Embajador de Cuba en Argel:“¡Ningún país del mundo está a salvo de un posible ataque estadounidense!”

“Ningún país del mundo está a salvo de un posible ataque estadounidense.” La frase resuena como una alerta global. No procede de un militante ni de un opositor marginal, sino de un embajador en ejercicio, representante de un Estado que resiste desde hace más de seis décadas la guerra económica más larga de la historia contemporánea. Frente a La Patrie News, Héctor Igarza Cabrera, embajador de Cuba en Argel, ofrece una entrevista rara, sin rodeos, donde la diplomacia cede el lugar a la verdad desnuda de las relaciones de fuerza internacionales.

Señor Embajador, Cuba reafirma su disponibilidad para un diálogo con Estados Unidos fundado sobre la igualdad soberana y el respeto mutuo. En el contexto actual de presiones unilaterales y coerción económica, ¿ese marco es aún realmente concebible, o se trata ante todo de una posición de principio destinada a reafirmar el derecho internacional frente a la relación de fuerzas?

Embajador: Ante todo, gracias por darnos la ocasión de expresar nuestra posición y nuestra visión sobre lo que ocurre alrededor nuestro y en el mundo. Con los Estados Unidos, nuestra posición de principio no es nueva. Hemos buscado constantemente resolver nuestras diferencias con Washington por medios pacíficos. Reafirmamos esta posición de principio cada vez que es necesario. En claro, estamos listos para negociar con los Estados Unidos sobre bases legales, de respeto mutuo y en conformidad con el derecho internacional. La condición indispensable para nosotros es poder hablar de igual a igual. Esta posición es inmutable. Desde hace 67 años que los Estados Unidos intentan quebrarnos la columna vertebral, a través de manifestaciones fomentadas y financiadas desde el exterior, de la presión económica y de las sanciones. Resistimos, aguantamos, pese al bloqueo criminal y a las amenazas. Nuestra oferta de diálogo, permanente, rechaza las condiciones previas y el chantaje.

Usted califica el bloqueo estadounidense de política fallida. Más de sesenta años después de su instauración, ¿cómo analiza su persistencia, cuando es condenado casi unánimemente cada año en la Asamblea General de las Naciones Unidas? ¿Qué revela, según usted, esta impunidad sobre el estado real del multilateralismo internacional?

Ahí reside justamente el nudo del problema. Los Estados Unidos han actuado siempre como un gendarme internacional. Imponen su diktat allí donde pisan. En cuanto al bloqueo, desde 1992, la Asamblea de las Naciones Unidas —hablo de la AG, porque es allí donde se sienta la comunidad internacional y porque es la instancia más representativa y más democrática— exige mediante resolución el levantamiento de ese bloqueo ilegal. Solo los Estados Unidos e Israel votan sistemáticamente en contra.

Las autoridades estadounidenses justifican con frecuencia su política hacia Cuba con argumentos relativos a los derechos humanos y a la democracia. ¿Cómo responde La Habana a ese discurso, cuando el propio bloqueo constituye una violación masiva y documentada de los derechos económicos y sociales del pueblo cubano?

Históricamente, los Estados Unidos han buscado y multiplicado falsos pretextos para imponer sus sanciones a Cuba. Al inicio mismo de nuestra revolución, el pretexto fue la nacionalización de las compañías extranjeras, incluidas las estadounidenses. Todas fueron legalmente indemnizadas, salvo las compañías estadounidenses. El gobierno de los Estados Unidos no quiso negociar la indemnización de sus compañías. Pensaba que nuestra revolución iba a derrumbarse muy rápidamente, y que por lo tanto no tenía sentido negociar. Resultó que estaba profundamente equivocado. En fin, el pretexto original —y frágil— fue esa nacionalización.

Más tarde, vino el reproche del acercamiento entre Cuba y la URSS. Somos soberanos e independientes en nuestras elecciones y en nuestras posiciones. Nadie tiene derecho a imponernos nada. En la misma línea, los Estados Unidos nos reprocharon exportar la revolución hacia América Latina y hacia África. Para aislar a Cuba, Washington aumentó la presión sobre todos los países latinoamericanos. La maniobra apuntaba a aislarnos diplomáticamente. Afortunadamente, muchos países latinoamericanos rehusaron plegarse al diktat estadounidense.

Más tarde, ese mismo reproche de exportación de la revolución cubana nos fue formulado en relación al continente africano. En particular en Angola, y también en lo que respecta a nuestro compromiso contra el apartheid en Sudáfrica. Siempre ha sido así. Los pretextos, cada cual más absurdo, nunca han dejado de aparecer. Tras la caída de la Unión Soviética, se nos reprochó no haber seguido los cambios ocurridos en la ex-URSS. A falta de nuevos pretextos, ahora sacan el tema de los derechos humanos, en su acepción más amplia: la vida, la educación, la salud, la vivienda… Sin las sanciones ilegales e inmorales que nos afectan, esos derechos estarían ampliamente satisfechos.

En Cuba, como usted sabe, la situación socioeconómica es extremadamente difícil precisamente a causa de esas sanciones. Todo está hecho para levantar al pueblo cubano contra sus dirigentes legítimos.

En relación a la rebelión fomentada a todos los niveles por Washington contra Cuba, usted evocó recientemente las consecuencias de las decisiones políticas adoptadas en Washington y en Miami sobre los cubanos residentes en Estados Unidos. ¿Puede hablarse de una instrumentalización política de la diáspora cubana como palanca de presión contra el Estado cubano?

Exactamente de eso hablo. Usted sabe que en los Estados Unidos existe la llamada ley de ajuste, que permite a los cubanos obtener la residencia apenas un año después de su llegada a territorio estadounidense. Esta medida de excepción no concierne a ningún otro país. Es una manera directa de alentar a los cubanos a abandonar su país por cualquier medio. Los cubanos que intentan la travesía hacia los Estados Unidos son tratados como héroes si, al hacerlo, asesinan a guardacostas cubanos. Como puede ver, todo está pensado para alentar levantamientos y disturbios en Cuba.

El falso sueño americano se acabó. La administración estadounidense actual invita firmemente a los cubanos instalados en los Estados Unidos a regresar a Cuba con la misión de provocar allí rebeliones. Ese es el objetivo claramente asumido por el Secretario de Estado Marco Rubio, quien es él mismo de origen cubano.

Justamente, a propósito de la diáspora y de los cubanos naturalizados, el Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, es él mismo de origen cubano. Conociendo sus posiciones, tan tajantes como controvertidas en relación a numerosos grandes asuntos internacionales, ¿existe el riesgo de que ello influya aún más negativamente en las orientaciones del presidente estadounidense, Donald Trump?

Es este Secretario de Estado quien envenena las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos. Ejerce una gran influencia sobre el presidente Trump. Para él, Cuba representa una verdadera obsesión. Es conocido —y ha sido ampliamente revelado por numerosos medios creíbles e independientes— que el actual Secretario de Estado estadounidense está mezclado en sórdidos asuntos de narcotráfico. Vivía en aquella época con su cuñado, implicado en un caso criminal de tráfico de cocaína. Es de notoriedad pública que trabajó con ese cuñado. Por eso lo apodan “Narco Rubio”.

Cuba es para él una obsesión enfermiza. Una vez, se atrevió a afirmar públicamente haber abandonado Cuba para «escapar de la dictadura de la revolución». Verificación hecha, la revolución cubana, acaecida en 1959, había tenido lugar dos años antes de que el señor Rubio abandonara Cuba. Si Rubio y su familia huyeron de una dictadura, como él pretendió, no pudo ser sino la dictadura del régimen de Batista, amigo y aliado de los estadounidenses. Batista era apoyado, armado y financiado por el gobierno de los Estados Unidos.

Así pues, además de ser un traficante de droga, Marco Rubio es también un mentiroso. Es escandaloso e inaceptable ser tan carente de principios, considerando el alto cargo que ocupa. Es una cuestión de credibilidad y de dignidad.

La agresión estadounidense contra Venezuela, coronada por el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro, ha hecho volar por los aires lo poco que quedaba de consideración hacia el respeto del derecho internacional. ¿Existe un peligro inminente para Cuba, que ha sabido resistir durante más de medio siglo y mostrar una resiliencia por lo menos legendaria?

Como le dije anteriormente, somos víctimas de una guerra económica que dura desde hace 67 años. Pero antes de responder a su pregunta, permítame decir que la agresión contra Venezuela es un acto criminal. Es un caso flagrante de terrorismo de Estado. Es un acto bárbaro que viola ostensiblemente el derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y todas las reglas que rigen las relaciones entre los Estados.

El colmo se alcanzó con el secuestro de un presidente legítimamente elegido, en pleno ejercicio de su mandato y de su poder. Esta agresión va incluso más lejos, porque viola también la propia ley de los Estados Unidos. El Congreso estadounidense debe ser informado y dar su acuerdo previo antes de cualquier acción militar. No ha sido el caso. En cuanto a la agresión de un país contra otro, eso debe pasar imperativamente por el Consejo de Seguridad de la ONU. Tampoco ha sido el caso.

Usted sabe, la mentira y la desinformación son las primeras víctimas de la guerra. Y los Estados Unidos recurren a ellas sin moderación. Llegaron incluso a pretender que el presidente Maduro sería el jefe de un cartel de droga. Pero una vez Maduro deportado a los Estados Unidos, estos últimos desecharon esa acusación según la cual el presidente Maduro estaría a la cabeza de ese cartel fantasmático, llamado del Sol.

Utilizaron mentiras para atacar Irak, pretendiendo que el presidente Saddam Hussein poseía Armas de Destrucción Masiva. Comprobación hecha, resultó que no era cierto. Lo mismo ocurrió en Libia con el presidente Gadafi. Así sucesivamente.

Así que, para nosotros, no hay nada nuevo. Para responder a su pregunta, el riesgo de que los Estados Unidos ataquen directamente a Cuba siempre ha estado presente. No hay que olvidar jamás lo que ocurrió en abril de 1961. Mil cuatrocientos mercenarios entrenados, financiados y armados por los Estados Unidos desembarcaron en Cuba. En apenas 72 horas fueron derrotados.

El mismo espíritu de resistencia y resiliencia reina todavía en Cuba. Ciertamente, los estadounidenses podrían bombardearnos. PERO JAMÁS PODRÁN OCUPAR CUBA. NO, JAMÁS PODRÁN OCUPAR CUBA. Estamos preparados desde hace tiempo. Como ya le dije, deseamos negociaciones justas y de igual a igual. Estamos preparados. Pero añado que también estamos preparados para una eventual agresión militar.

Cuba mantiene relaciones sólidas con numerosos países del Sur global, particularmente en África y América Latina. ¿Cómo sitúa usted a Argelia en esta geografía política y diplomática, y qué papel puede desempeñar Argel en la defensa del derecho de los pueblos frente a las políticas de sanciones y bloqueos?

Como sabe, Cuba mantiene desde el advenimiento de su revolución una posición constante de solidaridad con todos los países, comenzando por los del Tercer Mundo. Nuestra relación es igualmente excelente con la abrumadora mayoría de los pueblos de los países llamados desarrollados u occidentales.

Hemos enviado nuestros soldados para ayudar a los países africanos, pero también hemos enviado nuestros médicos a los cuatro rincones del mundo para atender gratuitamente a ciudadanos pobres, desprovistos de recursos. Nuestra intervención directa en África está ampliamente documentada. Está el caso del Che Guevara, que partió al Congo; la lucha contra el apartheid en Sudáfrica; nuestros soldados combatieron en Bolivia, en Guinea-Bisáu, en Etiopía y hasta en Argelia, durante la Guerra de las Arenas en 1963. Nuestros soldados vinieron en refuerzo con sus armas y sus equipos.

Era nuestro deber ayudar al pueblo argelino hermano, orgulloso de su gran y hermosa revolución. Nuestras ayudas médicas son omnipresentes en América Latina, en particular en oftalmología. En ese dominio somos inventores de la operación Milagro, que devuelve la vista a personas afectadas por ceguera total o parcial.

Hay que subrayar que la solidaridad es una vía de doble sentido. Cuando uno da muestras de solidaridad, tiene derecho a esperar la misma marca de solidaridad en retorno. Tal es el caso, y proviene del planeta entero, incluido del pueblo estadounidense. Lo mismo ocurre con los pueblos francés, italiano, alemán, español… es igualmente el caso en América Latina y en África. Por ejemplo, la Unión Africana renueva cada año su llamado a levantar el bloqueo criminal del que somos víctimas.

En un momento en que varios Estados utilizan abiertamente las sanciones económicas como arma política, ¿considera Cuba que su experiencia puede servir de referencia o advertencia para otros países confrontados a formas similares de presión y de castigo colectivo?

Hoy, es necesario que todos los pueblos y todos los Estados estén preparados para hacer frente a los métodos coercitivos que emplean los Estados Unidos contra todos aquellos que no se pliegan totalmente a su diktat. Peor aún: no sólo hay que estar preparados para enfrentar sanciones económicas, sino también agresiones militares, como acaba de ocurrir en Venezuela.

Ningún país del mundo está a salvo de una eventual agresión estadounidense. Hoy, cualquier país puede ser atacado por los Estados Unidos bajo falsos pretextos, o incluso sin la menor razón, salvo la ley del más fuerte. Por ejemplo, el saqueo de los recursos naturales de un Estado dado constituye un excelente pretexto para los Estados Unidos.

Es escandaloso oír a Trump admitir públicamente que su agresión terrorista contra Venezuela está precisamente vinculada a su petróleo y, de manera accesoria, a sus tierras raras. Es vergonzoso, inadmisible, escandaloso, oír decir que los Estados Unidos van a administrar el petróleo y el gas venezolanos.

¿Cree usted que la persistencia del bloqueo contra Cuba, pese a su fracaso manifiesto, forma parte de un mensaje más amplio dirigido a los pueblos y a los Estados que rehúsan el alineamiento, a saber: que la independencia política tiene un costo que las grandes potencias pretenden hacer pagar?

El caso de Cuba no es quizá único —no tendría la pretensión de afirmarlo—, pero sigue siendo un caso notable de constancia y de firmeza en la prosecución y el mantenimiento de nuestra revolución. Con o sin recursos, con o sin solidaridad internacional —que llamamos no obstante de todos nuestros deseos— vamos a defender nuestro país, nuestra revolución y nuestras opciones estratégicas cueste lo que cueste.

Cualquiera sea el número de víctimas en caso de una agresión militar directa, no abdicaremos. Jamás renunciaremos a nuestra soberanía, a nuestra libertad y a nuestra dignidad.

Una última pregunta, si me lo permite. ¿Cómo está la situación en Cuba en el plano socioeconómico desde la agresión estadounidense y el cese de las ya exiguas ayudas que le llegaban desde Venezuela?

Sí, la situación en Cuba se ha agravado desde el primer mandato de Trump y desde las 243 sanciones económicas ordenadas contra nosotros. La situación desgraciadamente se ha agravado aún más bajo este segundo mandato.

Son las sanciones estadounidenses las que están detrás del agravamiento de nuestra situación económica. Los estadounidenses impiden ahora que Venezuela exporte SU petróleo a través del mundo. Eso afecta de facto la situación global en Cuba. Es ese bloqueo criminal el que está detrás de la difícil situación que vivimos.

Para terminar, ¿tiene un mensaje que transmitir a los pueblos y a los dirigentes del planeta en tanto que representante del Estado cubano?

Mi mensaje para transmitir al mundo entero es el siguiente: aquí, en Cuba, hay un pueblo listo para defender su revolución y para pagar el precio necesario. Mi segundo mensaje consiste en recordar a todos que lo que ha ocurrido en Venezuela, Irak, Siria, Afganistán, Guatemala o República Dominicana puede ocurrir en cualquier parte. Y sobre todo en los países donde hay riquezas naturales que apropiarse.

Entrevista realizada por el periodista Mohamed Abdoun, 16 de enero de 2026

Servidores públicos colombianos se movilizaron contra la injerencia de EE.UU. en la Región

La Unión Nacional de Trabajadores del Estado y Servicios Públicos de Colombia (UTRADEC), afiliada a la CLATE, junto a otras organizaciones y centrales sindicales, se movilizó ayer frente a la Embajada de los Estados Unidos en la ciudad de Bogotá para rechazar la injerencia de ese país en la Región y exigir el respeto por la soberanía de los pueblos.

Las y los servidores públicos de Colombia, junto a otros trabajadores y trabajadoras de distintas organizaciones y centrales sindicales como la CGT, se reunieron el jueves 15 de enero en Bogotá para manifestarse frente a la sede del gobierno de los Estados Unidos en ese país.

«Hoy queremos manifestar de forma pacífica nuestro rechazo al intervencionismo que vulnera la soberanía de los pueblos y decir que la democracia se construye sin imposiciones externas», expresaron las organizaciones convocantes del acto central.

En ese marco, el titular de la UTRADEC-CGT de Colombia y Vicepresidente 3° de la CLATE, Percy Oyola Palomá, indicó que «nos movilizamos contra la injerencia del gobierno norteamericano en América Latina y el Caribe. Se ha superado el centenar de muertes extrajudiciales y nuestra última presencia aquí advertía de la amenaza del gobierno de Donald Trump sobre Venezuela, que finalmente se materializó en una acción violenta para secuestrar al presidente Nicolás Maduro y su esposa».

El dirigente también explicó que el ataque contra la República Bolivariana de Venezuela evidenció que «se trata simplemente de negocios con el petróleo de ese país hermano». Y recordó: «La tercera Cumbre de los Pueblos declaró que América Latina y el Caribe es zona de paz y por eso estamos aquí, rechazando la injerencia armada y política que busca imponer gobiernos títeres que funcionen para los intereses del capital norteamericano».

Anders Jonsson: Una vida dedicada a los derechos de los trabajadores

Anders fue una figura destacada en Kommunal, el Sindicato de Trabajadores Municipales de Suecia, donde ejerció de defensor del pueblo internacional durante más de 20 años, y en la Confederación Sindical Sueca (LO). Más recientemente, fue candidato parlamentario por los socialdemócratas en las elecciones de otoño suecas.

En el ámbito internacional, Anders representó al Grupo Nórdico de sindicatos de servicios públicos tanto en la FSESP como en la ISP, donde se dio a conocer como un constructivo solucionador de problemas que buscaba sistemáticamente unir a diferentes grupos de sindicatos en pos de objetivos comunes. Se unió a muchas misiones de solidaridad de la ISP para apoyar a los sindicalistas atacados, como en Nicaragua en 2013 para investigar el asesinato de dirigentes sindicales. En el Congreso de la FSESP de 2024, las afiliadas reconocieron sus excepcionales capacidades eligiéndole Presidente del Comité de Reglamento, cargo que desempeñó con brillantez.

La presidenta de la ISP, Britta Lejon, expresó su profundo dolor: “Anders era una persona cálida, desinteresada y humilde que dedicó su vida a trabajar por un mundo mejor para muchos. Sus muchos años en el movimiento sindical le dieron amigos en muchas partes del mundo. Siempre llevaré su recuerdo cerca del corazón. Me ayudó mucho en los primeros años como presidente de la ISP, aportándome valiosos conocimientos sobre cómo habíamos hecho las cosas antes en nuestra historia.”

El Secretario General de la ISP, Daniel Bertossa, declaró : “Anders era muy querido y se le echará mucho de menos. Su presencia discreta, sus dotes diplomáticas y su profundo conocimiento de la historia sindical eran apreciados por todos en la ISP. Su calidez y aguda perspicacia le daban la capacidad de acercar a compañeros de diferentes posiciones”.

La comunidad sindical expresa su más sentido pésame a la familia de Anders y a todos sus compañeros de Kommunal y de todo el mundo. Su memoria seguirá inspirando a trabajadores y sindicalistas de todo el mundo en nuestra lucha por la dignidad, la justicia y un mundo mejor para todos.

La CUT se reúne con la Central sindical de Uruguay PIT -CNT,para intercambiar experiencias sobre negociación ramal

El Comité Ejecutivo de la CUT, presidido por el compañero José Manuel Díaz, sostuvo una reunión con Pablo Argenzio, representante del  principal Central sindical de Uruguay, PIT-CNT, con el objetivo de dialogar e intercambiar experiencias en torno a la negociación ramal, a partir del proceso desarrollado en el país vecino. El encuentro permitió conocer de primera fuente un modelo de negociación colectiva con amplia cobertura sectorial y un fuerte componente de diálogo social.

En Uruguay, la negociación ramal se desarrolla principalmente a través de Consejos de Salarios, espacios de carácter tripartito donde participan organizaciones sindicales, empleadores y el Estado. En estas instancias se negocian condiciones laborales y salariales por rama de actividad, estableciendo pisos mínimos comunes para todo un sector, los que luego pueden ser mejorados en negociaciones a nivel de empresa. Este sistema ha permitido reducir desigualdades, fortalecer la protección de derechos laborales y evitar la competencia desleal basada en la precarización del trabajo.

Desde la mirada de la CUT, avanzar en la recuperación de la negociación ramal en Chile es clave para superar un modelo altamente fragmentado de negociación colectiva, el que crea a trabajadores y trabajadoras de un mismo sector y con igual funciones, con distintas condiciones laborales. Actualmente se negocia mucho, pero con bajo impacto y escasa equidad. La negociación ramal permitiría equilibrar las relaciones laborales, reducir brechas salariales entre sectores y fortalecer estándares comunes de seguridad, salud laboral y derechos sociales.

La CUT enfatiza que la negociación ramal no reemplaza la negociación por empresa, sino que la complementa. En ese sentido, este intercambio con el PIT-CNT refuerza la convicción de que la negociación ramal es una herramienta  que permite en avanzar en construir mayor justicia social, fortalecer el diálogo social y avanzar hacia un modelo de desarrollo con Trabajo Decente para todas y todos.

CLATE se reunió con el Cónsul venezolano en Montevideo

El 7 de enero se llevó adelante una importante reunión en la capital del Uruguay entre una delegación de la CLATE y el Cónsul de la República Bolivariana de Venezuela en ese país Pedro Antonio Sassone García, en el marco de una agenda de diálogo y reflexión sobre la realidad regional e internacional.

La delegación de CLATE estuvo encabezada por su secretario general, Martín Pereira, acompañado por José López, secretario general de la Regional Cono Sur, y Pablo Elizalde, dirigente de AFJU que nuclea a los judiciales de ese país y es organización miembro de CLATE.

Durante el encuentro con el representante del gobierno bolivariano, Pedro Antonio Sassone García, se desarrolló un intercambio profundo sobre la situación que atraviesa Venezuela, así como sobre los cambios que se vienen produciendo en el derecho internacional y el escenario de un nuevo orden mundial que comienza a vislumbrarse, con impactos directos en los pueblos de América Latina y el Caribe.

En ese marco, el dirigente de CLATE y presidente de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado del Uruguay (COFE) Martín Pereira, señaló: “Es importante la solidaridad internacional de los trabajadores organizados, ya que esto no es sólo de Latinoamérica y el Caribe, sino que hay un cambio en el orden mundial. Las guerras siempre perjudican a los pueblos, y nosotros, las y los trabajadores, defendemos siempre la autodeterminación de los pueblos y la paz».

Asimismo, en el transcurso de la conversación, se reafirmó el lazo de fraternidad y solidaridad histórica de CLATE con la FENTRASEP, Federación Nacional de Trabajadores del Sector Público de Venezuela, destacando la importancia de fortalecer los vínculos entre las organizaciones sindicales de la Región en defensa de la soberanía, la autodeterminación de los pueblos y los derechos de las y los trabajadores.

Trump y la demolición del multilateralismo y del derecho internacional: imperialismo y falsa desconexión

El memorando presidencial firmado por Donald Trump el 7 de enero de 2026, mediante el cual Estados Unidos anuncia su retiro de un amplio conjunto de organismos internacionales y estructuras del sistema de Naciones Unidas, argumentando que “son contrarios a los intereses de los Estados Unidos”, constituye un acto político de alto impacto estratégico. No se trata de una medida administrativa ni presupuestaria: es una ruptura deliberada con el multilateralismo actual, expresión de la crisis y evolución del imperialismo estadounidense, caracterizada por la unilateralidad, la coerción y el desprecio por toda norma común.

Este giro confirma que Washington ha abandonado incluso la retórica del “liderazgo internacional” para optar por una lógica de abierta dominación imperial sin mediaciones, coherente con una política exterior crecientemente militarizada.

Del multilateralismo al ejercicio desnudo y directo del imperialismo

El lenguaje del memorando es elocuente. Calificar a numerosos organismos internacionales como “contrarios a los intereses de Estados Unidos” expresa una concepción imperialista y excluyente de la soberanía, en la cual cualquier espacio de gobernanza global que limite el poder estadounidense es considerado ilegítimo.

No se trata de una anomalía coyuntural, sino de la coherencia estructural del trumpismo en la redefinición del proyecto imperialista: rechazo a los acuerdos climáticos, hostilidad hacia los derechos humanos, desmantelamiento de la cooperación internacional y subordinación del derecho internacional a la lógica de la fuerza militar, combinadas con la imposición de sanciones económicas unilaterales y bloqueos.

Naciones Unidas y el Sur Global en la mira

El retiro estadounidense golpea especialmente a organismos de la ONU vinculados al desarrollo, el comercio, el clima, la igualdad de género y la planificación urbana, es decir, a aquellos espacios donde los países del Sur Global han logrado articular demandas y disputar agendas frente a las potencias del Norte global capitalista.

La salida de instancias como la UNCTAD, ONU Mujeres, la Convención Marco sobre Cambio Climático, ONU-Hábitat, la CEPAL y otros fondos y comisiones confirma un patrón inequívoco: el imperialismo se retira de los foros y espacios donde los países periféricos pueden ejercer voz colectiva y construir márgenes de autonomía.

Guerra imperial y violaciones mayores del derecho internacional

La demolición del multilateralismo va acompañada de acciones directas de guerra imperial. La primera es el apoyo estratégico, político y militar al genocidio perpetrado por Israel contra el pueblo palestino en Gaza, agresión que se extiende a Cisjordania y consolida una lógica de exterminio, ocupación colonial y limpieza étnica con plena cobertura del imperialismo estadounidense.

La segunda es el bloqueo naval en el Caribe y la agresión militar directa ocurrida el 3 de enero de 2026 contra la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela, así como el secuestro de su presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros, y de la primera dama Cilia Flores, trasladados como prisioneros de guerra a territorio de los Estados Unidos.

Se trata de un acto de piratería internacional que viola la soberanía de Venezuela y de América Latina y el Caribe, región declarada Zona de Paz por la CELAC, y que reivindica una doctrina Monroe remozada en clave neocolonial, orientada al control estratégico del petróleo venezolano en el marco de la competencia global y estratégica de los Estados Unidos con la China Popular.

Estas operaciones no son excesos ni desvíos: son la traducción violenta de una nueva fase de la operación imperialista, que busca sustituir el derecho internacional por la fuerza directa.

Falsa desconexión imperialista versus una verdadera desconexión emancipadora

La política de Trump no debe confundirse con una “desconexión” del capitalismo global. No hay ruptura con el sistema, sino un reordenamiento coercitivo desde el imperialismo, destinado a liberarse de toda restricción normativa.

Esta falsa desconexión es lo opuesto a la propuesta del economista marxista Samir Amin, quien concibió la desconexión como una estrategia antiimperialista de soberanía, mediante la cual los países de la periferia subordinan sus relaciones externas a la construcción de proyectos emancipatorios populares y socialistas, priorizando la recuperación soberana de sus bienes comunes y los recursos naturales estratégicos, el mercado interno, nuevos procesos de reindustrialización, el comercio justo, el control y la planificación estatal y democrática, un nuevo multilateralismo orientado a la refundación del sistema de las Naciones Unidas y la cooperación Sur–Sur.

En síntesis, es la decisión desde los pueblos de un país o un bloque de países de “desconectarse” de la lógica jerárquica y destructiva del capitalismo globalizado para construir un desarrollo endógeno, que priorice a sus poblaciones y abra espacio a un sistema postcapitalista.

Conclusión

Donald Trump no se retira del sistema internacional en crisis: lo militariza. Su política combina imperialismo sin máscaras, destrucción del multilateralismo, guerra permanente y saqueo de recursos estratégicos.
Frente a esta ofensiva, la tarea histórica en este cambio de época y crisis global es adversar al imperialismo y construir una desconexión soberana, popular y antiimperialista, desde los pueblos y los países del Sur Global, capaz de disputar y reinventar el futuro de un nuevo orden mundial.

Leer la «Hoja Informativa: El presidente Donald J. Trump retira a Estados Unidos de organizaciones internacionales contrarias a los intereses de Estados Unidos» publicada por la Secretaría de Estado de EEUU haciendo click aquí

ISP condena la agresión militar de Estados Unidos y violación de la soberanía de Venezuela

Estos acontecimientos violan la soberanía, la integridad territorial y el derecho a la autodeterminación del pueblo venezolano. Constituyen una grave violación del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas y sientan un peligroso precedente y un riesgo para la paz y la estabilidad regionales.

La ISP expresa su más profunda solidaridad con el pueblo venezolano y la clase trabajadora, que se enfrentan a una mayor incertidumbre, inestabilidad y riesgos para su vida, su bienestar y sus derechos sociales. El futuro de Venezuela pertenece exclusivamente a los venezolanos, y debe decidirse a través de sus propias luchas sociales, procesos democráticos y decisiones colectivas.

Estas acciones de la Administración Trump son una amenaza directa para la estabilidad, la paz y la soberanía nacional de los países de la región y están diseñadas para intimidar y socavar a las fuerzas progresistas de la región que no están de acuerdo con las políticas exteriores y los intereses de la Administración Trump.

Las acciones llevadas a cabo en Venezuela durante la noche representan una escalada en el contexto de las recientes e inaceptables intervenciones de Trump en la política interna tanto de Argentina como de Brasil, que normalizan aún más la idea de las esferas de interés regionales. Estas intervenciones son doblemente peligrosas, ya que normalizan la intervención militar de las potencias regionales en los asuntos internos de los países que no apoyan sus objetivos de política exterior. Esto supone un gran peligro para los países de las Américas y sienta un peligroso precedente para otras regiones.

La ISP condena las declaraciones de Trump de que las empresas petroleras estadounidenses estarán «muy involucradas» en la industria petrolera de Venezuela y cualquier intento de apoderarse del petróleo, la tierra y otros recursos energéticos de Venezuela. Estas declaraciones ponen al descubierto la narrativa de que estas intervenciones se basan en los intereses del pueblo venezolano y ponen de relieve el continuo apoyo de Trump a los intereses de las empresas estadounidenses por encima de los intereses de los trabajadores, la paz y los derechos humanos.

La ISP exige:

  1. El cese inmediato de la agresión militar estadounidense:
  1. El retorno a las vías diplomáticas para resolver la crisis:
  1. Garantías para la seguridad y libertad inmediatas del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores:
  1. El respeto incondicional del derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

El secretario general de la ISP, Daniel Bertossa, ha declarado:

Rechazamos la acción militar unilateral que viola el derecho internacional. La historia demuestra que la agresión de las potencias hegemónicas mundiales rara vez es constructiva y suele conducir a la devastación y al colapso total de la democracia. Las acciones militares de potencias externas para forzar un cambio de régimen en nombre de la democracia siempre fracasan cuando están diseñadas para beneficiar a sus propias empresas multinacionales. Estos acontecimientos afectan a todos lxs trabajadores, y todos ellos deben responder.”

CLATE realizó un encuentro de trabajo con la Embajada de China junto a sindicalistas públicos y privados

En el marco de su trabajo de vinculación internacional, la CLATE junto a referentes sindicales argentinos mantuvieron un encuentro con la Embajada de la República Popular China en Argentina.

La jornada tuvo palabras de bienvenida por parte del presidente de CLATE, Julio Fuentes, quien saludó el encuentro y los lazos de fraternidad que se han construido entre China y la región. “Tenemos frente a nosotros la necesidad de trabajar para profundizar los intercambios entre nuestros países y aprender de experiencias de otros continentes, como es el caso de China”, agregó Fuentes.

Durante el encuentro se abordaron las posibilidades de colaboración e intercambio entre China y la región, además de perspectivas sobre la coyuntura nacional y regional. En ese sentido, Julio Fuentes destacó la presencia de representantes de sindicatos muy importantes para el país y entregó al ministro consejero de la Embajada de China una agenda de trabajo que continúa en 2026 que incluye a los máximos dirigentes de CLATE en América Latina y el Caribe. “Es de nuestro interés conocer el funcionamiento de los principales organismos de la administración pública y empresas estatales, así como establecer líneas de trabajo e instancias de formación para nuestros dirigentas y dirigentas”.

Gobierno reconoce a Olimpia Riveros y Luis Fuentealba con la Medalla Manuel Bustos Huerta por su consecuencia y lucha sindical

La CUT participó en la ceremonia de reconocimiento a la compañera Olimpia Riveros Ravelo y al compañero Luis Fuentealba Reyes, dos dirigentes históricos del sindicalismo chileno y figuras clave en la refundación de la Central Unitaria de Trabajadores tras la dictadura. Sus trayectorias dan cuenta de una vida de organización, consecuencia y compromiso colectivo, pilares sobre los cuales se ha levantado la CUT y el movimiento sindical en Chile.

El reconocimiento corresponde al Premio Manuel Bustos Huerta, distinción estatal creada el año 2001 para destacar a liderazgos sindicales que, a través de su acción y testimonio, representan la defensa de los derechos de las y los trabajadores. La Medalla Manuel Bustos fue entregada por el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, en una ceremonia que contó además con la participación del ministro del Trabajo y Previsión Social, Giorgio Boccardo, siendo las únicas autoridades presentes en este acto de profundo significado para el mundo del trabajo.

La historia sindical de Olimpia Riveros, marcada por su exoneración durante la dictadura, su rol en el magisterio, en el Comando Nacional de Trabajadores y en el proceso de creación de la CUT, y la de Luis Fuentealba, dirigente desde los años sesenta, protagonista de la resistencia sindical y constructor de organización en dictadura y democracia, expresan la vigencia de un sindicalismo que no se rinde y que se proyecta en el tiempo.

El legado que encarnan ambos dirigentes es también una escuela de formación sindical viva. Su experiencia, convicciones y coherencia política han sido y siguen siendo fundamentales para la formación, acompañamiento y mentoría de nuevas dirigencias, transmitiendo valores de unidad, solidaridad y defensa irrestricta de los derechos conquistados. En sus trayectorias se reconoce no solo el pasado del sindicalismo, sino también las herramientas con las que las nuevas generaciones enfrentan los desafíos presentes y futuros de la clase trabajadora.