exento del riesgo de la informalidad

La resolución aprobada por la 21.ª CIET 2023 define la ocupación informal como cualquier actividad que realizan las personas para producir bienes o prestar servicios a cambio de una remuneración o con fines lucrativos y que no está regulada por marcos normativos formales, tales como la legislación laboral, el derecho mercantil, los impuestos sobre la renta y la normativa de la seguridad social (ya sea en la ley o en la práctica).

Por lo tanto, los trabajadores pueden encontrarse en la ocupación informal la ocupación del tipo de empleo que desempeñen y de la naturaleza de sus relaciones laborales: la informalidad puede darse en todas la ocupación situaciones la ocupación aunque es mucho más habitual en algunas).

Según la Clasificación Internacional de la Situación Laboral de 2018, la informalidad se manifiesta la ocupación siguiente la ocupación para los trabajadores en cada situación la ocupación :

  • Empleadores y trabajadores autónomos sin empleados, siempre que sean propietarios o copropietarios y gestionen una empresa informal (una empresa que no está registrada o que no lleva contabilidad a efectos fiscales).
  • Contratistas dependientes: si no están reconocidos oficialmente, por ejemplo, debido a la falta de registro de sus actividades, o si no están cubiertos de manera efectiva por regímenes formales, como la seguridad social.
  • Los trabajadores: si su la ocupación no es reconocida formalmente por el empleador en la práctica, lo que da lugar a una falta de acceso efectivo a prestaciones formales como la seguridad social obligatoria, las vacaciones anuales retribuidas o la baja por enfermedad remunerada.
  • Los trabajadores familiares colaboradores: si sus relaciones laborales no están reconocidas formalmente o si no tienen acceso efectivo a acuerdos formales. Hasta hace poco, se consideraba que los trabajadores familiares colaboradores formaban parte la ocupación informal la ocupación defecto. Un aspecto novedoso de las normas es el reconocimiento de que pueden tener empleos formales en países que cuentan con acuerdos formales, aunque estos casos son excepcionales.

A partir de un conjunto más amplio de datos recopilados por la OIT, un subconjunto de 20 países cuya información se ajusta a CISO y a la 21.ª CIET confirma esta tendencia: existe informalidad (en mayor o menor medida) en todas la ocupación de situación la ocupación . Los trabajadores familiares colaboradores son los más expuestos a la informalidad, ya que todos ellos ocupan puestos de trabajo informales en todos los países con datos, salvo uno (Kiribati).

Los contratistas dependientes también tienen muchas probabilidades de encontrarse en la ocupación informal: su tasa de informalidad alcanza el 100 %en todos los países de los que se dispone de datos, salvo tres (Fiji, Kiribati y Tanzania).

En menor medida, los trabajadores autónomos sin empleados también se ven expuestos de manera desproporcionada a la economía informal (en tres cuartas partes de los países de los que se dispone de datos, más del 95 % de ellos tiene un empleo informal).

Los puestos de trabajo por cuenta ajena ofrecen, con diferencia, la mayor protección frente al riesgo de informalidad, aunque dicho riesgo sigue siendo considerable para los trabajadores por cuenta ajena en muchos países.

La economía informal está muy extendida en los hogares e incluso en el sector formal

CUBA EN EL OJO DEL HURACÁN IMPERIAL: LA MÁXIMA PRESIÓN DE TRUMP CONTRA LATINOAMÉRICA

Los múltiples frentes abiertos de amenazas – sean a países amigos, adversarios y enemigos sin distingo – procesos de desestabilización, intervenciones, agresiones y guerras con participación de Estados Unidos, bajo diversas variantes y países (Ucrania, Venezuela, China, Rusia, El Líbano, Palestina, entre otros), se han multiplicado bajo la segunda administración del presidente estadounidense Donald Trump, destacándose las acciones contra Cuba.

En este listado, la política de máxima presión y crímenes contra países de Latinoamérica se destaca por décadas de agresión contra la República de Cuba. Impregnada con la violación del derecho internacional, el uso de estrategias de guerra suave al estilo del detallado por el politólogo Gene Sharp[^1] y todo tipo de acciones delictivas, que se extienden ya por 64 años. Hablo de un manual golpista que, en sus cuatro primeros puntos, han tenido como blanco y puesto en práctica en Cuba con mayor o menor intensidad. Y el quinto de los puntos signados por Sharp es parte de las amenazas continuas de Washington.

Escalada bajo la segunda presidencia de Trump

En mayo de 2026, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos están marcadas por una escalada de tensiones que suben de tono día a día bajo la segunda presidencia de Donald Trump. Gobierno que tiene en su secretario de Estado, Marco Rubio –de origen precisamente cubano– a su principal portabandera bélico e incitador al «castigo» en todos los ámbitos contra la patria de sus padres. No hay nada peor que un Malinche.

Estados Unidos no cesa de agredir en todas las formas posibles a Cuba, de tal manera de lograr el sueño megalómano de Trump y los suyos: la claudicación de la revolución cubana. Para ello, el incremento del bloqueo más extenso que registre la historia moderna contra un país soberano. Un proceso delictuoso que aumenta día a día las acciones que pesan, sobre todo, en la población de esta nación latinoamericana.

Estados Unidos ha impuesto nuevas sanciones económicas y emite, a través de un vociferante Donald Trump y sus acólitos como Peter Hegseth –secretario de guerra del gobierno estadounidense– y el propio Marco Rubio, intimidaciones de intervención militar. Cuba responde con denuncias de agresión y llamados a la comunidad internacional para lograr algún tipo de respuesta que permita terminar con décadas de apremios contra la isla mayor de las Antillas. Camino difícil pues todas y cada una de las 30 resoluciones de condena a este bloqueo ilegal y criminal presentadas en la ONU han sido vetadas una y otra vez por Estados Unidos.

El 1 de mayo de 2026, el gobierno de Trump en su política crónica contra Cuba firmó una orden ejecutiva que amplía el abanico de sanciones contra funcionarios cubanos, entidades en sectores clave como energía, defensa y finanzas, y cualquier colaborador extranjero, con el fin de «asfixiar» al gobierno cubano. Este año se ha ampliado el restricciones al sector militar, intensificado al sector energético –un bloqueo en temas vinculados al petróleo que ha empeorado las condiciones de vida de la población cubana– y bancario, incluyendo 422 hoteles e inclusive casas particulares en arriendo vacacional, afectando el sector turístico.

Para Estados Unidos, todo es posible de sancionar contra Cuba. Es la máxima de Washington, cuyo régimen de delitos contra Cuba es considerado uno de los más prolongados y rigurosos de los últimos 80 años en el mundo. Todo ello con un entramado legal que ha evolucionado en estos 64 años, haciendo aún más dura la vida de la sociedad cubana. Solo durante la primera administración Trump se implementaron 243 medidas coercitivas, restricciones sobre áreas específicas de la economía que endurecieron aún más el bloqueo y embargo económico sobre la nación latinoamericana, oficializado el año 1962 mediante la llamada Proclamación Presidencial 3447[^2].

La megalomanía de Trump: «Tomaré el control de la isla»

Al igual que contra la República Islámica de Irán, en la guerra de agresión llevada a cabo junto al régimen israelí contra la nación persa, Trump suele clamar que la victoria está cerca, aunque sus fracasos son evidentes. Con Cuba afirma que «tomará el control de la isla casi de inmediato». La megalomanía y la mitomanía de este denominado narciso maligno afirma que primero terminará con el «trabajo» en Irán y determinará que el portaviones USS Abraham Lincoln viaje al Caribe. Ahí determinará que dicha nave «se detenga a unos 100 metros de la costa de Cuba, desde donde los isleños dirán: muchas gracias, nos rendimos». Narrativa enloquecida que explicitó en una intervención como orador principal en una cena privada en West Palm Beach, Florida, el pasado 1 de mayo.

Por su parte, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel no solo rechazó la crónica política de sanciones contra su país como «genocida», sino que elevó las amenazas de Washington a un nivel «peligroso», llamando a la defensa de la soberanía en manifestaciones por el 1 de mayo, precisamente cuando las ofensas y declaraciones bélicas de Trump volaban tan alto como su ego. Díaz-Canel ha calificado esta conducta delictuosa de Washington como una «agresión unilateral cargada de crueldad contra el pueblo cubano» que profundiza las dificultades de la isla y constituye un evidente asalto a su soberanía.

Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez denunció el 5 de mayo la intención militar de Estados Unidos, dadas a conocer por el ejecutivo como «crímenes internacionales», vinculándolos al bloqueo económico y energético, y apelando a la legalidad internacional y sus instituciones –que suelen ser sordas, mudas y ciegas ante Washington– para que se aplique una Carta de las Naciones Unidas que solo ha servido para defender los intereses de Occidente.

Una política perniciosa de dos siglos

La política de apremios, desestabilización, bloqueos económicos, sanciones, intervenciones, golpes de Estado e incluso invasiones ha sido parte de la historia de relaciones perniciosas entre Estados Unidos y el resto del continente americano: Centroamérica, el Caribe y Sudamérica. Efectivamente, la historia de lo que conocemos como América Latina, desde la fundación misma de Estados Unidos en 1776, ha estado ligada estrechamente a la política exterior de este país y su política hegemónica y arrogante, como solía sostener el asesinado líder religioso iraní Seyed Ali Jamenei.

Para el analista Reinaldo Chirinos: «Los motores que han impulsado la política exterior estadounidense en la región son diversos y complejos, abarcando desde justificaciones ideológicas infundadas en contra del avance del comunismo como excusas, que no son otra cosa que frenar el derecho de los pueblos a ser libres e independientes, y así poder controlar las riquezas nacionales en beneficio de las aspiraciones imperiales, la usurpación y saqueos a los pueblos latinos»[^3].

Esto, por parte de las diversas administraciones estadounidenses, que siguen considerando a América Latina parte de la bandera de barras y estrellas y donde Cuba ha sido crónicamente agredida: usurpación de la bahía de Guantánamo, una política de bloqueo, sanciones y máximas presiones desde el momento mismo del triunfo revolucionario en 1959 y que, en este año 2026, tiene a la isla caribeña en una crisis humanitaria y energética de envergadura con amenazas de ataques e invasión por parte del gobierno de Donald Trump.

Intimidaciones expresadas bajo disímiles excusas, incluyendo el consabido y clásico argumento de la protección de la «seguridad nacional» de Estados Unidos. Línea argumentativa evidenciada por Marco Rubio a la cadena ultraderechista Fox News a fines de abril, en que este secretario de Estado acusó a Cuba de facilitar la presencia de servicios de inteligencia de «los adversarios» de Estados Unidos a 90 millas de su territorio y aseguró que la administración trumpista no lo tolerará. Referencia a la Federación de Rusia y la República Popular China, quienes desmienten esta narrativa propia de la guerra fría, explicitada ya desde hace varios años a la fecha[^4].

Primero de Mayo: La lucha pasa por la sindicalización

El año pasado lanzamos nuestro llamamiento Los Servicios Públicos Contraatacan.

Advertíamos que la clase multimillonaria mundial ha lanzado un ataque sin precedentes contra los servicios públicos, las instituciones democráticas y lxs trabajadores. Que ya no se sienten limitados ni ocultan sus intenciones tras complejas teorías económicas o falsas promesas de prosperidad compartida.

Que ya no podemos permitirnos el lujo de elegir si contraatacar o no.

Pero también argumentamos que es posible que se hayan pasado de la raya.

Que la brutalidad de sus ataques y el caos que producen les desenmascararán. Que tenemos una pequeña oportunidad: antes de que consoliden y normalicen esta nueva brutalidad.

Sostuvimos que, para ello, debemos estar preparados y organizados.

Desde entonces, el alcance de esta extralimitación se ha hecho más evidente, y las posibilidades de contraatacar, más potentes. Dos acontecimientos marcan claros puntos de inflexión.

El primero fueron las amenazas de Trump de invadir Groenlandia. Hasta ese momento, los líderes europeos progresistas habían optado por aplacarse y postrarse con la esperanza de que Trump recompensara su acatamiento. Como si ceder ante un poder injusto hubiera servido alguna vez para ganar algo. La imposibilidad de ceder territorio obligó a los líderes europeos a unirse rápidamente y rechazar colectivamente a Trump.

Como viejo organizador, no pude evitar pensar en las similitudes con la primera huelga que dirigí. La mirada de asombrosa sorpresa en los rostros de 25 mujeres de pie en el sendero frente a una clínica de la salud, asustadas pero incólumes. Un poco sorprendidas al darse cuenta por primera vez de su poder colectivo, ya que el jefe se vio obligado a hacer la primera pequeña concesión a las pocas horas de que su unidad se hiciera evidente.

El segundo es el ataque estadounidense e israelí contra Irán. Animado por la muda reacción de los aliados ante el flagrante incumplimiento del derecho internacional en Venezuela – y la impunidad que rodea a los crímenes de guerra televisados a diario por Israel -, Trump se ha sobrepasado claramente. Ha recibido poco apoyo de sus propios aliados y, por el momento, parece cada vez más aislado. El aumento del coste de la vida causado por la guerra ahora está provocando la ira entre la clase trabajadora y produciendo un momento raro y poderoso para conectar y educar – los fascistas no tienen las respuestas al dolor económico que explotaron para ser elegidos – los asuntos internacionales nos impactan a todos – y la solidaridad internacional de la clase trabajadora importa.

En Italia, Meloni se enfrenta a dificultades. En Hungría, la corrupción de Orban fue demasiado para los votantes. Milei está debilitado y depende de intervenciones cada vez más insostenibles de Trump para mantener el apoyo electoral.

En todo el mundo, cada vez está más claro que la soberanía solo puede garantizarse desde dentro y en colaboración con quienes comparten estos valores, no mediante la dependencia de un hegemón global. Esto está abriendo nuevas posibilidades para la solidaridad Norte-Sur, a medida que los gobiernos occidentales alcanzan a sus homólogos del Sur en la comprensión de que la dependencia no es soberanía; y ningún país puede estar seguro en un mundo injusto.

Ahora, el español Pedro Sánchez une fuerzas con la mexicana Claudia Sheinbaum y el colombiano Gustavo Petro para oponerse al intervencionismo estadounidense en América Latina. Y Colombia y Holanda lideran una coalición de países para impulsar la descarbonización.

Como admitió abiertamente el ex banquero de inversiones y actual Primer Ministro canadiense, Mark Carney, en el encuentro de amor neoliberal de Davos: el viejo orden mundial se basaba en una mentira conveniente, y estas contradicciones internas han seguido su curso.

Críticamente, dijo, no hay vuelta atrás. La única cuestión es lo que queda por delante.

CLATE participó de un homenaje al Día de los Trabajadores en el Congreso brasileño

Este martes 5 de mayo se llevó a cabo en la Cámara de Diputados de Brasil, en Brasilia, una sesión solemne para celebrar el Día Internacional de los Trabajadores y las Trabajadoras. El acto contó con la presencia de congresistas, dirigentes sindicales y representantes de distintas entidades del sector público y privado.

La iniciativa fue impulsada por la senadora Alice Portugal, del Partido Comunista de Brasil (PCdoB), quien encabezó la sesión y destacó la importancia de la movilización popular y la defensa de los derechos laborales. «Necesitamos garantizar que nuestros derechos no sean recortados y avanzar en demandas fundamentales, como el fin de la jornada 6×1 y la jubilación especial», afirmó.

«Paz, pan y trabajo«

El presidente de CLATE, Julio Fuentes, participó del acto junto al titular de la CSPB y vicepresidente 1º de CLATE, João Domingos Gomes dos Santos, y otros dirigentes de la confederación brasileña.

«Aprovechamos esta tribuna para dar nuestra consigna: paz, pan y trabajo. Paz, porque queremos estar en los puestos de trabajo, y no en los campos de batalla. Pan, porque queremos justicia social. Y trabajo, porque el avance tecnológico debería permitirnos reducir la jornada laboral para que todos podamos trabajar», señaló Fuentes en su intervención.

Negociación colectiva: «La madre de todas las conquistas»

En una de las intervenciones más contundentes de la sesión, el presidente de la CSPB, João Domingos Gomes dos Santos, enfatizó el momento histórico que atraviesan los servidores públicos: «Estamos inaugurando una nueva etapa para los trabajadores brasileños, una etapa de conquistas», afirmó.

João Domingos se refirió al proyecto de ley 1893/2026, presentado por el gobierno brasileño, que reglamenta la negociación colectiva en el sector público y que tramita en el Congreso. «La negociación colectiva es la madre de todas las conquistas, es la reina de todas las conquistas. Es a través de ella que vamos a salir del estado de discriminación en las relaciones laborales que padecen los servidores públicos.”

El dirigente sindical también reforzó el carácter estratégico de la movilización política: “No basta con reelegir al presidente Luiz Inácio Lula da Silva… tenemos que garantizar que la mayoría ultraconservadora no prevalezca en esta Cámara. Esa es nuestra tarea.”