Diálogo social impulsa la igualdad de género, la ampliación de derechos y la corresponsabilidad en los cuidados en América Latina
El diálogo social a través de procesos como la negociación colectiva y las prácticas empresariales, están ampliando derechos de cuidado más allá de los mínimos legales en ocho países de América Latina, según un nuevo informe publicado por la la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El informe, titulado “Impulsar la igualdad de género a través del diálogo social: Experiencias innovadoras en cuidados y licencias en América Latina“, demuestra que, a través de la negociación colectiva y de iniciativas empresariales —en grandes, medianas y pequeñas empresas— se han ampliado licencias de maternidad y paternidad, fortalecido permisos parentales, creado salas de lactancia y promovido jornadas de trabajo más flexibles para las personas trabajadoras con responsabilidades familiares.
Cerrar las brechas de género en el trabajo implica transformar las barreras que hoy impiden a las mujeres acceder a empleos decentes en igualdad de condiciones que los hombres. En América Latina y el Caribe, el 47 por ciento de las mujeres están fuera del mercado laboral por responsabilidades de cuidado. Además, ellas dedican hasta 29 horas más por semana que los hombres al trabajo de cuidados no remunerado, lo que representa más de 8.400 millones de horas semanales dedicadas al cuidado familiar en la región.
Cuando el cuidado recae casi exclusivamente en las mujeres, el mercado laboral pierde talento. Muchas se ven obligadas a aceptar empleos en condiciones precarias o interrumpen sus trayectorias laborales, lo que se traduce en menores ingresos, mayor informalidad y una persistente desigualdad.
Basado en un estudio exploratorio en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México y Uruguay, el informe demuestra que la combinación de diálogo social y compromiso empresarial puede traducirse en mejoras concretas que amplían derechos más allá de los mínimos legales, promoviendo la corresponsabilidad en los cuidados y contribuyendo también a la retención de talento y a entornos laborales más productivos. El estudio reafirma el rol central del Estado en la consolidación de un piso universal de derechos y en la promoción de marcos que incentiven la corresponsabilidad.
La justicia para las mujeres no puede separarse del trabajo decente, los servicios públicos y la organización sindical
En el marco del 70.º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas (CSW70), el movimiento sindical mundial organizó el evento «Reimaginando la Justicia: Trabajo Decente para las Mujeres», un foro de diálogo que reunió a líderes sindicales, expertos de organizaciones internacionales y federaciones sindicales mundiales para debatir cómo garantizar el acceso a la justicia para las mujeres trabajadoras.
La reunión tuvo lugar en el Church Center de Nueva York y abordó una premisa fundamental: sin trabajo decente, no existe un acceso real a la justicia para las mujeres. Desde esta perspectiva, las presentaciones analizaron el papel de los derechos laborales, la negociación colectiva, la inspección laboral, la igualdad salarial, los sistemas de atención y los servicios públicos en la construcción de sociedades más democráticas e igualitarias.
Servicios públicos y sindicatos para garantizar la justicia laboral
Uno de los momentos más destacados del evento fue el discurso de Catherine McKenna, presidenta del sindicato británico UNISON y representante de PSI en el segundo panel, quien subrayó que el acceso efectivo a la justicia para las mujeres trabajadoras depende directamente de unos servicios públicos sólidos y de sindicatos capaces de defender los derechos de las trabajadoras.
McKenna señaló que más de un millón de los 1,3 millones de miembros de UNISON son mujeres, lo que convierte al sindicato en la mayor organización femenina del Reino Unido.
Basándose en esta experiencia, explicó que los sindicatos han desempeñado un papel fundamental para garantizar que los mecanismos de justicia laboral sean realmente accesibles. Un ejemplo emblemático fue la batalla legal contra las tasas que el gobierno británico imponía para acceder a los tribunales laborales, que podían alcanzar las 1200 libras esterlinas y provocaron una drástica disminución de las denuncias, especialmente en casos que afectaban a las mujeres, como la discriminación por razón de sexo, embarazo o igualdad salarial.
El Retorno de la Esperanza: ¿Es el «Sovintern» la respuesta al siglo XXI?
A finales de abril, Moscú no solo recibirá la primavera, sino también lo que pretende ser el epicentro de un sismo ideológico global: el Congreso Mundial por el Nuevo Socialismo del Siglo XXI. Bajo el nombre de «SOVINTERN», esta iniciativa busca aglutinar a partidos comunistas, socialistas y frentes amplios de todos los continentes. Pero, ¿estamos ante un simple ejercicio de nostalgia soviética o ante la estructuración de una alternativa real frente al declive del modelo unipolar occidental?
Un diagnóstico de urgencia.
La convocatoria del Sovintern no nace en el vacío. Se sustenta en un diagnóstico crudo y, para muchos, irrebatible. Vivimos en una era donde las élites occidentales parecen haber agotado su capacidad de ofrecer estabilidad. El documento de convocatoria es tajante: guerra, neocolonialismo y un riesgo ambiental sin precedentes.
El argumento central es que el modelo de «dominación global» de Occidente está en recesión, no solo económica, sino moral. Mientras el Sur Global se fortalece y empuja hacia la multipolaridad, la clase trabajadora en el norte y el sur ve cómo sus derechos se diluyen y la riqueza se concentra en una cúspide cada vez más estrecha. Es en este escenario de incertidumbre donde el socialismo intenta reapropiarse de su papel histórico.
De la URSS al «Bolchevismo Digital».
Lo más fascinante de esta propuesta es su dualidad. Por un lado, hay una reivindicación abierta de los valores de la civilización soviética: la educación universal, la salud gratuita y la exploración científica con fines pacíficos. El Sovintern no huye del pasado; lo abraza como una prueba de que otra organización social fue, y es, posible.
Sin embargo, el proyecto evita caer en el anacronismo mediante la introducción de un concepto vanguardista: los «Bolcheviques Digitales». La propuesta de crear una plataforma online moderna, segura y multilingüe para un congreso permanente reconoce que la lucha política hoy se libra en los servidores y las redes. La idea de una «Internacional interactiva» podría ser la clave para superar las barreras geográficas que históricamente limitaron la coordinación de la izquierda global.
Los desafíos de la «Gran Alianza»
El camino para el Sovintern no estará exento de obstáculos. Coordinar a partidos que mantienen su «independencia política e ideológica» —desde el marxismo-leninismo más ortodoxo hasta los progresismos de frentes amplios— requiere una gimnasia diplomática monumental.
Además, el uso de Moscú como sede en el contexto geopolítico actual enviará un mensaje inequívoco: el nuevo socialismo no solo busca la justicia social, sino que se alinea estratégicamente con la ruptura del orden establecido por la OTAN y Washington.
¿Hacia una nueva realidad política?
El lema «Cooperación, no explotación» resuena con fuerza en un mundo cansado de sanciones y conflictos. Si el Sovintern logra trascender la retórica y consolidar esa red social global de la que habla su llamamiento, podríamos estar asistiendo al nacimiento de la primera estructura de resistencia política verdaderamente adaptada a la era de la información.
La cita en Moscú a fines de abril será la prueba de fuego. ¿Logrará la izquierda global unirse bajo una misma plataforma digital y política, o quedará como un esfuerzo romántico de un mundo que fue? Por ahora, la invitación está sobre la mesa: la búsqueda de una «Paz en lugar de guerra» es un objetivo que pocos, independientemente de su ideología, se atreverían a cuestionar.
CLATE fue recibida por la Embajadora de Vietnam en Argentina
El presidente de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE), Julio Fuentes, sostuvo una reunión con la embajadora de la República Socialista de Vietnam, Minh Nguyet NGO, en la sede diplomática de ese país. Durante el encuentro, Fuentes presentó el trabajo internacional que la institución viene desarrollando, con especial énfasis en las últimas experiencias de vinculación con naciones asiáticas.
Uno de los ejes centrales de la conversación fue la promoción del intercambio entre CLATE y las organizaciones sindicales de Vietnam. En este contexto, se abordaron las experiencias académicas y los foros de debate impulsados por CLATE sobre países como China e India, y se acordó explorar la organización de instancias similares con Vietnam y otros integrantes de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN).
Por su parte, la embajadora Ngo agradeció la visita y la información recibida sobre la institución. Ante la consulta sobre la realidad política, económica y social de su país, su historia de resistencia y construcción de un modelo que definen como “economía de mercado con orientación socialista”.
De la reunión, en la que también participaron los funcionarios de la embajada, Quang Dung Tra y Dao Dieu Huong, quedó establecido el compromiso de trabajar en proyectos de cooperación orientados al intercambio de información, el respaldo a la comunicación entre organizaciones sindicales entre Vietnam y los países confederados en CLATE, y la generación de espacios académicos y de reflexión sobre el modelo de instituciones en Vietnam, sus políticas de desarrollo y las experiencias de su economía de mercado con dirección estatal.
CUT cierra Congreso Internacional de Negociación Ramal con la participación del Presidente ex Gabriel Boric
Con la presencia del Presidente de la República, Gabriel Boric, la Central Unitaria de Trabajadores y Trabajadoras de Chile, dio cierre al Congreso Internacional de Negociación Ramal, instancia que durante tres días reunió a dirigentes y dirigentas del sector público y privado del país, autoridades vinculadas al mundo del trabajo y delegaciones sindicales internacionales provenientes de Argentina, Uruguay, Perú, Colombia y España.
El encuentro tuvo como objetivo fortalecer el debate sobre la negociación colectiva ramal como herramienta para avanzar hacia un modelo de relaciones laborales con mayor cobertura, capacidad redistributiva y más derechos para las y los trabajadores. Durante las tres jornadas se abordaron los fundamentos del sistema de relaciones laborales en Chile, experiencias internacionales de negociación sectorial y los desafíos políticos y sindicales para avanzar en transformaciones estructurales del mundo del trabajo.
La ceremonia de clausura contó con la intervención de Cristina Faciaben, CCOO España representante de las delegaciones sindicales internacionales, junto a la del presidente de la CUT, José Manuel Díaz, y del Presidente de la República, Gabriel Boric.
En su intervención, el presidente de la CUT destacó que la negociación ramal ha sido una de las demandas históricas del movimiento sindical chileno y valoró que hoy vuelva a instalarse en el debate legislativo.
“La negociación ramal ha sido una bandera histórica del movimiento sindical chileno porque permite equilibrar las relaciones laborales y discutir de manera más justa cómo se distribuye la riqueza que generan las y los trabajadores. Que hoy el Congreso haya aprobado legislar sobre esta materia no es el final del camino, pero sí una señal importante que abre la posibilidad de avanzar en más derechos colectivos”, señaló.
El presidente nacional de la CUT, José Manuel Díaz, también enfatizó que los progresos laborales han sido fruto de la organización y la unidad del movimiento sindical destacando que “los avances en materia laboral siempre han sido resultado de la organización y la unidad del sindicalismo. Cuando las organizaciones sindicales actuamos juntas somos capaces de instalar debates que parecían imposibles y abrir cambios reales para las y los trabajadores”.
“El desarrollo del país no se sostiene solo en el capital, se sostiene en el trabajo de millones de hombres y mujeres que todos los días producen la riqueza de Chile. Por eso, avanzar en negociación ramal también es avanzar en un país con mayor justicia social y mejores condiciones laborales”, indicó el presidente de la CUT, subrayando que el debate sobre negociación ramal también está vinculado al modelo de desarrollo del país y al reconocimiento del rol del trabajo en la generación de riqueza.
Un cierre simbólico: Cambio de bandera
Durante la ceremonia también se realizó un gesto simbólico para la organización, el recambio de la histórica bandera de la CUT, que luego de 40 años fue renovada para ampliar su consigna e incorporar explícitamente a las trabajadoras, reafirmando el compromiso de la Central sindical con la igualdad y la representación de todo el mundo del trabajo.
De esta manera, la CUT cerró el Congreso Internacional de Negociación Ramal, impulsando transformaciones en el sistema de relaciones laborales y avanzar hacia una negociación colectiva con mayor cobertura para las y los trabajadores de Chile.
Presidente de la CUT participa en Consejo Ejecutivo de la CSA que abordó democracia, derechos laborales y situación chilena
El presidente de la CUT, José Manuel Díaz, participó en representación de la Central en la 39ª Reunión del Consejo Ejecutivo de la Confederación Sindical de las Américas (CSA-TUCA), realizada en Ciudad de México. El encuentro se desarrolló bajo el eje de la defensa de la democracia y los derechos laborales frente al avance de posturas autoritarias en la región, y situó a Chile como uno de los países prioritarios en la agenda política y sindical continental.
Durante la sesión, el Consejo Ejecutivo analizó la situación chilena en materia de derechos laborales y libertad sindical, incorporando al país dentro del monitoreo especial junto a otras naciones de la región. Asimismo, se definieron líneas de cooperación para el período 2026–2030, destacando la Transición Justa como estrategia para enfrentar la descarbonización sin pérdida de empleos, y la Economía del Cuidado como eje para avanzar en sistemas sostenibles con enfoque sindical. En este marco, la CSA incluyó a Chile en una resolución de solidaridad continental, instando al fortalecimiento del diálogo social y al cumplimiento de los convenios de la OIT sobre negociación colectiva.
En el contexto del próximo cambio de gobierno en Chile, la reunión consolidó un respaldo internacional a la CUT. José Manuel Díaz sostuvo un encuentro con Olivier Röpke, director de ACTRAV de la Organización Internacional del Trabajo, quien manifestó el apoyo técnico y político para resguardar el diálogo social, la consulta tripartita y la plena vigencia de las normas fundamentales del trabajo. A su vez, Marcelo Di Stefano, en representación de la CSA, expresó que la central regional pondrá a disposición todas sus capacidades para acompañar a las y los trabajadores chilenos en este nuevo escenario político y social.
8M: Mujeres CLATE por la paz y la soberanía de los pueblos
«En este Día Internacional de la Mujer Trabajadora, rendimos nuestro homenaje a todas las mujeres trabajadoras que, con coraje, sensibilidad y firmeza, construyen diariamente una sociedad más justa, democrática e igualitaria«, expresó Carmen Machado, secretaria de Género y Diversidad de la CLATE y presidenta de la Federación Sindical de Servidores Públicos de Mato Grosso (FESSP/MT), afiliada a la Confederación de Servidores Públicos de Brasil (CSPB).
La dirigenta brasileña «reafirmó el compromiso permanente con la defensa de los derechos de las mujeres, con el enfrentamiento a todas las formas de violencia y discriminación y con la promoción de la equidad de género en los espacios de poder y decisión, incluido el ámbito sindical».
«El 8 de marzo no es solo una fecha conmemorativa; es un hito histórico de lucha, resistencia y conquistas. Es un día para reconocer los avances, pero también para renovar nuestra movilización frente a los desafíos que aún persisten: desigualdad salarial, acoso, sobrecarga de trabajo y la subrepresentación femenina en los espacios institucionales», agregó Machado.
Y finalizó: «Seguiremos firmes en la construcción de políticas inclusivas, en la valorización de la diversidad y en el fortalecimiento de la participación de las mujeres en el movimiento sindical y en la gestión pública en toda América Latina y el Caribe. Que este día inspire unión, conciencia y acción. ¡Vivan las mujeres! ¡Viva la lucha por la igualdad!».
El derecho humano al cuidado: las trabajadoras de los servicios públicos abren el camino
Desde los lugares de trabajo hasta la legislación nacional, los sindicatos de servicios públicos están impulsando esta agenda mediante el cabildeo, el diálogo social y la negociación colectiva. En todas las regiones, los sindicatos han contribuido a importantes avances legislativos y políticos que reconocen el derecho al cuidado, estableciéndolo en algunos países como un derecho humano independiente.
Este impulso se ve reforzado por importantes normas y jurisprudencia internacionales. En 2025, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en su histórica Opinión Consultiva OC-31/25, afirmó la existencia de un derecho al cuidado basado en los principios de igualdad y no discriminación, reconociendo tanto el derecho a recibir cuidados como el derecho a proporcionarlos en condiciones dignas. Esta decisión supuso un paso significativo en la consolidación del cuidado como una cuestión de derechos humanos dentro del derecho internacional.
Para las trabajadoras, el derecho al cuidado se consigue a través del poder sindical, y el mundo laboral es uno de sus principales campos de batalla.
La norma laboral internacional, el Convenio 156 de la OIT sobre lxs trabajadores con responsabilidades familiares (1981), desempeña un papel fundamental. El Convenio exige a los Estados que permitan a lxs trabajadores con responsabilidades familiares participar en el empleo sin discriminación y, en la medida de lo posible, sin conflicto entre las obligaciones laborales y familiares. Exige medidas como políticas de permisos, servicios de cuidado infantil y ajustes en las condiciones de trabajo, medidas que se aplican de manera más eficaz mediante la negociación colectiva y un diálogo social sólido.
Como destacó la presidenta del Comité Mundial de Mujeres de la ISP, Hitomi Kimura, JICHIRO (Japón):
«Para las trabajadoras, el derecho al cuidado se consigue gracias al poder de los sindicatos, y el mundo laboral es uno de sus principales campos de batalla. A través del Convenio 156 de la OIT, la negociación colectiva y un diálogo social sólido, los sindicatos convierten las promesas en derechos exigibles. En la mesa de negociación, consiguen protecciones concretas: permisos remunerados, horarios flexibles y protección social. Estos logros deben estar respaldados por servicios públicos del cuidado universales, incluidos los prestados directamente por los empleadores o garantizados como derechos laborales».
Esta perspectiva es compartida por las afiliadas de la ISP, como señala la Asociación Nacional de Empleados Fiscales de Chile:
Aunque se ha ratificado el Convenio 156 y existen otros marcos jurídicos, su aplicación está estrechamente vinculada al ejercicio de la negociación colectiva.
Más de la mitad de los trabajadores y trabajadoras sufren violencia y acoso en tres países de África Occidental, según revela un nuevo estudio de la OIT
Más de uno de cada dos trabajadores y trabajadoras en Senegal (65%) y Costa de Marfil (58%), y casi la mitad en Burkina Faso (43%), afirman haber sufrido violencia o acoso en el trabajo, según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Los resultados se hacen eco de las pruebas globales de que la violencia y el acoso en el mundo del trabajo siguen siendo omnipresentes en todo el mundo.
El informe, titulado «Hacer visible lo invisible: comprender y combatir la violencia y el acoso en el trabajo en tres países de África Occidental», ofrece la evidencia más completa hasta la fecha sobre la prevalencia, las formas y los efectos de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo en Burkina Faso, Côte d’Ivoire y Senegal. Sus conclusiones revelan un fenómeno en gran medida oculto que socava la dignidad, la salud y la productividad de los trabajadores.
La violencia psicológica y el acoso son las formas más extendidas y suelen producirse como parte de un continuo de violencia y acoso físicos o sexuales. Si bien los hombres son más propensos a sufrir violencia física, las mujeres se enfrentan a una mayor prevalencia de violencia y acoso sexuales. Los trabajadores jóvenes y de edad avanzada se encuentran entre los grupos más afectados.
La violencia y el acoso se producen principalmente en el lugar de trabajo, pero también se extienden más allá de él, incluyendo el transporte público, las interacciones con el público en general y los entornos de trabajo digitales o a distancia. Los terceros –como clientes, pacientes y personas desconocidas– se encuentran entre los autores más comunes.
Los efectos de la violencia y el acoso en el trabajo son profundos: hasta la mitad de las víctimas denuncian un deterioro significativo de su salud mental y hasta un tercio denuncian daños físicos, lo que se relaciona con niveles más altos de depresión, ansiedad y estrés. También afecta a la confianza, la motivación y la satisfacción laboral, al tiempo que aumenta el absentismo y reduce la productividad, especialmente entre las mujeres y los trabajadores jóvenes.
A pesar de la magnitud del problema, solo el 60 % de las víctimas denuncian estos incidentes, y las mujeres son más propensas que los hombres a hacerlo, en consonancia con los datos mundiales que indican que no se denuncian todos los casos. La mayoría de las víctimas confían en sus familiares, amigos o compañeros de trabajo, mientras que los mecanismos formales siguen siendo poco utilizados debido a la percepción de que los incidentes «no son lo suficientemente graves», al miedo al estigma o a las represalias y a la escasa confianza en los procedimientos de denuncia.
«La violencia y el acoso en el mundo del trabajo han permanecido durante mucho tiempo invisibles, infradeclarados e infravalorados, pero sus efectos son profundos», afirmó Chidi King, Jefe de la Subdivisión de Igualdad de Género, Diversidad e Inclusión de la OIT. «Esta investigación realizada en tres países de África Occidental pone de manifiesto una realidad que demasiados trabajadores de todo el mundo han soportado en silencio. También proporciona las pruebas necesarias para reforzar la prevención, la protección y la reparación, y para acelerar las medidas encaminadas a la ratificación y la aplicación efectiva del Convenio núm. 190 de la OIT».
Aunque existen mecanismos jurídicos e institucionales en los tres países, la investigación revela que a menudo están fragmentados, son poco conocidos y de difícil acceso, especialmente para los trabajadores vulnerables. La falta de denuncias, la dependencia de recursos informales, el miedo a las represalias y la limitada capacidad institucional siguen obstaculizando la prevención, la protección y el apoyo eficaces.
Las conclusiones subrayan la urgente necesidad de adoptar medidas inclusivas, integradas y que tengan en cuenta las cuestiones de género para acelerar la ratificación y la aplicación del Convenio de la OIT sobre la violencia y el acoso, 2019 (núm. 190), al tiempo que se refuerzan los mecanismos de prevención, protección y reparación. El Convenio 190, junto con la Recomendación núm. 206, proporciona el primer marco común internacional para prevenir, remediar y eliminar la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, incluida la violencia y el acoso por motivos de género. Reconoce el derecho de todas las personas a un mundo del trabajo libre de violencia y acoso, y establece la obligación de respetar, promover y hacer efectivo este derecho.
Al hacer visible lo invisible, el informe presenta 12 recomendaciones prácticas en tres pilares estratégicos para orientar a los gobiernos, los empleadores y los trabajadores en la prevención y eliminación de la violencia y el acoso en el trabajo, de conformidad con el Convenio núm. 190 de la OIT.
Hacer visible lo invisible: comprender y combatir la violencia y el acoso en el trabajo en tres países de África Occidental consolida los resultados de cuatro estudios de investigación multidisciplinarios realizados en el marco del proyecto Francia-OIT Combatir la violencia y el acoso en el mundo del trabajo y la igualdad salarial y de oportunidades profesionales para hombres y mujeres.












