CUT y Ministerio del Medio Ambiente realizan seminario sobre Transición Socioecológica Justa con enfoque sindical

La Secretaría de Medioambiente y Transición Justa de la CUT, encabezada por la compañera Viviana Gutiérrez y el compañero Alejandro Ochoa, realizó junto al Ministerio del Medio Ambiente el seminario “Experiencias de Transición Socioecológica Justa en Chile: situación actual y perspectivas”, instancia que reunió a dirigentas y dirigentes sindicales para reflexionar sobre los desafíos que impone la crisis climática al mundo del trabajo.

Durante la jornada se abordaron las experiencias que se desarrollan en el país en materia de Transición Socioecológica Justa, analizando su estado actual y las proyecciones futuras desde una mirada sindical y de derechos. El encuentro permitió relevar que este proceso debe resguardar la justicia social, el Trabajo Decente y la participación activa de las y los trabajadores en los cambios productivos.

La actividad se desarrolló en el marco del Convenio de Colaboración entre el Ministerio del Medio Ambiente y la CUT, consolidando un espacio de diálogo social que busca asegurar que la transformación hacia un modelo de desarrollo sostenible no implique precarización laboral, sino mejores condiciones de empleo y un futuro con dignidad para la clase trabajadora.

La ISP pide un alto el fuego en Irán y Oriente Medio

La historia de la intervención extranjera en la región demuestra que rara vez ha traído consigo democracia y paz. Más bien, ha desestabilizado y promovido el radicalismo y la represión.
Los ataques perpetrados por Estados Unidos e Israel, y la posterior escalada de Irán, han costado vidas civiles y han provocado desplazamientos forzados, miedo e inestabilidad en toda la región. El futuro de Irán debe ser determinado por el pueblo iraní de conformidad con el derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas, y la protección de los civiles.
Las voces de los trabajadores, a menudo silenciadas por gobiernos autoritarios y la lógica de la militarización, deben ser escuchadas. Hoy, la ISP: Afirma su solidaridad con todos los civiles afectados por el conflicto, independientemente de su nacionalidad u origen. Llama la atención sobre los mayores riesgos que enfrentan los trabajadores públicos en los servicios de respuesta a emergencias, el mantenimiento de la atención médica esencial, el agua y el saneamiento, y otras funciones comunitarias críticas en medio de la violencia.
Exige el respeto del derecho internacional humanitario, incluida la protección de los civiles, los trabajadores sanitarios y las infraestructuras públicas. Insta a que se realicen esfuerzos internacionales inmediatos y sostenidos para desescalar la situación, facilitar el acceso humanitario y lograr una solución pacífica que preserve vidas y evite nuevos desplazamientos.
El Secretario General de la ISP, Daniel Bertossa, declaró: “Esta violenta escalada atenta contra los intereses de los trabajadores de todo el mundo. Los trabajadores del servicio público, en particular, se enfrentan a riesgos significativos al apresurarse a apoyar y proteger a las comunidades bajo bombardeo, mientras que la infraestructura civil, incluidos los hospitales, ya se encuentra bajo ataque. Nuestro movimiento sindical mundial exige un alto el fuego inmediato, el respeto del derecho internacional y la reanudación de las negociaciones”. Las Federaciones Sindicales Internacionales exigen un alto el fuego inmediato y el fin de la escalada militar en Irán y Oriente Medio.

La República Árabe Saharaui Democrática a los cincuenta años de su proclamación

La proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), realizada el 27 de febrero de 1976 por el Frente Popular para la Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro (Frente Polisario), se inserta en uno de los procesos de descolonización más prolongados y jurídicamente definidos —aunque políticamente bloqueados— del orden internacional contemporáneo.

A cincuenta años de dicho acontecimiento, el Sáhara Occidental continúa constituyendo un caso paradigmático de disociación entre la normatividad del derecho internacional y su aplicación efectiva.

Como ha señalado Antonio Cassese, el derecho de autodeterminación de los pueblos constituye «uno de los principios estructurales del derecho internacional posterior a 1945», cuya vulneración prolongada compromete la coherencia del sistema jurídico internacional en su conjunto.

El Sáhara Occidental no representa un conflicto territorial ordinario, sino un supuesto de aplicación directa del derecho de los pueblos a disponer libremente de su destino político, reconocido como norma erga omnes y, para una parte relevante de la doctrina, como norma de ius cogens.

1. El estatus jurídico del Sáhara Occidental

El Sáhara Occidental permanece inscrito desde 1963 en la lista de Territorios No Autónomos de las Naciones Unidas pendiente de descolonización, quedando sometido al régimen jurídico previsto en los artículos 73 y 74 de la Carta de la ONU.

En virtud de este marco normativo, la potencia administradora asume una obligación jurídica de conducir el territorio hacia el ejercicio efectivo de la autodeterminación.

La Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General consolidó definitivamente la autodeterminación como un derecho jurídico exigible. En palabras de James Crawford, dicha resolución transformó la autodeterminación «de una aspiración política en una norma jurídica plenamente operativa».

En el caso del Sáhara Occidental, la Asamblea General ha reiterado de forma constante que el pueblo saharaui es el único titular legítimo de este derecho, sin que puedan prevalecer reclamaciones territoriales de terceros Estados.

1. La Opinión Consultiva de la CIJ de 1975

La Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia de 16 de octubre de 1975 constituye uno de los pronunciamientos más relevantes en la jurisprudencia sobre autodeterminación.

La Corte concluyó que no existían vínculos de soberanía territorial entre el Sáhara Occidental y Marruecos o Mauritania que pudieran afectar a la aplicación del principio de libre determinación.

Como subraya Alain Pellet, la relevancia jurídica de esta Opinión radica en que la Corte rechazó expresamente la instrumentalización del pasado precolonial como fundamento jurídico para negar la autodeterminación de un pueblo colonial.

La CIJ estableció que el destino político del territorio debía decidirse exclusivamente mediante la expresión libre y auténtica de la voluntad del pueblo saharaui.

1. La retirada de España y la invalidez de los Acuerdos de Madrid

La retirada de España del Sáhara Occidental en 1976, articulada a través de los denominados Acuerdos de Madrid, plantea serias objeciones desde el punto de vista del derecho internacional.

Dichos acuerdos no fueron registrados conforme al artículo 102 de la Carta de la ONU y no produjeron una transferencia válida de soberanía ni de la condición de potencia administradora.

Tal como ha señalado el Dr. Carlos Ruiz Miguel, los Acuerdos de Madrid «carecen de eficacia jurídica internacional y no alteraron el estatus del Sáhara Occidental como territorio pendiente de descolonización».

Esta interpretación ha sido reiterada por la práctica constante de Naciones Unidas, que ha afirmado que España no podía disponer del territorio sin la previa expresión de la voluntad del pueblo saharaui.

1. La proclamación de la RASD y la personalidad jurídica internacional

En este contexto, la proclamación de la RASD debe interpretarse como un acto jurídico-político orientado a preservar la titularidad del derecho a la autodeterminación frente a una situación de ocupación de facto.

Desde la perspectiva del derecho internacional, la RASD ha desarrollado elementos sustanciales de estatalidad, aunque el ejercicio efectivo de la soberanía se vea limitado por factores externos.

James Crawford ha señalado que, en contextos de descolonización, la falta de control efectivo del territorio no impide necesariamente la consideración de una entidad como Estado cuando dicha carencia es consecuencia de una violación del derecho internacional.

La admisión de la RASD como miembro de pleno derecho de la Unión Africana el 22 de febrero de 1982 refuerza su personalidad jurídica internacional, al menos en el plano regional.

1. Naciones Unidas, MINURSO y la parálisis del referéndum

El alto el fuego del 6 de septiembre de 1991 entre las dos partes en conflicto y la creación de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) formalizaron un compromiso jurídico internacional orientado a la culminación del proceso de descolonización.

La MINURSO fue establecida por la Resolución 690 del Consejo de Seguridad de la ONU, el 29 de abril de 1991, de acuerdo con las propuestas de arreglo aceptadas el 30 de agosto de 1988 por Marruecos y el Frente POLISARIO.

Sin embargo, la no celebración del referéndum durante más de tres décadas, por culpa de Marruecos, ha generado una situación de excepcionalidad jurídica prolongada.

Christine Chinkin ha descrito este fenómeno como una «normalización de la ilegalidad a través de la inacción institucional», particularmente grave cuando se trata de obligaciones relativas a la autodeterminación.

Esta situación plantea interrogantes relevantes sobre la responsabilidad internacional de los Estados y de las propias Naciones Unidas.

1. Jurisprudencia del TJUE y recursos naturales

La jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha introducido una dimensión jurídica especialmente relevante al afirmar que el Sáhara Occidental posee un estatus «distinto y separado» del Reino de Marruecos.

El TJUE ha establecido que ningún acuerdo internacional puede aplicarse al territorio o a sus recursos naturales sin el consentimiento del pueblo saharaui.

Como señala Erika de Wet, estas decisiones refuerzan la oponibilidad del derecho de autodeterminación frente a terceros actores y consolidan el principio de soberanía permanente sobre los recursos naturales como norma jurídicamente vinculante, ampliando así el alcance práctico de este derecho en el ámbito de las relaciones económicas internacionales.

1. Derecho internacional humanitario y derechos humanos

La calificación del Sáhara Occidental como territorio ocupado, establecida en la resolución 34/37 de la Asamblea General de la ONU, implica la aplicación del IV Convenio de Ginebra de 1949.

Marco Sassòli subraya que las ocupaciones prolongadas generan obligaciones reforzadas de protección de la población civil, cuya vulneración puede comprometer la responsabilidad internacional del Estado ocupante.

Una de las causas fundamentales de las sistemáticas violaciones de derechos humanos cometidas por el régimen marroquí contra la población civil saharaui en los territorios ocupados del Sáhara Occidental es la ausencia de un mandato específico de derechos humanos para la MINURSO.

Esta ausencia constituye una anomalía dentro del sistema de operaciones de paz de Naciones Unidas, ya que es la única misión de paz que no tiene dentro de su mandato la vigilancia y el monitoreo de los derechos humanos, lo que ha sido objeto de críticas reiteradas por parte de la doctrina especializada.

1. Conclusiones

Cincuenta años después de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática, el Sáhara Occidental continúa siendo un caso emblemático de incumplimiento estructural del derecho internacional.

La claridad normativa del derecho a la autodeterminación contrasta con su falta de efectividad práctica, cuestionando la credibilidad del orden jurídico internacional contemporáneo.

La igualdad de género requiere políticas de protección social en materia de salud que sean inclusivas y reactivas

Una nueva nota de políticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestra que la protección social en materia de salud es fundamental para garantizar el acceso efectivo de las mujeres a una atención sanitaria de calidad y apoyar la seguridad de sus ingresos durante la enfermedad y la maternidad.

La nota, titulada Social health protection for gender equality, se publicó en el marco del Día Internacional de la Mujer y ofrece orientaciones prácticas para el diseño de políticas de protección social en materia de salud que beneficien a las mujeres.

El Día Internacional de la Mujer de este año —bajo el lema Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas — llega en un momento clave, ya que los retrocesos en el acceso a los servicios de salud y reproductivos afectan a las mujeres en varios países, y muchas mujeres siguen enfrentándose a obstáculos para acceder a la atención esencial sin dificultades, a pesar de los avances en la ampliación de la cobertura sanitaria en algunas partes del mundo.

La nueva nota de la OIT sostiene que las políticas de protección social y salud deben situar la igualdad de género en el centro de sus prioridades para proteger los derechos de las mujeres y obtener resultados significativos para las mujeres y las niñas de todo el mundo.

La seguridad social y la salud son derechos humanos fundamentales. Sin embargo, incluso en los casos en que las leyes y reglamentos garantizan la igualdad de acceso a la atención sanitaria para mujeres y hombres, las desigualdades en el mercado laboral contribuyen a que, en la práctica, las mujeres no se beneficien de la misma protección. Las mujeres asumen una parte desproporcionada del trabajo de cuidados no remunerado, tienen más probabilidades que los hombres de trabajar en el sector informal en muchas partes del mundo y ganan salarios más bajos, factores que pueden limitar su acceso efectivo a la protección social en materia de salud y que influyen en las diferencias de resultados sanitarios.

Reconociendo estas realidades, la nota de políticas de la OIT insta a que el género sea una consideración fundamental en el diseño y la aplicación de las políticas y los planes de protección social en materia de salud. Este objetivo incluye la formulación de paquetes de prestaciones que reflejen las necesidades de salud de las mujeres a lo largo del ciclo de vida, la prestación de servicios de calidad cerca de los lugares de residencia de las mujeres y el fortalecimiento de las medidas de protección financiera basadas en una amplia mutualización de riesgos. Al responder tanto a las necesidades sanitarias específicas de las mujeres como a los determinantes sociales de la salud, la protección social en materia de salud puede desempeñar un papel fundamental en la promoción de la igualdad de género en términos de acceso a los servicios sanitarios y de resultados en materia de salud.

Las políticas de protección social deben apoyar a las mujeres en todas las etapas de la vida, incluyendo la atención a sus necesidades durante la maternidad y más allá. En la vejez, por ejemplo, muchas mujeres se enfrentan a mayores riesgos de pobreza, mala salud y necesidades de cuidados insatisfechas debido a menores ingresos a lo largo de su vida y a las diferencias en las pensiones. Además, la nota aborda cómo la armonización de la protección social con las políticas de seguridad de ingresos y de cuidados puede proporcionar una protección sólida, contribuyendo a promover la dignidad y el bienestar a lo largo de la vida de las mujeres.

México, el Mundial 2026 y la seguridad: un país bajo tensión

A poco más de 100 días del Mundial de fútbol de 2026, la seguridad en México vuelve al centro del debate internacional. La muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, desató disturbios y bloqueos en distintos estados. Aunque la situación parece haberse estabilizado, la pregunta persiste: ¿es viable organizar un evento global en un país marcado por la violencia cotidiana y más de 130.000 personas desaparecidas?

La presidenta Claudia Sheinbaum intentó despejar temores al asegurar que el Gobierno garantizará un torneo seguro y que México está preparado para recibir al mundo. En la misma línea, el presidente de la FIFAGianni Infantino, llamó a la confianza: “Por supuesto, estamos monitoreando la situación, pero tenemos plena confianza en que todo saldrá muy bien”.

Sin embargo, desde Berlín, el ministerio de Exteriores alemán mantiene advertencias de viaje que apuntan a elevados niveles de violencia en varias regiones del país. Y el coordinador de turismo del Gobierno federal, Christoph Ploß, declaró al diario Handelsblatt: “La FIFA, en colaboración con los Gobiernos de Canadá, Estados Unidos y México, debe garantizar que los aficionados no corran peligro y que los países anfitriones cumplan las normas de seguridad”.

Economía: estabilidad pese a la inseguridad

Desde el ámbito empresarial, el tono es más matizado. Björn Lisker, de la Cámara Mexicano-Alemana de Comercio e Industria, señala en entrevista con DW que “la situación de seguridad en México es para muchas empresas un tema constante, completamente independiente del Mundial”.

Según explica, “casi la mitad de las empresas indica que los efectos de la inseguridad en su actividad permanecen sin cambios”, mientras que un tercio percibe mayores impactos. Pero subraya un dato relevante: “Hasta ahora no conocemos ningún caso en el que una empresa miembro haya abandonado el país por razones de seguridad”.

Con respecto al torneo, la cámara parte de la premisa de que “las autoridades harán todo lo posible para garantizar un desarrollo seguro y sin contratiempos del campeonato”.

Bolivia ante el espejo de su historia: la geografía enseña; la diplomacia olvida

La reciente decisión unilateral del Gobierno de Bolivia de suspender relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática no es un simple acto administrativo.

Es una señal política de profundo calado, que interpela la coherencia histórica de un país que hizo de la defensa de la soberanía y la integridad territorial una causa existencial.

Bolivia sabe —porque lo ha sufrido— lo que significa el despojo.

La Guerra del Pacífico no es solo un capítulo de manual escolar; es una herida abierta en la memoria nacional.

A ello se suman otros conflictos que derivaron en la cesión de vastas extensiones del territorio.

Esa experiencia marcó su política exterior con un sello inequívoco: la defensa del principio de no adquisición de territorio por la fuerza.

Por eso sorprende —y duele— que ahora se relativice ese principio en relación con el Sáhara Occidental, territorio no autónomo pendiente de descolonización según las Naciones Unidas.

El 23 de octubre de 2023, como miembro del Comité de Descolonización, Bolivia sostuvo que «el diálogo sin condiciones previas y de buena fe debía conducir a una solución duradera que respetara la voluntad del pueblo saharaui».

Esa era la posición coherente con su historia.

Esa era la Bolivia que hablaba con autoridad moral.

La República Árabe Saharaui Democrática, además, no es una entelequia diplomática.

Es Estado fundador y miembro pleno de la Unión Africana, el organismo que agrupa a un continente que sabe —quizá mejor que ningún otro— lo que significan el colonialismo, el trazado arbitrario de fronteras y las largas luchas por la autodeterminación.

El 27 de febrero de 2026, la RASD cumplirá cincuenta años desde su proclamación en 1976: medio siglo de existencia política, resistencia institucional y reconocimiento internacional.

Ignorar ese dato no es solo un error factual; es desconocer el peso histórico de África en la arquitectura contemporánea del derecho internacional.

Hoy se nos dice que se “restablecen” relaciones con Marruecos.

Pero las relaciones nunca estuvieron rotas.

El embajador marroquí residente en Lima es concurrente ante La Paz y presentó cartas credenciales el 22 de mayo de 2022.

Marruecos nunca consideró siquiera abrir embajada en Bolivia.

Sostener que se restablece lo que nunca se rompió es, sencillamente, faltar a la verdad.

Ocultar deliberadamente una aproximación excluyente y no equilibrada es otra cosa.

Más preocupante aún es vincular la suspensión de relaciones con la RASD a una llamada con un canciller extranjero.

Las decisiones soberanas no se anuncian como si fueran el resultado de una transacción telefónica.

Se argumenta también que la medida permitirá diversificar la asociación comercial, especialmente en agricultura y fertilizantes.

Conviene decirlo con claridad: Marruecos no ofrece nada que no esté condicionado.

Los fosfatos que exporta desde el Sáhara Occidental son recursos extraídos de un territorio bajo ocupación militar, cuyo pueblo no ha ejercido su derecho a la libre determinación.

Importarlos expone a Bolivia a riesgos jurídicos ciertos por comercializar recursos de un territorio pendiente de descolonización.

Gobiernos bolivianos, tanto de derecha como de izquierda, se abstuvieron de sucumbir a esa oferta.

No por romanticismo ideológico, sino por elemental prudencia jurídica y coherencia histórica.

Excluir ahora a la RASD en un acto claramente transaccional no fortalece la soberanía boliviana; la debilita.

Aún más grave resulta insinuar que el reconocimiento de la “estatalidad” pasa por aceptar el principio de integridad territorial aplicado a la pretensión marroquí sobre el Sáhara Occidental.

Esa interpretación pervierte el derecho internacional y legitima, en la práctica, la modificación de fronteras por la fuerza.

En el Magreb, ningún país reconoce soberanía marroquí sobre el territorio saharaui.

Sugerir lo contrario no contribuye a la paz; sabotea los esfuerzos diplomáticos de solución negociada.

Las consecuencias no son solo políticas.

En marzo de 2025, la estatal boliviana de hidrocarburos firmó un acuerdo estratégico con la argelina Sonatrach para cooperación en exploración, producción de gas, transferencia tecnológica y desarrollo petroquímico.

Para Bolivia, es una oportunidad de fortalecer su industria gasífera con la experiencia de uno de los mayores exportadores de gas del mundo.

Para Argelia, amplía su ya dilatada presencia en América Latina y en países vecinos como el Perú.

En la medida que dicho comunicado asienta grave precedente que afecta no solo a la República Saharaui sino a las fronteras internacionalmente reconocidas de otros tres países, ¿alguien puede asegurar que este giro diplomático no impactará esa cooperación?

Durante su discurso de posesión del 8 de noviembre, el presidente Rodrigo Paz Zamora afirmó que «abriría Bolivia al mundo» y que «el respeto a la autodeterminación de los pueblos» sería un vector de su política exterior.

Bolivia estableció relaciones con la RASD precisamente bajo el gobierno de Jaime Paz Zamora, padre, reafirmando su compromiso con la descolonización.

Resulta difícil imaginar que una decisión de este calado haya contado con plena reflexión estratégica y consenso histórico.

No me sorprende la insistencia de Rabat.

El canciller marroquí ha hecho de la exageración y la promesa inflada una práctica sistemática.

Pero más allá de la retórica, Marruecos enfrenta limitaciones estructurales: es un país con recursos escasos, embarcado desde hace décadas en una guerra colonial que drena su economía y lo mantiene en permanente tensión regional.

Su reiterada violación del derecho internacional y de los derechos humanos en el Sáhara Occidental lo coloca bajo escrutinio constante de Estado paria.

Bastaría consultar a gobiernos como los de Ecuador o Panamá para verificar hasta dónde llegaron las tan publicitadas promesas comerciales marroquíes.

Bolivia tiene derecho a redefinir su política exterior.

Lo que no tiene derecho es a olvidar su historia ni a relativizar principios que defendió cuando estaba sola frente al despojo.

Apostar por un “caballo ganador” que no lo es puede ofrecer una fotografía momentánea, pero en política internacional las imágenes se desvanecen rápido, como espejismos en el desierto.

La coherencia, en cambio, permanece.

Y Bolivia, más que nadie, sabe cuánto cuesta perder territorio… y cuánto cuesta perder principios.

24 de febrero de 2026

infosurglobal

Infosurglobal

 

Related post

ISP Interamérica condena el bloqueo económico que Estados Unidos impone a Cuba

Las acciones recientes de la Administración Trump han agravado aún más una crisis humanitaria ya fabricada por Estados Unidos. Las amenazas contra empresas y gobiernos que entregan envíos de petróleo a Cuba, mediante la imposición de aranceles y sanciones adicionales, han restringido drásticamente el acceso de Cuba al petróleo. Los informes indican que a Cuba le quedan solo dos semanas de reservas de petróleo, lo que pone en serio riesgo hospitales, escuelas, servicios públicos y hogares. Estas medidas profundizan deliberadamente el sufrimiento y ponen vidas en peligro.

El propio bloqueo provoca cada año dificultades evitables, enfermedades y muertes entre el pueblo cubano. Su intensificación sigue a meses de sanciones, incautaciones e interferencias dirigidas contra los envíos de petróleo venezolanos, privando aún más a Cuba de suministros energéticos esenciales. Las sanciones y las políticas de cambio de régimen son guerra por otros medios. Son incompatibles con la paz, el derecho humano a la dignidad y el principio de soberanía nacional.

La ISP Interamérica, en unidad con la solicitud del Sindicato Central de Trabajadores de Cuba (CTC), hace un llamamiento a todos los afiliados y a los sindicatos de toda América para que:

  • Solidarizamos activamente con el pueblo cubano y oponemos públicamente al bloqueo estadounidense alzando la voz en protesta, en todos los ámbitos posibles, para condenar esta medida arbitraria e inmoral.
  • Exigir que sus gobiernos tomen medidas inmediatas y concretas para defender el derecho internacional, mantener las relaciones comerciales con Cuba y garantizar la entrega de todos los bienes contractuales y humanitarios.
  • Defender en todos los organismos multilaterales por el apoyo continuo a Cuba frente a esta agresión económica continua.
  • Movilizar a los miembros para que contacten con representantes electos mediante llamadas telefónicas coordinadas, correos electrónicos y cartas exigiendo el fin del bloqueo.
  • Presionar a los centros sindicales nacionales para que impulsen estas demandas en nombre de todo el movimiento obrero.
  • Organizar y recolectar ayuda humanitaria y solidaria para Cuba.
  • Siempre que sea posible, organizar delegaciones a Cuba, incluyendo la participación en las manifestaciones del 1 de mayo en La Habana y en la Conferencia de Solidaridad del 2 de mayo, y considerar otras visitas de solidaridad.

El Frente de Sindicatos Unidos marchará al Congreso contra la reforma laboral

El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), que integran la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) junto a la Unión Obrero Metalúrgica (UOM), Aceiteros, Aeronáuticos y más de 100 sindicatos de todas las centrales obreras, convocó una movilización al Congreso el viernes 27, mientras la reforma laboral es tratada nuevamente en el Senado de la Nación de Argentina.

“Esta reforma laboral es la continuidad de la que inició a sangre y fuego hace 50 años la dictadura militar. Tenemos que evitar que salga del Congreso. Debemos pelear hasta el último momento. Comprando votos hicieron del Senado una escribanía. Que Milei y Bullrich no festejen por anticipado”, indicó Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional.

“Los mismos dirigentes que confiaron en los gobernadores y el Congreso a pesar de que los votos nunca estuvieron, ahora nos dicen que confían en la Justicia. La pregunta es cuándo van a confiar en los trabajadores. Por más que no se haya convocado a un paro, tenemos que movilizar igual. No le podemos regalar la calle al Gobierno”, agregó el referente estatal.

En este marco, el dirigente apuntó: “Tenemos que evitar que se apruebe una ley que va a profundizar la precarización de todos los trabajadores porque se trata de una norma que sólo beneficia a los empleadores”.

“Tienen que saber que en la Argentina el día viernes no se termina nada, empieza todo. No les vamos a regalar los derechos que llevaron años conquistar. En todo caso serán los responsables de que aumente la tensión social y crezca la conflictividad”, concluyó el Rodolfo Aguiar.

El Frente de Sindicatos Unidos concentrará el viernes a partir de las 12 en Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Colombia reanuda negociaciones de paz con el Clan del Golfo tras suspensión vinculada a acuerdos con EE. UU.

El gobierno de Colombia anunció este martes que reanudará las negociaciones de paz con el Clan del Golfo, suspendidas por parte la organización criminal hace dos semanas en protesta por acuerdos del presidente Gustavo Petro con Donald Trump.

El mandatario pactó en una visita a la Casa Blanca el 3 de febrero realizar labores conjuntas para ubicar a alias ‘Chiquito Malo’, el máximo comandante de ese grupo narcotraficante.

El acuerdo llevó al Clan del Golfo a interrumpir los diálogos con el gobierno que se desarrollaban desde septiembre en Qatar.

La oficina de paz del gobierno informó de que los negociadores se reunieron en Bogotá el 9 de febrero y dieron por “superada” la suspensión de las negociaciones.

El proceso de paz “continúa avanzando”, dijo la oficina en un comunicado.

Petro entregó a Trump un listado de los principales narcos de Colombia con el propósito de recibir apoyo de los servicios de inteligencia de Estados Unidos para detenerlos.

Entre ellos estaban ‘Chiquito Malo’ e ‘Iván Mordisco’, el líder de la mayor disidencia de las FARC, el grupo armado que firmó la paz con el gobierno en 2016, y ‘Pablito’, uno de los hombres fuertes de la guerrilla ELN en la frontera con Venezuela.

Los dirigentes del Clan del Golfo consideraron que esos acuerdos representaban un “atentado” contra su “buena fe” y se levantaron de la mesa de negociaciones de Doha.

“El presidente Petro antepuso sus intereses personales sobre el bien mayor, que es la paz en los territorios”, afirmó el cartel en ese momento.

El gobierno y el Clan del Golfo negocian con miras a un desarme a cambio de beneficios legales. Hasta el momento han llegado a algunos acuerdos como desescalar el conflicto en poblaciones azotadas por la violencia en el noroeste del país.

Después de meses de enfrentamientos en redes sociales, Petro y Trump estrecharon esfuerzos para combatir al narcotráfico en Colombia, el país más productor de cocaína del mundo.

EE. UU. e Israel chocan en la estrategia frente a Irán

Las relaciones entre Estados Unidos e Israel han sido excepcionalmente estrechas durante décadas. Sin embargo, surgen constantemente diferencias estratégicas y tácticas, en particular, con respecto a la República Islámica de Irán.

La estrecha cooperación entre ambos aliados es crucial para las negociaciones de Estados Unidos con Irán, que se celebran en Ginebra el martes 17 de febrero de 2026. Se espera que el enviado especial de Estados Unidos para Oriente Medio, Steve Witkoff, y el yerno del presidente Donald Trump, Jared Kushner, asistan por la parte estadounidense, mientras que el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, representará a Irán.

Tanto Estados Unidos e Israel quieren impedir que Irán se convierta en una potencia nuclear y que siga expandiendo su influencia regional, pero los intereses y los métodos de ambos países difieren significativamente. Estas discrepancias se han hecho más evidentes en el contexto de las protestas masivas de enero y febrero de 2026, que fueron violentamente reprimidas en Irán.

Acuerdo sobre percepción de amenazas, diferentes prioridades

Tanto Estados Unidos como Israel consideran que el programa nuclear y de misiles de Irán, así como la red de milicias aliadas, controlada por Teherán en la región, constituyen amenazas de seguridad clave. El analista político Reza Talebi comenta a DW que no existe un desacuerdo fundamental en este punto. Ambos países quieren evitar que Irán se convierta en una potencia nuclear y expanda aún más su influencia en Oriente Medio.

Las diferencias comienzan con la cuestión de cómo alcanzar este objetivo. Para Estados Unidos, lograr un nuevo acuerdo con Irán es primordial. Washington persigue este objetivo mediante una estrategia de “máxima presión”, con sanciones económicas y disuasión militar.

Israel, en cambio, atribuye mucha menos importancia a lograr un acuerdo con Teherán y duda fundamentalmente de su viabilidad. Para el Gobierno israelí, no solo sería problemático el contenido de un posible acuerdo, sino que además duda de la capacidad de Irán para adherirse a él a largo plazo.

 

Estrategia estadounidense: presión como medio de negociación

Según Shokriya Bradost, analista especializada en política exterior y seguridad en Oriente Medio, la política estadounidense hacia Irán está claramente orientada hacia lograr un nuevo pacto.

“Para obligar a Teherán a sentarse a la mesa de negociaciones, Washington recurre a sanciones económicas masivas, en particular, a las ventas de petróleo iraní”, explica a DW la experta, radicada en Washington. El objetivo es agotar sistemáticamente las fuentes de ingresos del régimen y privarlo de cualquier margen de maniobra económica. Esta política pretende inducir a Irán a capitular o, al menos, a hacer concesiones de gran alcance sin desencadenar una guerra regional de gran envergadura.

Los medios militares desempeñan un papel secundario en esta estrategia. El despliegue de portaviones en Oriente Medio y el énfasis en las opciones militares sirven principalmente como elemento disuasorio. Un posible “cambio de régimen”, según Bradost, un ataque militar a gran escala es solo el último recurso para Washington. Estados Unidos rechaza las guerras prolongadas y la ocupación de Irán.

Perspectiva de Israel: presión y grandes exigencias

Israel evalúa la situación de manera más drástica. El domingo, durante un discurso en una conferencia en Jerusalén, Netanyahu reafirmó la posición israelí: cualquier acuerdo con Irán debe contemplar no solo la limitación del enriquecimiento de uranio, sino la desmantelación de la infraestructura nuclear iraní y la retirada del uranio enriquecido. Por otro lado, Netanyahu agregó que era “escéptico” sobre que los iraníes cumplan su parte del trato en cualquier acuerdo con Trump.

Mientras Washington apuesta por aumentar la presión paso a paso, Israel presiona por una decisión rápida. Netanyahu teme que un posible cambio de rumbo en futuras administraciones estadounidenses fortalezca nuevamente la posición de Irán. Por ello, Israel pide una intervención estadounidense más decidida y directa, incluso de manera militar si fuera necesario.

“Las diferencias deben entenderse también en un contexto más amplio. Los viajes de Netanyahu a Washington no solo se enfocan en la política sobre Irán, sino también cuidar la imagen internacional de Israel”. Según Talebi, el prestigio internacional de Israel se ha visto afectado en EE. UU. y Europa, “lo que también reduce la disposición de Washington a actuar como un apoyo incondicional en una acción militar israelí total contra Irán”, señala a DW el experto.

Para Estados Unidos, además, la estabilidad regional y global constituyen una prioridad mayor. Y es que Washington no solo debe tener en cuenta a Israel, sino también a sus aliados europeos, la situación en los mercados energéticos y el riesgo de escalada regional. Desde la perspectiva estadounidense, un acuerdo limitado con Irán puede ganar tiempo y evitar conflictos mayores, aunque no resuelva todas las preocupaciones de seguridad de Israel.

 

 

Desarrollo Web: Cémika
© Copyright 2021 Diario El Ajitador - Todos los derechos reservados.