50 años del golpe cívico-militar en Argentina: la resistencia obrera

En Argentina, el llamado «Proceso de Reorganización Nacional» que llevó adelante la Junta Militar y que fue en realidad un plan sitemático de exterminio, también significó una ofensiva feroz contra la clase trabajadora. La dictadura buscaba desactivar la movilización social y política y transformar radicalmente la organización del mundo obrero, sus sindicatos y el poder de las y los delegados en los lugares de trabajo.

CLATE recuerda hoy que fue este régimen el que golpeó con toda su fuerza destructora a trabajadores, delegados y dirigentes sindicales. Y la que impulsó y sancionó leyes y decretos que suspendieron derechos esenciales como la huelga y la negociación colectiva. Además, intervino sindicatos y suprimió toda la legislación laboral. En ese marco, grandes empresarios y dueños de fábricas y grandes empresas colaboraron con el proceso dictatorial entregando «listas negras» de trabajadores y activistas que permitieron sus secuestros y desapariciones y aprovecharon el escenario para fortalecer su impunidad y despedir sin causa a «los más combativos».

Pero así como la maquinaria de muerte y horror, con la complicidad de las patronales, avanzaba sin pausa, en los lugares de trabajo se fueron gestando nuevas formas de lucha: huelgas de brazos caídos, sabotajes y maniobras para entorpecer la producción.

En este 50 aniversario, la CLATE quiere rescatar hoy la historia de esa resistencia obrera que nunca bajó los brazos y que a pesar del horror, las torturas, los secuestrados arrojados al Río de la Plata y el silencio cómplice de empresarios, clérigos y terratenientes que engrosaron sus fortunas, protagonizó una resistencia heróica y valiente que sumada a la lucha de las madres y abuelas de la Plaza de Mayo denunció ante el mundo el horror y luchó por el retorno de la democracia en la Argentina.