28 de abril: Día Mundial de la Salud y Seguridad en el Trabajo
Esta fecha no es solo una conmemoración: es un llamado urgente a la acción. Cada día, miles de trabajadoras y trabajadores enfrentan condiciones laborales que ponen en riesgo su salud física y mental. Detrás de cada accidente o enfermedad laboral hay derechos vulnerados, desigualdades persistentes y, muchas veces, decisiones evitables.
En 2026, la Organización Internacional del Trabajo centra su campaña en los factores psicosociales y la prevención en el entorno de trabajo, alertando sobre el impacto creciente del estrés, la sobrecarga laboral, la violencia y la inseguridad en el empleo. Este enfoque resulta especialmente relevante en un contexto donde las transformaciones del mundo del trabajo intensifican las exigencias y debilitan las condiciones laborales.
Desde el movimiento sindical sostenemos con claridad: la salud y la seguridad en el trabajo no son un costo, son derechos humanos fundamentales. No pueden quedar librados al mercado ni a la lógica del ajuste. Esto implica avanzar hacia políticas públicas integrales que prioricen la prevención, fortalezcan los sistemas de inspección, garanticen la participación de las y los trabajadores y promuevan entornos laborales seguros, saludables y libres de violencia.
Los riesgos psicosociales no son individuales ni aislados: son consecuencia de formas de organización del trabajo que muchas veces priorizan la productividad por sobre la salud. Por eso, su abordaje exige respuestas colectivas, regulación estatal efectiva y un rol activo de las organizaciones sindicales.




