Desde los municipios, el cuidado se instala como una disputa política por la democracia, los derechos y los servicios públicos

Un un momento internacional atravesado por el aumento de las desigualdades, el debilitamiento de los sistemas públicos, la precarización de la vida y el avance de respuestas autoritarias y mercantilizadoras, las Jornadas de Gobiernos Locales y Regionales realizadas durante la CSW70 volvieron a plantear una pregunta decisiva: quién sostiene la vida y bajo qué condiciones.

La respuesta, reiterada desde distintos territorios, fue tan contundente como incómoda para los poderes tradicionales. Son las mujeres —y, de manera particular, las mujeres trabajadoras, las mujeres de base y las trabajadora del sector público— quienes siguen cargando con el peso principal del cuidado, de la reproducción de la vida y de la contención social allí donde el Estado retrocede o el mercado convierte los derechos en mercancía.

En ese debate, la participación de la Internacional de Servicios Públicos (ISP), como parte  de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), tuvo un peso político particular al llevar a este espacio la voz de las y los trabajadores municipales del mundo. Y fue Juneia Batista, trabajadora social de la ciudad de São Paulo y representante de la ISP y CONTRAM, quien condensó con especial claridad el sentido de esta disputa.

A partir de su experiencia de casi tres décadas en el ámbito municipal, Batista trazó un recorrido entre memoria, denuncia y propuesta. Recordó que en São Paulo hubo momentos en que los gobiernos locales impulsaron políticas públicas robustas, con guarderías propias, programas de vivienda y servicios cercanos a la población, especialmente bajo administraciones comprometidas con una agenda social. Pero también advirtió que esos avances no fueron irreversibles. “En São Paulo tuvimos gobiernos que impulsaron guarderías, jardines infantiles, políticas de vivienda y servicios públicos fuertes. Hoy, en cambio, vemos privatización, militarización de las escuelas y un abandono del debate sobre el cuidado”, afirmó.

Su intervención no se limitó al diagnóstico. Desde una mirada sindical, feminista y territorial, Juneia nombró una verdad que atravesó todo el encuentro: que el cuidado no es una cuestión secundaria ni doméstica, sino un campo de disputa política central. “Participamos en muchas conferencias, producimos documentos, pero la pregunta es: ¿qué hacemos después?”, planteó, interpelando no solo a los gobiernos, sino también a los propios espacios multilaterales. Y fue más allá al proponer una perspectiva de articulación global: “Necesitamos una gran alianza global de mujeres, más allá de los partidos. Incluso podríamos pensar en un paro mundial para poner el cuidado en el centro”.

Ese tono de urgencia dialogó con muchas de las intervenciones del panel. A lo largo de la jornada, representantes de gobiernos locales, organismos internacionales, organizaciones comunitarias y redes feministas coincidieron en que el cuidado no puede seguir siendo tratado como un asunto privado resuelto en silencio por las mujeres. Debe ser reconocido como trabajo, derecho, bien público y responsabilidad colectiva.

Desde la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos se subrayó que los gobiernos locales y regionales están en la primera línea de la garantía de derechos, porque es allí donde estos se vuelven concretos o fracasan: en la vivienda, el agua, el saneamiento, la salud, la educación, el trabajo decente y la protección de las personas más vulneradas. Se insistió, además, en que las instituciones locales son el espacio donde “las políticas se encuentran con las personas” y donde la democracia puede fortalecerse o erosionarse.

En la misma línea, desde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se destacó que los sistemas de cuidado son también una infraestructura económica y social: sostienen la productividad, permiten la participación de las mujeres en el mercado laboral y hacen posible la vida cotidiana de los hogares y las comunidades. Pero el debate dejó claro que no basta con una formulación técnica. La pregunta es quién financia, quién garantiza y quién controla esos sistemas.

Una de las intervenciones más potentes vino desde Kenia, donde Milka Moraa, integrante de la Asamblea del Condado de Mombasa y de la red REFELA, reivindicó una gobernanza feminista con capacidad de transformar la política desde abajo. “Durante demasiado tiempo, ese contrato fue escrito por hombres, para hombres, lejos de nuestra realidad”, afirmó. Su experiencia mostró que cuando las mujeres entran a los espacios de decisión cambian también las prioridades públicas: mercados con guarderías, servicios de agua, apoyo a vendedoras informales, revisión de presupuestos con enfoque de género y políticas pensadas desde la vida concreta de las comunidades.

Desde España, la alcaldesa de Bunyola, Maria Antònia Serralta, defendió el papel de los municipios pequeños y de la cooperación descentralizada como lugares donde todavía es posible practicar una política más cercana y arraigada en la escucha. “La solidaridad no es un gesto puntual, sino una responsabilidad compartida”, sostuvo, reivindicando el valor de las alianzas locales y del diálogo cotidiano con la ciudadanía como base de una verdadera coalición social.

También resonaron con fuerza las voces de las organizaciones de base. Desde la Huairou Commission, Violet Shivutse recordó que las mujeres organizadas en los territorios no solo resuelven urgencias comunitarias, sino que también generan soluciones que ayudan a los propios gobiernos locales a cumplir con sus mandatos en servicios básicos, educación, agricultura o desarrollo. Pero advirtió que ese vínculo no puede depender únicamente de la buena voluntad de una autoridad de turno: debe institucionalizarse.

Aún más cruda fue la intervención de una activista de Camerún, quien llevó al centro del debate la experiencia de las mujeres que viven conflictos armados, desplazamientos, violencia sexual y pobreza extrema. Su pregunta cruzó toda la jornada: ¿de qué sirven las recomendaciones, los informes y las resoluciones si no transforman la vida de las mujeres de base? “Si nuestras conversaciones no reflejan la vida de esa mujer local cuyos derechos son vulnerados cada día, entonces simplemente estaremos repitiendo las mismas discusiones de siempre”, advirtió.

Ese mismo hilo apareció en la voz de una representante de la alcaldía de Santiago de los Caballeros, en República Dominicana, quien relató el esfuerzo del gobierno local por enfrentar la violencia machista mediante prevención, acompañamiento legal, apoyo psicológico y articulación con los sistemas de salud, educación y justicia. En su intervención dejó una frase que resume la dimensión humana del debate: “Las mujeres cuidan, pero no tenemos quién nos cuide. Protegemos, pero no tenemos quién nos proteja”.

Otro de los consensos del encuentro fue que no habrá transformación real sin una alianza amplia entre feminismos, sindicatos, gobiernos locales, organizaciones comunitarias y redes internacionales. Desde la Alianza Global por los Cuidados, Ana Moreno insistió en la necesidad de construir una “alianza de alianzas” capaz de articular las luchas por el derecho al cuidado, el derecho a la ciudad, los servicios públicos y la justicia territorial. Recordó, además, que muchos de los avances logrados en América Latina son fruto de años de articulación entre movimientos feministas, sindicales y comunitarios.

En ese punto, la presencia de la ISP resultó especialmente significativa. La agenda del cuidado no puede desligarse del trabajo decente, de la defensa de lo público y del papel de quienes sostienen día a día los servicios esenciales en los municipios. La intervención de Juneia Batista fue importante precisamente porque ancló esta discusión en la experiencia de las trabajadoras y trabajadores municipales, mostrando que el cuidado no puede ser una consigna vacía mientras avanzan la privatización, el desmantelamiento de servicios y la precarización laboral.

Su cierre fue, en ese sentido, una síntesis política del encuentro: “Si salimos de estos espacios solo con declaraciones, no será suficiente. Tenemos que construir acciones que transformen la vida de las mujeres”.

Las Jornadas de Gobiernos Locales y Regionales dejaron la certeza respecto a que el cuidado ya no puede ser visto como una nota al margen de las políticas públicas. Es una disputa central sobre el modelo de sociedad, sobre el lugar del Estado, sobre la redistribución del poder y sobre la capacidad de las democracias para responder a la vida real de las personas.

Para la ISP, no habrá justicia social ni de género sin servicios públicos fuertes, sin derechos laborales garantizados y sin el protagonismo de las trabajadoras y trabajadores municipales. Y no habrá democracia sustantiva mientras el cuidado siga descansando en la sobrecarga invisible de las mujeres.

¿América Latina en venta?: derechización, guerra global y renuncia a la política (o, sobre llovido, mojado)

El orden internacional se encuentra en plena transformación. Estados Unidos ha perdido la capacidad de disciplinamiento global que ejerció durante décadas. China avanza de manera sostenida. Los conflictos se multiplican. Sin embargo, nada de ello constituye un destino inevitable.

Lo que existe es una disputa abierta por el poder global y el problema radica en que, en ese tablero, América Latina vuelve a ocupar el lugar histórico que le fue asignado desde hace doscientos años: proveedor de recursos naturales, espacio de influencia y territorio administrado desde el exterior.

Litio, energía, alimentos y agua. Todo lo que el mundo demanda se concentra en la región. Sin una estrategia común, esa riqueza no genera autonomía: genera dependencia y extracción.

Derechización y debilitamiento del Estado: una combinación peligrosa

Este proceso global coincide con una realidad regional preocupante. En varios países, como Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia, Honduras, etc. han asumido el gobierno fuerzas que, con distintos matices, comparten una misma lógica: el debilitamiento deliberado del Estado. Menos Estado en un mundo que exige mayor capacidad estatal. Menos política en un escenario que requiere más decisión política. No se trata de una contradicción, es un proyecto coherente.

Un Estado debilitado no solo regula menos: negocia peor, decide menos y depende más.

La memoria como herramienta política

Es importante recordar que América Latina no siempre ocupó esta posición pasiva, hubo un ciclo no muy lejano en el que la región decidió actuar como sujeto histórico. Gobiernos como los de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, Luiz Inácio Lula da Silva, Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa comprendieron una verdad central: la única vía hacia la autonomía era la acción conjunta.

Se fortaleció el MERCOSUR, se creó la UNASUR, se impulsó la CELAC y se rechazó el ALCA en la Cumbre de Mar del Plata de 2005, Los resultados fueron concretos:

• Millones de personas salieron de la pobreza,

• Se ampliaron derechos sociales,

• Se consolidó el mercado interno,

• La región adquirió una voz propia en el escenario internacional.

No fue casualidad. Fue política.

El relato que desarma

Hoy se promueve un sentido común distinto: que todo está determinado, que las potencias deciden y que no existe margen de maniobra, ese discurso no describe la realidad. La disciplina. Porque si todo está predeterminado, entonces nadie asume responsabilidad. Solo resta adaptarse y desde esta perspectiva, eso no es análisis: es resignación.

La pregunta que realmente importa

El dilema no consiste en elegir entre alinearse con Estados Unidos o con China. Esa es una falsa dicotomía, La pregunta esencial es otra: ¿América Latina desea volver a ser sujeto político? Eso implica asumir costos, construir consensos, sostener tensiones y, sobre todo, definir un proyecto propio. Sin embargo lo que observamos actualmente es lo opuesto: fragmentación, competencia interna y ausencia de estrategia compartida. En ese vacío, otros deciden por nosotros.

Lo que hay que reconstruir

No se trata de nostalgia. Se trata de recuperar la experiencia histórica que ya demostró su eficacia; Integración con contenido político, espacios como el MERCOSUR y la CELAC solo tienen sentido si sirven para construir poder real. El Estado como herramienta de soberanía, no existe desarrollo sin Estado fuerte, debilitarlo en este contexto no es modernización, es cesión de soberanía. Autonomía como estrategia, la región no necesita elegir un nuevo amo, necesita construir margen propio. La paz como decisión política, aceptar la guerra y la crisis energética como destino equivale a aceptar un rol subordinado en ella.

CLATE lanzará una encuesta sobre Discapacidad para sus sindicatos

Esta iniciativa impulsada por la CLATE busca hacer un primer relevamiento sobre la situación de cada país en materia de derechos de los trabajadores y trabajadoras con discapacidad y conocer cómo las organizaciones que integran la Confederación trabajan la temática.

«Con este cuestionario apelamos a saber cuál es el conocimiento que tienen nuestras organizaciones sobre el tema, cómo se aborda en la normativa local, cuántos se han adherido a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y a otros convenios internacionales», explicó Maximiliano Rotundo, secretario de Relaciones Institucionales de CLATE.

«Porque un país puede estar adherido a la convención internacional, pero muchas veces esta no se encuentra articulada con la normativa local o no está en los convenios colectivos. En otros casos, la convención está reglamentada, pero no se cumple», señaló.

«Esta encuesta es un punto de inicio que, sumado a la charla sobre Discapacidad que se va a dar en el marco de la Diplomatura Superior en Sindicalismo Internacional de CLATE, nos va a permitir tener una idea de la situación en nuestra región y, a partir de ahí, trabajar de manera articulada con nuestras organizaciones«, finalizó Rotundo.

La OIT y Nestlé se asocian para promover los derechos laborales en las cadenas de suministro del café

Sobre la base de su función normativa y su poder de convocatoria, la OIT facilitará el diálogo social entre gobiernos, organizaciones de empleadores y de trabajadores para identificar y abordar los principales factores que generan déficits de trabajo decente y riesgos laborales en las cadenas de suministro del café. A partir de este análisis, el proyecto implementará intervenciones específicas a nivel nacional para promover prácticas de contratación equitativa y el respeto a los derechos laborales. Las intervenciones a nivel nacional también apoyarán el intercambio global de conocimientos en el sector cafetero.

Dan Rees, director del Programa de acción prioritario para la obtención de resultados en materia de trabajo decente en las cadenas de suministro de la OIT, señaló: «La producción de café sustenta los medios de vida de aproximadamente 20 a 25 millones de familias en todo el mundo, generando ingresos esenciales y empleo. Sin embargo, los déficits de trabajo decente persisten en las cadenas de suministro del café, particularmente entre las y los trabajadores temporales y migrantes. A través de este proyecto, buscamos avanzar en los derechos laborales, promover el trabajo decente y contribuir a cadenas de suministro más sostenibles».

Antje Shaw, Jefa de Sostenibilidad para Café en Nestlé, afirmó: «Nuestra alianza con la OIT representa un paso importante para avanzar y promover los derechos humanos en las cadenas de suministro del café. Al trabajar juntos, podemos progresar más rápidamente hacia la creación de cadenas de suministro del café más resilientes e inclusivas, donde los trabajadores sean tratados con dignidad».

El proyecto cuenta con el apoyo de Nescafé Plan, el programa global de sostenibilidad de Nestlé para la marca, y contribuirá a la Iniciativa para la Contratación Equitativa de la OIT, que apoya la promoción e implementación de principios de contratación equitativa en todo el mundo, así como al Programa de referencia de la OIT Seguridad + Salud para Todos, en particular a su Fondo Visión Cero, que promueve el derecho fundamental a un entorno de trabajo seguro y saludable en las cadenas de suministro.

Nestlé es miembro fundador de la Plataforma sobre trabajo infantil (CLP) convocada por la OIT y socio en proyectos destinados a promover el trabajo decente en las cadenas de suministro agrícolas.

Para obtener más información sobre el trabajo de la OIT para promover el trabajo decente en las cadenas de suministro, visite el sitio: https://www.ilo.org/es/temas-y-sectores/cadenas-de-suministro

En el marco del Día Internacional de Solidaridad con Cuba, el Convoy Nuestra América realizó hoy una nueva jornada de apoyo a Cuba

En el marco del Día Internacional de Solidaridad con Cuba, el Convoy Nuestra América realizó hoy una nueva jornada de apoyo a la isla, con la entrega de maletas solidarias y el arribo de toneladas de ayuda provenientes desde Yucatán, México. La actividad reafirmó el compromiso de movimientos sociales y populares de la región en la lucha contra el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos.

La jornada comenzó con la recepción de las maletas solidarias en la casa del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAL), donde confluyeron delegaciones de diversos países. Por la tarde, las distintas delegaciones recibirán en el puerto de La Habana un importante cargamento de ayuda humanitaria que zarpó desde Yucatán, México, en la flotilla del convoy hacia Cuba.

Durante el acto celebrado en la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), Davis Addler, co-coordinador de la Internacional Progresista, hizo entrega simbólica de las donaciones. En su intervención, Addler llamó a “ganar la lucha mediática para defender Cuba” y destacó la importancia de visibilizar la solidaridad internacional como contrapeso a la campaña de desprestigio contra la Revolución Cubana.

Una de las más activas delegaciones es la chilena, integrada por un arco amplio y unitario de representantes de movimientos sociales, organizaciones populares y políticas, estudiantes, feministas y movimientos de derechos humanos. La periodista Águeda Sáez, coordinadora del grupo, explicó que la delegación viajó a la isla con “maletas solidarias” cargadas con medicamentos, insumos biológicos y material de salud recolectados solidariamente en Chile.

“Nos sumamos al Convoy a Cuba bajo la consigna ‘Amor con amor se paga’, en contra del criminal bloqueo que asfixia al pueblo cubano”, expresó Sáez, quien destacó el esfuerzo colectivo y unitario de los movimientos chilenos por hacer llegar estos insumos en un contexto de recrudecimiento de las sanciones contra el “hermano pueblo cubano”.

El Convoy Nuestra América a Cuba es una iniciativa regional que suma acciones concretas de solidaridad y denuncia internacional ante el recrudecimiento del bloqueo energético contra Cuba por parte de la administración de Donald Trump, y reafirma los lazos de hermandad con el pueblo cubano y su gobierno, de los pueblos de América Latina y el Caribe y del mundo.

Desde Chile, Esteban Silva, miembro del Colectivo Chile del Convoy a Cuba, señaló: “Somos millones los que desde nuestros países estamos hoy movilizados acompañando y manifestándonos solidariamente con el pueblo cubano y su gobierno, y estamos acompañando a la distancia también a nuestros compañeros y compañeras de la delegación chilena que se encuentra en La Habana, que representan la verdadera diplomacia entre los pueblos, la solidaridad y el internacionalismo que, como bien decía el Comandante Fidel Castro: ‘Sin internacionalismo, es decir, sin solidaridad entre los pueblos, no se puede predicar la solidaridad en el seno del pueblo, la solidaridad entre los individuos’”.

50 años del golpe cívico-militar en Argentina: la resistencia obrera

En Argentina, el llamado «Proceso de Reorganización Nacional» que llevó adelante la Junta Militar y que fue en realidad un plan sitemático de exterminio, también significó una ofensiva feroz contra la clase trabajadora. La dictadura buscaba desactivar la movilización social y política y transformar radicalmente la organización del mundo obrero, sus sindicatos y el poder de las y los delegados en los lugares de trabajo.

CLATE recuerda hoy que fue este régimen el que golpeó con toda su fuerza destructora a trabajadores, delegados y dirigentes sindicales. Y la que impulsó y sancionó leyes y decretos que suspendieron derechos esenciales como la huelga y la negociación colectiva. Además, intervino sindicatos y suprimió toda la legislación laboral. En ese marco, grandes empresarios y dueños de fábricas y grandes empresas colaboraron con el proceso dictatorial entregando «listas negras» de trabajadores y activistas que permitieron sus secuestros y desapariciones y aprovecharon el escenario para fortalecer su impunidad y despedir sin causa a «los más combativos».

Pero así como la maquinaria de muerte y horror, con la complicidad de las patronales, avanzaba sin pausa, en los lugares de trabajo se fueron gestando nuevas formas de lucha: huelgas de brazos caídos, sabotajes y maniobras para entorpecer la producción.

En este 50 aniversario, la CLATE quiere rescatar hoy la historia de esa resistencia obrera que nunca bajó los brazos y que a pesar del horror, las torturas, los secuestrados arrojados al Río de la Plata y el silencio cómplice de empresarios, clérigos y terratenientes que engrosaron sus fortunas, protagonizó una resistencia heróica y valiente que sumada a la lucha de las madres y abuelas de la Plaza de Mayo denunció ante el mundo el horror y luchó por el retorno de la democracia en la Argentina.

La seguridad y la salud en el trabajo forestal, en el punto de mira del Día Internacional de los Bosques de 2026

Los bosques son importantes fuentes de empleo y medios de vida para millones de personas en todo el mundo, y sustentan la gestión forestal sostenible, la producción maderera y la protección de los ecosistemas y la biodiversidad. Sin embargo, la silvicultura sigue siendo uno de los sectores más peligrosos del mundo, en el que muchos trabajadores se enfrentan a importantes carencias en materia de trabajo decente, especialmente en lo que respecta a la seguridad y la salud en el trabajo. El cambio climático intensifica aún más estos riesgos, lo que hace que los esfuerzos por mejorar las condiciones y prácticas de trabajo sean más urgentes que nunca.

Con motivo del Día Internacional de los Bosques 2026, la Organización Internacional del Trabajo destaca las iniciativas en curso para reforzar la seguridad y la salud en el trabajo, así como el diálogo social en el sector, con especial atención a Brasil, una de las principales economías forestales del mundo.

En el país, la OIT colabora activamente con los gobiernos, los empleadores y los trabajadores para mejorar la seguridad y la salud en el trabajo y fortalecer el diálogo social a través de iniciativas innovadoras como «Nossa Voz». La OIT también está impulsando iniciativas en colaboración con el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, reuniendo a empresas líderes y a los mandantes tripartitos para fomentar el diálogo y la acción conjunta en el sector.

Un hito clave para 2026 es la elaboración de un pacto sectorial destinado a impulsar la diligencia debida en materia de seguridad y salud en el trabajo y derechos humanos, junto con la promoción de otros principios y derechos fundamentales en el trabajo.

En este contexto, el Repertorio de recomendaciones prácticas de la OIT sobre seguridad y salud en el trabajo forestal, junto con los materiales de formación recientemente publicados para apoyar su aplicación, proporcionan herramientas sectoriales fundamentales para mejorar las condiciones de trabajo en uno de los sectores más peligrosos del mundo.

La salida de Argentina de la OMS es un ataque a la salud pública’

El día 17 de marzo último, el gobierno de Javier Milei, por medio de la Cancillería de la nación, anunció la salida definitiva de Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Desde la Federación Interamericana de Trabajadores de Salud de la ISP (FITS-ISP)* condenamos tal decisión. La consideramos como parte de un esfuerzo articulado para destruir todo lo que es público, todo lo que existe para promover derechos humanos y justicia social.

Como todas las acciones del gobierno de extrema derecha de Javier Milei, el retiro de Argentina de la OMS no tiene ningún fundamento técnico ni sanitario y es una decisión únicamente de fondo ideológico. La salida representa la sumisión al poder y a las voluntades del gobierno de características fascistas de Trump. Eso porque el multilateralismo, creado tras la derrota del nazifascismo en la 2ª Guerra Mundial, tiene como objetivo permitir que los países menos poderosos, al organizarse, agreguen en la agenda global temas de su propio interés. La salida de la OMS es un mensaje claro: la Argentina de Milei no cree que los países del Sur Global deben perseguir sus propios objetivos, sino alinearse acrítica y sumisamente a la agenda de los EEUU de Donald Trump. Donde Milei grita “soberanía”, se debe leer renuncia de la autonomía de Argentina y de la posibilidad de articulación con otros países del Sur Global.

Eso nos genera gran preocupación y, en ese sentido, es fundamental denunciar tal hecho: la agenda de Trump es el avance del autoritarismo, de la discriminación, de la segregación de personas entre las que se merecen respeto y garantía de derechos y las que “merecen” la cárcel, la persecución y la muerte.

Denunciamos, a su vez, que ese retiro de la OMS debe ser entendido como parte de una política más amplia de desmantelamiento del sistema de salud y de protección social en la Argentina. Tras dos años de gobierno, diversos programas de salud han sido terminados o disminuidos, tales como los de enfermedades infecciosas (HIV, TBC, Hepatitis virales), atención a la salud sexual y reproductiva, y provisión de medicamentos de alto costo para pacientes oncológicos, entre otros. Esta política no solo se expresa en el recorte de programas sanitarios y en el despido de alrededor de 61.700 trabajadores estatales, sino también en el debilitamiento deliberado de las obras sociales, pilares del sistema solidario de atención, y en el ataque sistemático a las organizaciones sindicales que las sostienen y administran. Estas medidas afectan directamente la capacidad de financiamiento, cobertura y acceso a prestaciones de millones de trabajadores y trabajadoras. Asimismo, el desfinanciamiento de instituciones emblemáticas como el Hospital Garrahan — referente regional en atención pediátrica de alta complejidad — constituye un ejemplo concreto de cómo estas políticas impactan en la calidad y disponibilidad de servicios esenciales. El deterioro de las condiciones laborales, la pérdida de derechos colectivos y la asfixia financiera de las estructuras solidarias no son hechos aislados, sino parte de una estrategia orientada a debilitar la organización de las y los trabajadores y a mercantilizar el acceso a la salud. El ataque a la salud pública es, en última instancia, un ataque al pueblo mismo.

Finalmente, la FITS-ISP expresa su solidaridad al pueblo y especialmente a las/os trabajadoras/es de salud argentinos y condena, una vez más, el retiro de la República Argentina de la OMS. La única opción es seguir defendiendo enérgicamente la salud pública, los derechos humanos y la vida.

 

Gremios estatales se reúnen en Perú y emiten la Declaración de Lima

La ANEF, a través de su presidente, José Pérez Debelli, y su vicepresidenta de Relaciones Internacionales, Ángela Rifo, asistieron el viernes 13 de marzo, a una reunión del Frente de Gremios Estatales de América Latina y el Caribe, cuyo objetivo fue definir una agenda de trabajo conjunta y seguir profundizando la unidad de los trabajadores y trabajadoras del sector público de la Región.

Este Frente está integrado por la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE), la Internacional de Servicios Públicos (ISP) y la Unión Internacional Sindical – Servicios Públicos (UIS-SP) y cerró con la aprobación de una Declaración, en la que expresan: “Voluntad de fortalecer la unidad y la articulación regional del sindicalismo del sector público, como herramienta fundamental para la defensa de los derechos laborales, la democracia, los servicios públicos, la justicia social, la defensa de la paz y la soberanía de los pueblos en nuestros países”.

Por otra parte, el documento aborda una postura ante un contexto internacional tensionado por conflictos armados: “Reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de la paz, el diálogo entre los pueblos y la resolución pacífica de los conflictos, así como con el respeto irrestricto al derecho internacional, a las normas internacionales y a los acuerdos entre los Estados”.

También, ratificaron un compromiso con la construcción de un Estado Social y Democrático de Derecho, inclusivo y participativo: “Donde las organizaciones sindicales puedan aportar activamente a la elaboración, implementación y evaluación de políticas públicas que fortalezcan los servicios públicos y garanticen derechos para nuestros pueblos”, reza la declaración.

Por último, las organizaciones sindicales que aglutinan a esta articulación regional reiteraron su defensa a la libertad sindical, al derecho a la organización, a la negociación colectiva y al diálogo social como pilares fundamentales para la construcción de sociedades democráticas.

Diálogo social impulsa la igualdad de género, la ampliación de derechos y la corresponsabilidad en los cuidados en América Latina

El diálogo social a través de procesos como la  negociación colectiva y las prácticas empresariales, están ampliando derechos de cuidado más allá de los mínimos legales en ocho países de América Latina, según un nuevo informe publicado por la la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

  El informe, titulado Impulsar la igualdad de género a través del diálogo social: Experiencias innovadoras en cuidados y licencias en América Latina,  demuestra que, a través de la negociación colectiva y de iniciativas empresariales —en grandes, medianas y pequeñas empresas— se han ampliado licencias de maternidad y paternidad, fortalecido permisos parentales, creado salas de lactancia y promovido jornadas de trabajo más flexibles para las personas trabajadoras con responsabilidades familiares.

Cerrar las brechas de género en el trabajo implica transformar las barreras que hoy impiden a las mujeres acceder a empleos decentes  en igualdad de condiciones que los hombres. En América Latina y el Caribe, el 47 por ciento de las mujeres están fuera del mercado laboral por responsabilidades de cuidado. Además, ellas dedican hasta 29 horas más por semana que los hombres al trabajo de cuidados no remunerado, lo que representa más de 8.400 millones de horas semanales dedicadas al cuidado familiar en la región.

Cuando el cuidado recae casi exclusivamente en las mujeres, el mercado laboral pierde talento. Muchas se ven obligadas a aceptar empleos en condiciones precarias o interrumpen sus trayectorias laborales, lo que se traduce en menores ingresos, mayor informalidad y una persistente desigualdad.

Basado en un estudio exploratorio en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México y Uruguay,  el informe demuestra que la combinación de diálogo social y compromiso empresarial puede traducirse en mejoras concretas que amplían derechos más allá de los mínimos legales, promoviendo la corresponsabilidad en los cuidados y contribuyendo también a la retención de talento y a entornos laborales más productivos. El estudio reafirma el rol central del Estado en la consolidación de un piso universal de derechos y en la promoción de marcos que incentiven la corresponsabilidad.