Perú: campaña nacional de sindicalización suma casi 3mil nuevos afiliados en el sector salud

La experiencia de la afiliada a la Internacional de Servicios Públicos (ISP) en Perú demuestra cómo la formación estratégica de liderazgos sindicales puede traducirse en crecimiento organizativo concreto, fortaleciendo la representación de lxs trabajadores en uno de los sectores más presionados del país.

La Federación de Trabajadores de Salud del Perú (FED-CUT) cuenta con presencia en todo el país a través de 149 bases sindicales. Desde esos espacios se desplegó una estrategia de crecimiento que permitió identificar nuevos liderazgos, organizar equipos locales y acercar el sindicato a trabajadoras y trabajadores que aún no estaban afiliados.

En el país andino, el personal de salud enfrenta desde hace años profundas dificultades marcadas por el subfinanciamiento del sistema público, escasez de personal, sobrecarga laboral y formas de contratación precarias. A ello se suma la inestabilidad política que ha impactado de manera directa la capacidad del Estado para responder a las necesidades de la población y garantizar condiciones dignas para quienes sostienen hospitales, centros de salud y servicios esenciales.

Sin embargo, en 2025, miles de trabajadores públicos han garantizan mejoras en beneficios laborales con Convenio Colectivo Centralizado tras cuatro años de vigencia de la Ley de Negociación Colectiva en el Sector Público en Perú. Entre las medidas aprobadas, se destacan el Beneficio Extraordinario Transitorio al monto único consolidado y la implementación de la compensación por tiempo de servicios para trabajadores del régimen de Contrato Administrativo de Servicios (CAS), que son hoy la mayoría entre lxs trabajadores públicos en el país y casi no cuentan con casi ningún derecho o beneficios de los demás trabajadores públicos en otros regímenes.

Frente a este escenario, en principios de 2024 dirigentes de FECUT participaron en el entrenamiento Organizing for Power, una iniciativa internacional orientada a fortalecer capacidades sindicales para construir poder desde la base, ampliar la afiliación y desarrollar campañas sostenidas de organización en los lugares de trabajo. Tras ese proceso formativo, la federación lanzó en mayo de este año la primera fase de una campaña nacional de sindicalización basada en planificación, liderazgo territorial, comunicación estratégica y participación de las bases.

Estrategias Utilizadas en la Primera Etapa

  • Identificación de líderes y activistas en las 149 bases nacionales
  • Creación de materiales de comunicación (trípticos) explicando quién es FECUT, por qué afiliarse y los beneficios
  • Producción de videos para sensibilizar a compañeros no afiliados
  • Uso intensivo de redes sociales: publicación de fotos de nuevos afiliados con materiales promocionales (vasos con logo)
  • Estrategia de redes: líderes convencen a grupos que a su vez atraen más personas
  • Conversaciones estructuradas con líderes identificados

Antártida, geopolítica y soberanía

En el Hotel Quagliaro de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, se realizó esta actividad con el objetivo de conocer y profundizar sobre un tema de gran interés geopolítico y la presencia regional e internacional en un continente de más 14 millones de kilómetros cuadrados y que concentra cerca del 70 por ciento del agua dulce del planeta.

Los expositores fueron Edgar Fernando Calandín, General de Brigada (R), Licenciado en Organización y Estrategia, y máximo responsable del Conjunto Antártico argentino con más de dos mil especialistas a cargo de las operaciones a lo largo del año y David Pizarro Romero, escritor, analista geopolítico Antártico e investigador del Observatorio Malvinas, Universidad de Lanús (UNLa).

«La Antártida, más allá de que hay una cooperación entre muchos países de todo el planeta, está siempre en un conflicto subyacente, porque como ya lo explicamos, Argentina no es el único país que está presente allí, sino que hay una potencia extranjera como Inglaterra, que ilegalmente ocupa nuestras Islas Malvinas y nuestro mar, explotando los recursos sin permiso y sin cuidado del medio ambiente», reconoció en su exposición Pizzaro Romero.
Por su parte, el general (R) Calandín profundizó esta problemática sobre la soberanía de Argentina en el continente austral y expresó: «Lo visible del continente antártico es la cooperación, una tierra de paz y de cooperación científica, que alienta la investigación de la ciencia en sus distintas ramas, pero la competencia está presente y el tema de la soberanía continúa siendo el gran debate de estos tiempos. Por eso Argentina no debe abandonar su reclamo y debe profundizar una política de Estado para mantener su presencia estratégica allí».

Una visión realista del trabajo decente: la economía informal está en todas partes

Nuestro compromiso internacional de lograr un trabajo decente para todos, plasmado en el Programa de Trabajo Decente de la OIT y en el Objetivo 8 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, está destinado, sin duda, a aplicarse a todos los trabajadores, en todas partes. Esto incluye a la economía informal, donde las carencias en materia de trabajo decente suelen ser las más graves. Para hacer frente a estas carencias se necesitan datos fiables y detallados. De hecho, fue precisamente para apoyar la formulación de políticas que la 21. ª Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (CIET), tras acordar nuevas normas para mejorar la medición de la economía informal, reflexionó sobre un conjunto de indicadores que permitieran arrojar luz sobre la prevalencia de la informalidad, su composición, la exposición de los trabajadores y las empresas a ella, y las condiciones de trabajo.

A día de hoy, con casi el 58 % de los trabajadores de todo el mundo ocupando puestos de trabajo informales, la economía informal sigue siendo generalizada, omnipresente y constituye un obstáculo importante para el trabajo decente. En este contexto, en este blog analizamos en profundidad la economía informal, aprovechando la gran cantidad de datos detallados disponibles gracias a la mejora de las normas y a los esfuerzos de recopilación de datos.

Ningún tipo de trabajo está exento del riesgo de la informalidad

La resolución aprobada por la 21.ª CIET 2023 define la ocupación informal como cualquier actividad que realizan las personas para producir bienes o prestar servicios a cambio de una remuneración o con fines lucrativos y que no está regulada por marcos normativos formales, tales como la legislación laboral, el derecho mercantil, los impuestos sobre la renta y la normativa de la seguridad social (ya sea en la ley o en la práctica).

Por lo tanto, los trabajadores pueden encontrarse en la ocupación informal la ocupación del tipo de empleo que desempeñen y de la naturaleza de sus relaciones laborales: la informalidad puede darse en todas la ocupación situaciones la ocupación aunque es mucho más habitual en algunas).

Según la Clasificación Internacional de la Situación Laboral de 2018, la informalidad se manifiesta la ocupación siguiente la ocupación para los trabajadores en cada situación la ocupación :

  • Empleadores y trabajadores autónomos sin empleados, siempre que sean propietarios o copropietarios y gestionen una empresa informal (una empresa que no está registrada o que no lleva contabilidad a efectos fiscales).
  • Contratistas dependientes: si no están reconocidos oficialmente, por ejemplo, debido a la falta de registro de sus actividades, o si no están cubiertos de manera efectiva por regímenes formales, como la seguridad social.
  • Los trabajadores: si su la ocupación no es reconocida formalmente por el empleador en la práctica, lo que da lugar a una falta de acceso efectivo a prestaciones formales como la seguridad social obligatoria, las vacaciones anuales retribuidas o la baja por enfermedad remunerada.
  • Los trabajadores familiares colaboradores: si sus relaciones laborales no están reconocidas formalmente o si no tienen acceso efectivo a acuerdos formales. Hasta hace poco, se consideraba que los trabajadores familiares colaboradores formaban parte la ocupación informal la ocupación defecto. Un aspecto novedoso de las normas es el reconocimiento de que pueden tener empleos formales en países que cuentan con acuerdos formales, aunque estos casos son excepcionales.

A partir de un conjunto más amplio de datos recopilados por la OIT, un subconjunto de 20 países cuya información se ajusta a CISO y a la 21.ª CIET confirma esta tendencia: existe informalidad (en mayor o menor medida) en todas la ocupación de situación la ocupación . Los trabajadores familiares colaboradores son los más expuestos a la informalidad, ya que todos ellos ocupan puestos de trabajo informales en todos los países con datos, salvo uno (Kiribati).

Los contratistas dependientes también tienen muchas probabilidades de encontrarse en la ocupación informal: su tasa de informalidad alcanza el 100 %en todos los países de los que se dispone de datos, salvo tres (Fiji, Kiribati y Tanzania).

En menor medida, los trabajadores autónomos sin empleados también se ven expuestos de manera desproporcionada a la economía informal (en tres cuartas partes de los países de los que se dispone de datos, más del 95 % de ellos tiene un empleo informal).

Los puestos de trabajo por cuenta ajena ofrecen, con diferencia, la mayor protección frente al riesgo de informalidad, aunque dicho riesgo sigue siendo considerable para los trabajadores por cuenta ajena en muchos países.

La economía informal está muy extendida en los hogares e incluso en el sector formal

CUBA EN EL OJO DEL HURACÁN IMPERIAL: LA MÁXIMA PRESIÓN DE TRUMP CONTRA LATINOAMÉRICA

Los múltiples frentes abiertos de amenazas – sean a países amigos, adversarios y enemigos sin distingo – procesos de desestabilización, intervenciones, agresiones y guerras con participación de Estados Unidos, bajo diversas variantes y países (Ucrania, Venezuela, China, Rusia, El Líbano, Palestina, entre otros), se han multiplicado bajo la segunda administración del presidente estadounidense Donald Trump, destacándose las acciones contra Cuba.

En este listado, la política de máxima presión y crímenes contra países de Latinoamérica se destaca por décadas de agresión contra la República de Cuba. Impregnada con la violación del derecho internacional, el uso de estrategias de guerra suave al estilo del detallado por el politólogo Gene Sharp[^1] y todo tipo de acciones delictivas, que se extienden ya por 64 años. Hablo de un manual golpista que, en sus cuatro primeros puntos, han tenido como blanco y puesto en práctica en Cuba con mayor o menor intensidad. Y el quinto de los puntos signados por Sharp es parte de las amenazas continuas de Washington.

Escalada bajo la segunda presidencia de Trump

En mayo de 2026, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos están marcadas por una escalada de tensiones que suben de tono día a día bajo la segunda presidencia de Donald Trump. Gobierno que tiene en su secretario de Estado, Marco Rubio –de origen precisamente cubano– a su principal portabandera bélico e incitador al «castigo» en todos los ámbitos contra la patria de sus padres. No hay nada peor que un Malinche.

Estados Unidos no cesa de agredir en todas las formas posibles a Cuba, de tal manera de lograr el sueño megalómano de Trump y los suyos: la claudicación de la revolución cubana. Para ello, el incremento del bloqueo más extenso que registre la historia moderna contra un país soberano. Un proceso delictuoso que aumenta día a día las acciones que pesan, sobre todo, en la población de esta nación latinoamericana.

Estados Unidos ha impuesto nuevas sanciones económicas y emite, a través de un vociferante Donald Trump y sus acólitos como Peter Hegseth –secretario de guerra del gobierno estadounidense– y el propio Marco Rubio, intimidaciones de intervención militar. Cuba responde con denuncias de agresión y llamados a la comunidad internacional para lograr algún tipo de respuesta que permita terminar con décadas de apremios contra la isla mayor de las Antillas. Camino difícil pues todas y cada una de las 30 resoluciones de condena a este bloqueo ilegal y criminal presentadas en la ONU han sido vetadas una y otra vez por Estados Unidos.

El 1 de mayo de 2026, el gobierno de Trump en su política crónica contra Cuba firmó una orden ejecutiva que amplía el abanico de sanciones contra funcionarios cubanos, entidades en sectores clave como energía, defensa y finanzas, y cualquier colaborador extranjero, con el fin de «asfixiar» al gobierno cubano. Este año se ha ampliado el restricciones al sector militar, intensificado al sector energético –un bloqueo en temas vinculados al petróleo que ha empeorado las condiciones de vida de la población cubana– y bancario, incluyendo 422 hoteles e inclusive casas particulares en arriendo vacacional, afectando el sector turístico.

Para Estados Unidos, todo es posible de sancionar contra Cuba. Es la máxima de Washington, cuyo régimen de delitos contra Cuba es considerado uno de los más prolongados y rigurosos de los últimos 80 años en el mundo. Todo ello con un entramado legal que ha evolucionado en estos 64 años, haciendo aún más dura la vida de la sociedad cubana. Solo durante la primera administración Trump se implementaron 243 medidas coercitivas, restricciones sobre áreas específicas de la economía que endurecieron aún más el bloqueo y embargo económico sobre la nación latinoamericana, oficializado el año 1962 mediante la llamada Proclamación Presidencial 3447[^2].

La megalomanía de Trump: «Tomaré el control de la isla»

Al igual que contra la República Islámica de Irán, en la guerra de agresión llevada a cabo junto al régimen israelí contra la nación persa, Trump suele clamar que la victoria está cerca, aunque sus fracasos son evidentes. Con Cuba afirma que «tomará el control de la isla casi de inmediato». La megalomanía y la mitomanía de este denominado narciso maligno afirma que primero terminará con el «trabajo» en Irán y determinará que el portaviones USS Abraham Lincoln viaje al Caribe. Ahí determinará que dicha nave «se detenga a unos 100 metros de la costa de Cuba, desde donde los isleños dirán: muchas gracias, nos rendimos». Narrativa enloquecida que explicitó en una intervención como orador principal en una cena privada en West Palm Beach, Florida, el pasado 1 de mayo.

Por su parte, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel no solo rechazó la crónica política de sanciones contra su país como «genocida», sino que elevó las amenazas de Washington a un nivel «peligroso», llamando a la defensa de la soberanía en manifestaciones por el 1 de mayo, precisamente cuando las ofensas y declaraciones bélicas de Trump volaban tan alto como su ego. Díaz-Canel ha calificado esta conducta delictuosa de Washington como una «agresión unilateral cargada de crueldad contra el pueblo cubano» que profundiza las dificultades de la isla y constituye un evidente asalto a su soberanía.

Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez denunció el 5 de mayo la intención militar de Estados Unidos, dadas a conocer por el ejecutivo como «crímenes internacionales», vinculándolos al bloqueo económico y energético, y apelando a la legalidad internacional y sus instituciones –que suelen ser sordas, mudas y ciegas ante Washington– para que se aplique una Carta de las Naciones Unidas que solo ha servido para defender los intereses de Occidente.

Una política perniciosa de dos siglos

La política de apremios, desestabilización, bloqueos económicos, sanciones, intervenciones, golpes de Estado e incluso invasiones ha sido parte de la historia de relaciones perniciosas entre Estados Unidos y el resto del continente americano: Centroamérica, el Caribe y Sudamérica. Efectivamente, la historia de lo que conocemos como América Latina, desde la fundación misma de Estados Unidos en 1776, ha estado ligada estrechamente a la política exterior de este país y su política hegemónica y arrogante, como solía sostener el asesinado líder religioso iraní Seyed Ali Jamenei.

Para el analista Reinaldo Chirinos: «Los motores que han impulsado la política exterior estadounidense en la región son diversos y complejos, abarcando desde justificaciones ideológicas infundadas en contra del avance del comunismo como excusas, que no son otra cosa que frenar el derecho de los pueblos a ser libres e independientes, y así poder controlar las riquezas nacionales en beneficio de las aspiraciones imperiales, la usurpación y saqueos a los pueblos latinos»[^3].

Esto, por parte de las diversas administraciones estadounidenses, que siguen considerando a América Latina parte de la bandera de barras y estrellas y donde Cuba ha sido crónicamente agredida: usurpación de la bahía de Guantánamo, una política de bloqueo, sanciones y máximas presiones desde el momento mismo del triunfo revolucionario en 1959 y que, en este año 2026, tiene a la isla caribeña en una crisis humanitaria y energética de envergadura con amenazas de ataques e invasión por parte del gobierno de Donald Trump.

Intimidaciones expresadas bajo disímiles excusas, incluyendo el consabido y clásico argumento de la protección de la «seguridad nacional» de Estados Unidos. Línea argumentativa evidenciada por Marco Rubio a la cadena ultraderechista Fox News a fines de abril, en que este secretario de Estado acusó a Cuba de facilitar la presencia de servicios de inteligencia de «los adversarios» de Estados Unidos a 90 millas de su territorio y aseguró que la administración trumpista no lo tolerará. Referencia a la Federación de Rusia y la República Popular China, quienes desmienten esta narrativa propia de la guerra fría, explicitada ya desde hace varios años a la fecha[^4].

Primero de Mayo: La lucha pasa por la sindicalización

El año pasado lanzamos nuestro llamamiento Los Servicios Públicos Contraatacan.

Advertíamos que la clase multimillonaria mundial ha lanzado un ataque sin precedentes contra los servicios públicos, las instituciones democráticas y lxs trabajadores. Que ya no se sienten limitados ni ocultan sus intenciones tras complejas teorías económicas o falsas promesas de prosperidad compartida.

Que ya no podemos permitirnos el lujo de elegir si contraatacar o no.

Pero también argumentamos que es posible que se hayan pasado de la raya.

Que la brutalidad de sus ataques y el caos que producen les desenmascararán. Que tenemos una pequeña oportunidad: antes de que consoliden y normalicen esta nueva brutalidad.

Sostuvimos que, para ello, debemos estar preparados y organizados.

Desde entonces, el alcance de esta extralimitación se ha hecho más evidente, y las posibilidades de contraatacar, más potentes. Dos acontecimientos marcan claros puntos de inflexión.

El primero fueron las amenazas de Trump de invadir Groenlandia. Hasta ese momento, los líderes europeos progresistas habían optado por aplacarse y postrarse con la esperanza de que Trump recompensara su acatamiento. Como si ceder ante un poder injusto hubiera servido alguna vez para ganar algo. La imposibilidad de ceder territorio obligó a los líderes europeos a unirse rápidamente y rechazar colectivamente a Trump.

Como viejo organizador, no pude evitar pensar en las similitudes con la primera huelga que dirigí. La mirada de asombrosa sorpresa en los rostros de 25 mujeres de pie en el sendero frente a una clínica de la salud, asustadas pero incólumes. Un poco sorprendidas al darse cuenta por primera vez de su poder colectivo, ya que el jefe se vio obligado a hacer la primera pequeña concesión a las pocas horas de que su unidad se hiciera evidente.

El segundo es el ataque estadounidense e israelí contra Irán. Animado por la muda reacción de los aliados ante el flagrante incumplimiento del derecho internacional en Venezuela – y la impunidad que rodea a los crímenes de guerra televisados a diario por Israel -, Trump se ha sobrepasado claramente. Ha recibido poco apoyo de sus propios aliados y, por el momento, parece cada vez más aislado. El aumento del coste de la vida causado por la guerra ahora está provocando la ira entre la clase trabajadora y produciendo un momento raro y poderoso para conectar y educar – los fascistas no tienen las respuestas al dolor económico que explotaron para ser elegidos – los asuntos internacionales nos impactan a todos – y la solidaridad internacional de la clase trabajadora importa.

En Italia, Meloni se enfrenta a dificultades. En Hungría, la corrupción de Orban fue demasiado para los votantes. Milei está debilitado y depende de intervenciones cada vez más insostenibles de Trump para mantener el apoyo electoral.

En todo el mundo, cada vez está más claro que la soberanía solo puede garantizarse desde dentro y en colaboración con quienes comparten estos valores, no mediante la dependencia de un hegemón global. Esto está abriendo nuevas posibilidades para la solidaridad Norte-Sur, a medida que los gobiernos occidentales alcanzan a sus homólogos del Sur en la comprensión de que la dependencia no es soberanía; y ningún país puede estar seguro en un mundo injusto.

Ahora, el español Pedro Sánchez une fuerzas con la mexicana Claudia Sheinbaum y el colombiano Gustavo Petro para oponerse al intervencionismo estadounidense en América Latina. Y Colombia y Holanda lideran una coalición de países para impulsar la descarbonización.

Como admitió abiertamente el ex banquero de inversiones y actual Primer Ministro canadiense, Mark Carney, en el encuentro de amor neoliberal de Davos: el viejo orden mundial se basaba en una mentira conveniente, y estas contradicciones internas han seguido su curso.

Críticamente, dijo, no hay vuelta atrás. La única cuestión es lo que queda por delante.

CLATE participó de un homenaje al Día de los Trabajadores en el Congreso brasileño

Este martes 5 de mayo se llevó a cabo en la Cámara de Diputados de Brasil, en Brasilia, una sesión solemne para celebrar el Día Internacional de los Trabajadores y las Trabajadoras. El acto contó con la presencia de congresistas, dirigentes sindicales y representantes de distintas entidades del sector público y privado.

La iniciativa fue impulsada por la senadora Alice Portugal, del Partido Comunista de Brasil (PCdoB), quien encabezó la sesión y destacó la importancia de la movilización popular y la defensa de los derechos laborales. «Necesitamos garantizar que nuestros derechos no sean recortados y avanzar en demandas fundamentales, como el fin de la jornada 6×1 y la jubilación especial», afirmó.

«Paz, pan y trabajo«

El presidente de CLATE, Julio Fuentes, participó del acto junto al titular de la CSPB y vicepresidente 1º de CLATE, João Domingos Gomes dos Santos, y otros dirigentes de la confederación brasileña.

«Aprovechamos esta tribuna para dar nuestra consigna: paz, pan y trabajo. Paz, porque queremos estar en los puestos de trabajo, y no en los campos de batalla. Pan, porque queremos justicia social. Y trabajo, porque el avance tecnológico debería permitirnos reducir la jornada laboral para que todos podamos trabajar», señaló Fuentes en su intervención.

Negociación colectiva: «La madre de todas las conquistas»

En una de las intervenciones más contundentes de la sesión, el presidente de la CSPB, João Domingos Gomes dos Santos, enfatizó el momento histórico que atraviesan los servidores públicos: «Estamos inaugurando una nueva etapa para los trabajadores brasileños, una etapa de conquistas», afirmó.

João Domingos se refirió al proyecto de ley 1893/2026, presentado por el gobierno brasileño, que reglamenta la negociación colectiva en el sector público y que tramita en el Congreso. «La negociación colectiva es la madre de todas las conquistas, es la reina de todas las conquistas. Es a través de ella que vamos a salir del estado de discriminación en las relaciones laborales que padecen los servidores públicos.”

El dirigente sindical también reforzó el carácter estratégico de la movilización política: “No basta con reelegir al presidente Luiz Inácio Lula da Silva… tenemos que garantizar que la mayoría ultraconservadora no prevalezca en esta Cámara. Esa es nuestra tarea.”

OIT vincula derechos laborales con la seguridad de los periodistas y la libertad de prensa

Con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa (3 de mayo), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha publicado un informe que examina la dimensión de los derechos laborales en la protección de los periodistas y los trabajadores de los medios de comunicación.

El trabajo de los periodistas es cada vez más arriesgado. Desde 1993, más de 1.850 periodistas han sido asesinados, y cientos más se encuentran actualmente detenidos arbitrariamente, desaparecidos o enfrentando amenazas[1]. La mayoría de estos asesinatos siguen sin resolverse. Otras amenazas incluyen el acoso judicial, así como la violencia y el acoso en línea, incluidas amenazas por razón de género dirigidas a las mujeres periodistas[2].

El informe destaca que la seguridad de los periodistas no solo depende de la libertad de expresión, sino también del disfrute de los derechos fundamentales en el trabajo. Examina cómo los principios y derechos fundamentales en el trabajo, así como otras normas internacionales del trabajo pertinentes, pueden mejorar la seguridad de los periodistas y apoyar a los gobiernos, a los empleadores de los medios de comunicación, a los trabajadores y a sus organizaciones en la elaboración de estrategias para garantizar la protección en el sector.

«Los periodistas son defensores clave de los derechos humanos y laborales», afirmó Frank Hagemann, Director de Políticas Sectoriales de la OIT. «También son trabajadores, y los derechos laborales ofrecen una herramienta importante para proteger a los periodistas en el trabajo».

La OIT forma parte del Plan de Acción de las Naciones Unidas sobre la seguridad de los periodistas y la cuestión de la impunidad, adoptado por la Junta de los jefes ejecutivos del sistema de las Naciones Unidas para la coordinación en 2012.

Insatisfacción democrática, cuatro años después…

En mayo se cumplen 4 años desde que la Universidad Nacional del Chaco Austral (UNCAUS) le otorgara a Cristina Fernández de Kirchner el Doctorado Honoris Causa y ella pronunciara su magistral conferencia donde acuñó con precisión, el concepto de “Insatisfacción Democrática”. Cristina, señaló cómo, en nuestras sociedades latinoamericanas, la democracia representativa ya no logra satisfacer las expectativas materiales y simbólicas de vastos sectores populares. La gente vota, elige gobiernos, pero al final la plata no alcanza, la desigualdad se agrava y la promesa republicana de que “el pueblo manda” se diluye en la rutina de un sistema que parece girar en vacío. Esa insatisfacción es real, profunda y explicable: es el fruto de décadas de neoliberalismo, ajuste estructural y captura del Estado por intereses concentrados.

Cristina hizo un diagnóstico certero, puso nombre y alertó el rumbo en que estábamos y que llama aún hoy a la acción ya que cuatro años después, la insatisfacción no agota la realidad actual. No solo hay insatisfacción ciudadana ante un orden democrático que no entrega resultados; lo que estamos viviendo es algo más grave: una democracia en estado de excepción o de sitio. La representación de la voluntad popular no solamente no satisface a sus electores; directamente se ve limitada, deformada y, en muchos casos, abiertamente alterada en sus principios fundacionales por prácticas autoritarias de los gobiernos de turno. El Estado de Derecho se mantiene formalmente —hay elecciones, parlamentos, tribunales—, pero en la práctica opera bajo un régimen de excepción permanente donde el poder ejecutivo concentra facultades extraordinarias, manipula instituciones y compra o coacciona la voluntad de los representantes.

Esta tesis no es mera retórica. Se verifica en hechos concretos y recientes que muestran un patrón regional preocupante.

En Argentina, dos casos emblemáticos ilustran con crudeza esta doble mecánica de intervención en la democracia y en el derecho soberano del pueblo a elegir a sus representantes. Por un lado, el exsenador Edgardo Kueider —detenido en diciembre de 2024 en la frontera con Paraguay mientras intentaba ingresar con más de 200 mil dólares sin declarar— encarna la compra directa de voluntades: legislador que pasó de votar como peronista a convertirse en pieza clave para aprobar la Ley Bases del gobierno de Javier Milei. No se trata de un incidente aislado: es la materialización de cómo el Ejecutivo puede torcer la voluntad popular expresada en las urnas mediante incentivos económicos a quienes deben representar al pueblo. La soberanía popular se convierte en mercancía.

Por el otro, la proscripción judicial de Cristina Fernández de Kirchner: en junio de 2025, la Corte Suprema de Justicia confirmó su condena a 6 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos en la causa Vialidad. Esta decisión, calificada por amplios sectores del campo popular como un claro caso de lawfare o proscripción política, impide directamente al pueblo argentino elegir libremente a una de sus figuras políticas más representativas y con mayor apoyo popular histórico. Se viola así el principio elemental de la soberanía popular: el derecho de los electores a decidir quién los representa, sin que un poder judicial politizado pueda sustituir o vetar esa voluntad. La proscripción de Cristina no es solo un ataque personal; es una intervención estructural en el corazón mismo de la democracia.

En Honduras, la situación es aún más descarada. En abril de 2026, diputados de la bancada del Partido Liberal confirmaron haber recibido depósitos y cheques de entre 50 y 100 mil lempiras directamente desde Casa Presidencial, gobernada por el Partido Nacional. El argumento oficial —“ayudas para la gestión social”— no disimula la realidad: se trata de un mecanismo clientelar clásico para asegurar lealtades legislativas. El Presidente, a través de recursos públicos, alquila disciplinamiento parlamentario. La separación de poderes se vuelve ficción; el Congreso deja de ser contrapeso y se transforma en extensión del Ejecutivo.

En Ecuador el proceso es aún más sofisticado e institucional. El Consejo Nacional Electoral (CNE), el 26 de abril de 2026, canceló la inscripción de dos partidos de oposición —Unidad Popular y Construye— por supuestos incumplimientos en el número de adherentes, antes a principio de año rechazó la inscripción de más de diez nuevos partidos políticos y movimientos al mismo tiempo que suspendía por 9 meses a la principal fuerza opositora, la Revolución Ciudadana. El gobierno de Daniel Noboa ha decretado y mantenido estados de excepción en nueve provincias clave (incluyendo Pichincha y Guayas, con Quito y Guayaquil), imponiendo toques de queda y restringiendo el libre tránsito y las movilizaciones justo en el breve periodo preelectoral de las seccionales adelantadas a noviembre de 2026. El resultado es previsible: se acorta el tiempo de los opositores para organizarse, se elimina competencia electoral mediante decisiones “técnicas” y se limita la expresión ciudadana bajo el pretexto de la seguridad. La voluntad popular queda encerrada entre la proscripción, el calendario manipulado y la excepcionalidad permanente.

En Chile, bajo los gobiernos de Boric y de José Antonio Kast, la Macrozona Sur (La Araucanía y provincias de Arauco y Biobío) vive desde hace más de cuatro años bajo un Estado de Excepción Constitucional de Emergencia que ha sido prorrogado de forma sistemática y casi ininterrumpida por el Congreso. Lo que empezó como medida temporal se ha normalizado: despliegue militar prolongado, restricciones al libre tránsito y un régimen de facto donde los derechos fundamentales operan con reglas distintas. Esta excepcionalidad permanente convierte una zona significativa del país en un territorio bajo sitio democrático, donde la gobernabilidad se impone por la fuerza en lugar de por el consenso ciudadano.

En Perú, las elecciones generales de abril de 2026 estuvieron marcadas por retrasos masivos en la instalación de mesas de sufragio (en varios distritos de Lima y otras zonas), lo que generó acusaciones directas de fraude por parte de candidatos como Rafael López Aliaga y una crisis postelectoral que cuestionó la legitimidad del proceso. Sumado al uso recurrente de estados de emergencia en diversas regiones y a la tradición de inestabilidad institucional (con múltiples cambios de mando presidencial en pocos años), estos hechos erosionan la confianza en el escrutinio electoral y dejan la representación popular bajo sospecha permanente. La voluntad ciudadana se ve alterada no solo por la logística fallida, sino por la desconfianza sistémica que genera.

Estos no son episodios aislados. Forman parte de una tendencia continental donde los gobiernos —de distintos signos ideológicos— invocan la “gobernabilidad”, la “seguridad”, el “riesgo climático” o la “emergencia” para justificar un estado de excepción de facto. Giorgio Agamben lo advirtió hace años: la excepción se vuelve regla. Y cuando la excepción se normaliza, la democracia representativa deja de ser el gobierno del pueblo para convertirse en la administración de una oligarquía que controla el Ejecutivo, captura las instituciones arbitrales o invierte el equilibrio de poderes.

La insatisfacción democrática que describió Cristina desnudó algo más siniestro: la erosión estructural de la soberanía popular. Los ciudadanos siguen votando, pero su voto se ve cada vez más mediatizado, condicionado o directamente anulado por mecanismos que operan fuera del escrutinio democrático. La representación ya no traduce la voluntad general; la distorsiona o la sustituye.

Estamos ante una democracia sitiada. Y solo recuperando la centralidad de la soberanía popular —con instituciones verdaderamente independientes, con transparencia radical en el financiamiento político y con mecanismos de control ciudadano permanentes— podremos salir del estado de excepción y volver a hacer de la democracia un instrumento real de emancipación colectiva. De lo contrario, seguiremos celebrando elecciones que, cada vez más, serán mera formalidad para legitimar un poder que ya no representa al pueblo.

 

Esta semana se está realizando Subregional (SUBRAC) – Cono Sur en Asunción, Paraguay

Una delegación de Anef encabezada por Angela Rifo (Vicepresidenta de Relaciones Internacionales ANEF) y Sandra López (Vicepresidenta de Mujer y Equidad de Género)  participan en la reunión de Comités consultivos del Cono Sur SUBRAC 2026 – Frente a la Crisis los Servicios Públicos respondemos con Organización, Derechos y más Democracia.
La reunión de la SUBRAC (Subregional Andina y Cono Sur) de la Internacional de Servicios Públicos (ISP) que se desarrolla en Asunción, Paraguay, del 27 al 29 de abril de 2026, se centra en el fortalecimiento sindical y la defensa de los derechos laborales en el sector público del Cono Sur.

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Este encuentro reúne a representantes sindicales de la región (incluyendo Chile, Paraguay y otros países) con los siguientes propósitos clave:
  • Defensa de los Servicios Públicos: Se aborda la protección de la salud pública y otros servicios esenciales frente a reformas que afectan los derechos laborales.
  • Situación Previsional: Se discuten acciones de repudio a cambios en los sistemas previsionales y de jubilaciones que vulneran derechos adquiridos de los trabajadores, como se mencionó respecto a la situación en Paraguay.
  • Organización y Articulación Regional: Evaluación y planificación del trabajo de comités sectoriales (mujeres, jóvenes, LGTBIQA+) y preparativos para el próximo Congreso de la CONTLAC (Confederación de Trabajadores y Trabajadoras de las Legislaturas de las Américas y el Caribe).
  • Contexto Político: Análisis de la situación sindical en la subregión para fortalecer la unidad en la defensa de los trabajadores públicos.
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La ISP, organizadora de este evento, agrupa a sindicatos de trabajadorxs del sector público en el ámbito mundial.

Public Services International

Gobierno local y regional/Municipal

Lxs trabajadorxs de los gobiernos municipales, locales y regionales prestan sus servicios públicos esenciales, como el agua, la electricidad, el saneamiento y la recolección de residuos. Dirigen su transporte público y mantienen los espacios públicos. Prestan servicios sociales, culturales y educativos como bibliotecas municipales y jardines de infancia. Operan administraciones públicas territoriales y organismos reguladores. Son lxs trabajadorxs de los servicios de la salud, sociales y de vivienda de su comunidad y la policía municipal. En muchos países son bomberos, trabajadorxs de emergencia y médicxs de primera línea.

Lxs trabajadorXs de los gobiernos municipales, locales y regionales representan la mayor parte del empleo en la administración pública mundial.

Sin embargo, lxs usuarixs de los servicios públicos y lxs políticos suelen saber muy poco acerca de estxs trabajadorxs y del papel fundamental que desempeñan en la cohesión social de las comunidades y el desarrollo económico local.

Un estudio conjunto de la OCDE y CGLU en 2016 contabilizó más de 500.000 gobiernos locales y regionales de todo el mundo. Sin embargo, sólo existen datos parciales sobre el empleo de sus trabajadorxs, que abarcan sólo 49 países, representando la cuarta parte de la fuerza de trabajo mundial.