Más de la mitad de los trabajadores y trabajadoras sufren violencia y acoso en tres países de África Occidental, según revela un nuevo estudio de la OIT

Más de uno de cada dos trabajadores y trabajadoras en Senegal (65%) y Costa de Marfil (58%), y casi la mitad en Burkina Faso (43%), afirman haber sufrido violencia o acoso en el trabajo, según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Los resultados se hacen eco de las pruebas globales de que la violencia y el acoso en el mundo del trabajo siguen siendo omnipresentes en todo el mundo.

El informe, titulado «Hacer visible lo invisible: comprender y combatir la violencia y el acoso en el trabajo en tres países de África Occidental», ofrece la evidencia más completa hasta la fecha sobre la prevalencia, las formas y los efectos de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo en Burkina Faso, Côte d’Ivoire y Senegal. Sus conclusiones revelan un fenómeno en gran medida oculto que socava la dignidad, la salud y la productividad de los trabajadores.

La violencia psicológica y el acoso son las formas más extendidas y suelen producirse como parte de un continuo de violencia y acoso físicos o sexuales. Si bien los hombres son más propensos a sufrir violencia física, las mujeres se enfrentan a una mayor prevalencia de violencia y acoso sexuales. Los trabajadores jóvenes y de edad avanzada se encuentran entre los grupos más afectados.

La violencia y el acoso se producen principalmente en el lugar de trabajo, pero también se extienden más allá de él, incluyendo el transporte público, las interacciones con el público en general y los entornos de trabajo digitales o a distancia. Los terceros –como clientes, pacientes y personas desconocidas– se encuentran entre los autores más comunes.

Los efectos de la violencia y el acoso en el trabajo son profundos: hasta la mitad de las víctimas denuncian un deterioro significativo de su salud mental y hasta un tercio denuncian daños físicos, lo que se relaciona con niveles más altos de depresión, ansiedad y estrés. También afecta a la confianza, la motivación y la satisfacción laboral, al tiempo que aumenta el absentismo y reduce la productividad, especialmente entre las mujeres y los trabajadores jóvenes.

A pesar de la magnitud del problema, solo el 60 % de las víctimas denuncian estos incidentes, y las mujeres son más propensas que los hombres a hacerlo, en consonancia con los datos mundiales que indican que no se denuncian todos los casos. La mayoría de las víctimas confían en sus familiares, amigos o compañeros de trabajo, mientras que los mecanismos formales siguen siendo poco utilizados debido a la percepción de que los incidentes «no son lo suficientemente graves», al miedo al estigma o a las represalias y a la escasa confianza en los procedimientos de denuncia.

«La violencia y el acoso en el mundo del trabajo han permanecido durante mucho tiempo invisibles, infradeclarados e infravalorados, pero sus efectos son profundos», afirmó Chidi King, Jefe de la Subdivisión de Igualdad de Género, Diversidad e Inclusión de la OIT. «Esta investigación realizada en tres países de África Occidental pone de manifiesto una realidad que demasiados trabajadores de todo el mundo han soportado en silencio. También proporciona las pruebas necesarias para reforzar la prevención, la protección y la reparación, y para acelerar las medidas encaminadas a la ratificación y la aplicación efectiva del Convenio núm. 190 de la OIT».

Aunque existen mecanismos jurídicos e institucionales en los tres países, la investigación revela que a menudo están fragmentados, son poco conocidos y de difícil acceso, especialmente para los trabajadores vulnerables. La falta de denuncias, la dependencia de recursos informales, el miedo a las represalias y la limitada capacidad institucional siguen obstaculizando la prevención, la protección y el apoyo eficaces.

Las conclusiones subrayan la urgente necesidad de adoptar medidas inclusivas, integradas y que tengan en cuenta las cuestiones de género para acelerar la ratificación y la aplicación del Convenio de la OIT sobre la violencia y el acoso, 2019 (núm. 190), al tiempo que se refuerzan los mecanismos de prevención, protección y reparación. El Convenio 190, junto con la Recomendación núm. 206, proporciona el primer marco común internacional para prevenir, remediar y eliminar la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, incluida la violencia y el acoso por motivos de género. Reconoce el derecho de todas las personas a un mundo del trabajo libre de violencia y acoso, y establece la obligación de respetar, promover y hacer efectivo este derecho.

Al hacer visible lo invisible, el informe presenta 12 recomendaciones prácticas en tres pilares estratégicos para orientar a los gobiernos, los empleadores y los trabajadores en la prevención y eliminación de la violencia y el acoso en el trabajo, de conformidad con el Convenio núm. 190 de la OIT.

Hacer visible lo invisible: comprender y combatir la violencia y el acoso en el trabajo en tres países de África Occidental consolida los resultados de cuatro estudios de investigación multidisciplinarios realizados en el marco del proyecto Francia-OIT Combatir la violencia y el acoso en el mundo del trabajo y la igualdad salarial y de oportunidades profesionales para hombres y mujeres.